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Crítica:El cine en la pequeña pantalla

'Él', una fructífera exageración

La novela gótica, cuando dejó de ser creíble, dio risa. El melodrama cuando supera, y es difícil, su alta tolerancia a los registros más agudos, resulta corrosivo. Buñuel, en Él, recurrió a escenografias conventuales de raíz gótica y a una narración de exageradas pasiones. A pesar de la pomposa heráldica del protagonista, don Francisco Galván de Montemayor, Buñuel titula su película con el pronombre de la tercera persona del singular. Hay, en el filme, una circular referencia al otro. El espectador siente la lejanía del protagonista, de esa innominada tercera persona, y para don Francisco el objeto de su deseo está perpetuamente en manos ajenas, en las de ellos.El tormento del personaje está retratado sin compasión. Buñuel oscila entre el esperpento y los apuntes sadomasoquistas que ocuparían con más evidencia la escena de sus futuros filmes. La fotografia de Gabriel Figueroa está más de acuerdo con los propósitos del cineasta que en su anterior colaboración, Los olvidados. Si en varias de las películas proyectadas en este ciclo, los sarcasmos de Buñuel estaban metidos casi como redención personal ante la bazofia argumental, en este caso, la historia del personaje está mucho más cerca a lo que Buñuel desea contar.

Él se emite hoy a las 22

30 horas por la segunda cadena. Cineforum, a través de Radio 3 de RNE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de enero de 1984