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Cartas al director

La delincuencia, la autodefensa y el derecho al pataleo

Últimamente vengo observando cómo nuestro sistema político judicial se está revelando ineficaz para poder controlar la creciente escalada de delincuencia que vivimos. A cambio de ello, nuestras autoridades nos niegan incluso el derecho a autodefendernos, y así, le está prohibido al ciudadano de a pie hasta adquirir un spray lacrimógeno, y el uso de las armas parece estar reservado a los presuntos delincuentes, siendo uno de tantos ejemplos el hecho que presuntamente le ocurrió hace pocas fechas a un joyero de la madrileña avenida del General Ricardos, el cual, y por herir de un tiro a un presunto atracador de 17 años cuando le asaltaba con una pistola simulada, ha tenido que pagar una elevada fianza, después de estar un mes de prisión preventiva en Carabanchel; tiempo este superior al que estuvo el presunto autor de la muerte de un teniente en Fuenlabrada por dos -también presuntos- atracos a bancos.Después de estos casi cotidianos hechos, los cuales no son, por desgracia, casos aislados, que cada cual saque sus conclusiones; yo particularmente, tengo claro que es mejor hacer lo que quieran los delincuentes, pues de lo contrario sólo se puede conseguir un tiro, una puñalada, una paliza o, en el mejor de los casos, un tiempo de prisión, previo pago de una cantidad de dinero, y es que el ciudadano de a pie presuntamente no tiene más que obligaciones, y, respecto de los derechos, éstos se reducen en la práctica al del pataleo, el cual ejercito en estas líneas.

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