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Los tres libertarios condenados a 17 años por el 'caso Scala' solicitan ser indultados

José Cuevas, Francisco Javier Cañadas y Arturo Palma los tres jóvenes anarquistas condenados a 17 años de prisión por el atentado contra la sala de fiestas-restaurante Scala de Barcelona, han solicitado el indulto utilizando como argumento principal la sentencia dictada contra Joaquín Gambín en la que se asegura que éste era confidente de la policía para controlar el movimiento anarquista. El fiscal informará favorablemente la petición.

El fiscal, Alejandro del Toro, actuó en el juicio oral del mes de diciembre de 1980 y en el de diciembre de 1983, en el que se juzgó al confidente Gambín.El abogado Mateo Seguí, defensor del condenado Francisco Javier Cañadas, ha iniciado los trámites necesarios para reclamar el indulto de los tres jóvenes libertarios, que actualmente cumplen condena por el atentado contra el restaurante Scala. El letrado Seguí basa la petición de indulto en la misma sentencia dictada contra el confidente Joaquín Gambín. En esa resolución, dictada el pasado mes de diciembre, se condenó a Gambín a siete años de prisión por su participación en los hechos.

Francisco Javier Cañadas insinúa en su escrito, dirigido al Gobierno, que las Fuerzas de Seguridad actuaron, cuanto menos con negligencia, ya que podrían haber impedido el incendio de Scala puesto que el confidente los informó puntualmente de la fabricación de los artefactos que luego se arrojaron en el local.

Todos estos elementos, a los que se les suma la buena conducta demostrada por los condenados durante su estancia en prisión, podrían fundamentar la concesión del indulto de una parte considerable de la condena.

Francisco Javier Cañadas, que actualmente se encuentra en la prisión de Lérida, goza de la situación de régimen abierto desde principios de año. Cada día sale de la prisión para trabajar como delineante, en el despacho de un arquitecto. Por la noche, el recluso vuelve a la prisión. Por su parte, José Cuevas y Arturo Palma Segura están en la prisión de Barcelona, donde las pasadas navidades gozaron de un largo permiso.

No cabrá recurso de revisión para los implicados en el caso Scala, ni para los militantes del Ejercito Revolucionario Armado de los Trabajadores (ERAT), que se creó en el seno de la SEAT a iniciativa de Joaquín Gambín.

El confidente, a lo largo de sus declaraciones, previas, al juicio oral, informó que creó ERAT a instancias de la policía, para poder ofrecer a la opinión pública el "triunfo de una desarticulación rápida".

En medios jurídicos se especula con la posibilidad de que a los condenados por su implicación en el ERAT pudiera aplicárseles una fórmula de indulto similar a la que se ha empezado a barajar en el caso Scala.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 1984