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Zurcir, tallar y tocar el violín entre los trabajos vedados al autómata

Los robots actuales cargan y descargan, pintan, cortan, manipulan herramientas, montan procesos mecánicos y eléctricos o tocan el piano. Los autómatas de la próxima civilización montarán elementos complejos, esquilarán ovejas o lavarán ventanas. Los robots más sofisticados del futuro podrán tricotar, abrochar el calzado, conducir un tractor, efectuar reparaciones domésticas, recoger frutas o poner ladrillos. Pero, lo que nunca podrán hacer los robotos, según L'Usine Nouvelle, será zurcir, tallar diamantes, reparar una vajilla descuartizada, esculpir, entablillar una fractura múltiple o tocar el violín. Podrá conducir coches, si los otros coches son conducidos por autómatas y podrá sintetizar cierta música. La que en nuestros días es ciencia ficción dentro de unos años será realidad.Hoy la industria del automóvil absorbe el mayor porcentaje de los robots (88,8%), seguido por las empresas de maquinaria eléctrica (3%), las factorías de productos metálicos de primera transformación (1,7%), la investigación (1%), los bienes de equipo (0,7%), la cerámica (0,7%). El 4% restante se lo reparten otros sectores.

Según el Centro de Estudios de Asesoramiento Metalúrgico, las demandas por aplicaciones de los robots en España. es la siguiente: soldaduras (81,7%), transferización (5,1%), pintura (4,7%), montaje (4,4%), fundición inyectable (3%) e investigación (1,1%).

Las investigaciones en este campo se han multiplicado en el último año. Barcelona contará en breve con el primer centro de la red de servicios electrónicos para empresas, creada por el Ministerio de Industria. Entre sus actividades destaca la ayuda al acceso de las empresas a una primera fase de esta revolución tecnológica. Los objetivos a los que se dirigen son la utilización de micrordenadores, la aplicación de robots al proceso industrial y el diseño propio de circuitos microelectrónicos.

Participarán en el centro barcelonés, además del Ministerio de Industria y Energía, el Departamento de Industria de la Generalitat, la universidad Politécnica y el Barcelona Centre de Disseny.

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