Operación policial contra ETA en Francia

Seis dirigentes de ETA, detenidos en el sur de Francia y expulsados a la a la isla caribeña de Guadalupe

Un total de 14 refugiados vascos, entre ellos la mayor parte de la dirección de la organización terrorista ETA Político-Militar VIII Asamblea y varios dirigentes de ETA Militar, fueron detenidos ayer en el transcurso de una amplia operación policial desarrollada en distintas localidades del País Vasco francés. Seis de estos refugiados vascos han sido expulsados a la isla francesa de Guadalupe, en el Caribe, y el resto deberá fijar su residencia en localidades situadas en el norte de Francia, más allá de, la línea divisoria del río Loira.

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Entre los detenidos se encuentran Carlos Ibarguren, alias Nervios, considerado responsable de finanzas de ETA Militar, Tello Ansola, "el Viejo", Miguel Ángel Arruabarrena, Tanque, Iñaki Arrizeta, Miguel Ángel Aldama Lerena, Tello Garate, Mikel Lujua Echabe, Kepa Lujua Echabe, Miguel Ángel Goienetxea, José María Larretxea Goñi, Josu Abrisketa Korta, Txutxo, José Miguel Arrugaeta, José Antonio Múgica Arregui y Juan Carlos García, los cinco últimos miembros de ETA Político-militar VIII Asamblea. En la misma operación policial, la policía francesa detuvo asimismo a Xabier Larreategui, Atxulo, y a Kepa Murua, pero ambos fueron puestos en libertad ayer mismo. Al parecer, otro refugiado detenido también ayer ha sido recluido en la prisión de Bayona acusado de portar armas.Entre los expulsados a la isla caribeña de Guadalupe se encuentran José Abrisketa Korta y José María Larretxea Goñi, presuntos dirigentes de ETA Político-militar VIII Asamblea. La operación policial, en el transcurso de la cual fueron registradas más de medio centenar de viviendas, se inició a las 6.30 horas, media hora después de que se abriera el plazo legal para que se efectúen registros y detenciones domiciliarias, y finalizó una hora más tarde. Los refugiados detenidos fueron trasladados al acuartelamiento de las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS) situado en Anglet, cerca de Biarritz, y posteriormente conducidos por carretera a Pau, donde fueron introducidos en un avión que los llevó a París.

Muchos refugiados abandonaron sus domicilios antes de la llegada de la policía, alertados por otros refugiados cuyas viviendas habían sido ya visitadas. Por otra parte, los recientes atentados del autodenominado GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) habían llevado a algunos refugiados a abandonar sus domicilios habituales. Fuentes de la prefectura de Pau manifestaron a este periódico que el Ministerio del Interior francés ha declarado personas indeseables a los detenidos expulsados. Al parecer, la policía francesa buscaba expresamente a un total de 32 refugiados, muchos de los cuales habrían seguido en el año 1976 cursillos de adiestramiento en Argel y en la actualidad forman parte de los comandos más operativos de ETA.

El temor al contagio

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Esta información enlaza con la suministrada a este periódico por un miembro de la Administración francesa que manifestó que el Gobierno de su país está dispuesto a adoptar medidas contra más de medio centenar de refugiados vascos, presuntos activistas de ETA, como un primer paso para cortar la influencia que los círculos de los refugiados vascos estarían ejerciendo sobre los sectores abertzales del País Vasco francés, de quienes se afirma que han calcado esquemas ideológicos y planteamientos políticos violentos y sectarios.

De hecho, los anteriores confinamientos en departamentos del norte francés o en islas de la costa oeste no impidieron a los refugiados fugarse y regresar a localidades del País Vasco francés. En los últimos años, incluso, la policía se limitaba a embarcar a los refugiados en trenes con destino al punto donde habían sido confinados, sin comprobar siquiera si éstos realizaban el trayecto fijado. La operación realizada ayer por la policía francesa cuenta con antecedentes en los confinamientos que tuvieron lugar en los años 75, 76, 79 y 81. Siete refugiados vascos fueron entregados a la policía española en enero del 79.

Esta fuente atribuye a las autoridades de su país el propósito de expulsar, a partir de ahora, a todos aquellos refugiados que transgredan la orden de permanecer en sus puntos de confinamiento. El clima de inseguridad generado en el País Vasco francés por los atentados de los GAL, ante los que los refugiados han respondido con manifestaciones y disturbios, han precipitado las medidas de expulsión y confinamiento que fueron aprobadas por el Gobierno francés en su última reunión. El propio alcalde de San Juan de Luz, Andrés Iturralde, simpatizante nacionalista, afirmó hace varios días que existen brotes de rechazo a los refugiados en la población francesa en unas declaraciones en las que se pronunciaba a favor de la concesión de una amplia amnistía y de la apertura de negociaciones como medios para lograr la paz en Euskadi.

Los confinamientos, anunciados semanas atrás por el diputado socialista de los Pirineos Atlánticos, Jean Pierre Destrade, no son considerados una fórmula válida por algunas autoridades francesas que las califican como medidas costosas e inútiles.

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