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Un desnudo colectivo a contraluz cerró el programa 'Si yo fuera presidente'

Un desnudo colectivo a contraluz, protagonizado por seis jóvenes de la Coordinadora de Nudistas de Galicia, cerró anoche el programa Si yo fuera presidente, que dirige y presenta Fernando García Tola. El espacio estuvo dedicado al cuerpo humano y había levantado una gran expectación, por lo que algunos directivos de RTVE habían pedido que la intervención de los nudistas se tratara con sumo cuidado.

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El análisis del cuerpo tuvo en todo momento una perspectiva estrictamente humana. Tola empezó con una entrevista a una veintena de ancianos de la Residencia de Pensionistas de Colmenar Viejo (Madrid). Éstos, que empezarían cantando himnos de felicidad y se irían entonando coplas pícaras, hablaron de sus achaques físicos, de la importancia de hacer el amor, del peligro de la guerra, de las huellas que el trabajo ha dejado en sus manos, de sus renuncias forzosas a los placeres gastronómicos.La presentadora del programa Puesta a punto, Eva Nasarre, supuso un receso en la línea, que ya se adivinaba ascendente, para hablar de la conveniencia de practicar ejercicios físicos para mantenerse en forma.

Entrevistas a una guapa y a una fea, seguidas de las intervenciones de un grupo de calvos desinhibidos, alguno de los cuales no dudó en quitarse el peluquín, permitieron a Tola llevar el programa por los aspectos más puramente estéticos del cuerpo humano.

La entrada de Rosa, una prostituta que ejerce en Madrid, llevó una fuerte tensión a los espectadores por la calidad humana de la entrevistada. Rosa, reivindicativa sin que se le adivinaran aleccionamientos previos, habló de los ultrajes que diariamente sufre, de sus miserias y humillaciones. "¿Qué haría usted si fuera presidenta?", le preguntó Tola. "Dejar que cada uno se gane su trabajo como pueda". Fue su petición.

Después de desengrasar con Manolo el Guapo y un trío de simpáticas gordas, entraron en el programa los temidos nudistas. Seis muchachos gallegos, todos ellos ocupados en profesiones liberales. Las cámaras ofrecieron un bello contraluz que sólo rompería, un flash final para dejar ver una inmaculada colectividad de culos y piernas. Los nudistas estuvieron austeros en sus manifestaciones y dijeron que la libertad había cogido al cambio en pelotas. Luego denunciarían que las prohibiciones nudistas subsisten en Turquía, Albania y España. Terminaron con su himno: "Despelotados y desbragados de todo el mundo, uníos".

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 1984

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