Manuel Rodríguez Vázquez, escultor

Construirá en Bagdad un monumento al héroe iraquí

Manuel Rodríguez Vázquez, de 46 años de edad, escultor desde los 17 ha ganado, entre más de 300 artistas de los cinco continentes, un concurso, convocado por el Gobierno de Irak, para levantar un monumento al héroe iraquí. Rodríguez realizará la obra en su taller de la pequeña localidad castellonense de Navajas, de donde es natural. Desde allí, por vía aérea, las 18 toneladas de bronce volarán a Bagdad para ser ubicadas junto a una reconstrucción de las antiguas puertas de la milenaria ciudad.

Cuando Manuel Rodríguez recibió, el pasado 30 de noviembre, una comunicación oficial del Gobierno iraquí en la que se le decía que había resultado ganador del concurso para levantar el monumento a los soldados iraquíes no llegó a creérselo. Habían pasado 10 meses desde que se publicaron las bases y el escultor de Navajas casi se había olvidado de ello.Desde entonces, el artista sólo trabaja de cara a la realización de ese proyecto, que, una vez construido, "será la escultura en bronce más grande del mundo". En estos momentos la maqueta del futuro monumento ha sido ya presentada al Gobierno de Irak, así como el presupuesto final de la obra, que alcanza los 225 millones de pesetas. "Ahí entra todo", dice; "el precio del bronce, el juego de agua que se instalará en su base, la propia base de granito y la iluminación, además del trabajo mío y de mis cuatro ayudantes".

Las dimensiones del proyecto dan una exacta idea de la magnitud del mismo. En total, sin contar la base de cemento, la altura del monumento, que será realizado en una sola pieza, será de 19 metros, con un diámetro en su base de 6,5 metros. El peso aproximado será de 18 toneladas. El plazo de ejecución, 27 meses.

Manuel Rodríguez, que se declara un enamorado de la talla en madera, se presentó al concurso sin excesivas convicciones de ser elegido. Su obra, la única presentada en bronce, fue el fruto de un minucioso estudio sobre Irak. "En las bases del concurso tan sólo se exigía el motivo: un soldado destacado sobre un pedestal, y la altura, que debía ser superior a los 15 metros. El resto era libre, y yo, tras estudiarme la historia de Bagdad, decidí darle una forma redonda por la estructura de la primitiva ciudad, que construyó Almansur, y puse como pie un torreón de la mezquita de Samarrach, segunda ciudad de Irak".

La idea gustó. Manuel ganó y viajó a Irak para entrevistarse con los responsables culturales de aquel país, inmerso en una guerra con el vecino Irán. "Eso me impresionó. A pesar de la guerra, la preocupación por el arte es impresionante en aquel país. Es una gente muy sensible para ello, y esto se nota en el desarrollo urbanístico que le están dando a la capital".

En el transcurso de aquella primera entrevista en Bagdad se suscitó el tema del lugar donde se construiría el monumento. "En un principio, ellos querían que me desplazase a Bagdad para realizarlo allí. Yo les hice ver que había un obstáculo para ello: el calor. Trabajar con aire acondicionado no es bueno para el bronce, porque se reseca la capa exterior, y lo entendieron". Definitivamente, la obra se construirá en Navajas, el monumento se fundirá en Valencia y el avión se encargará de transportarlo hasta Bagdad.

Al margen de la satisfacción personal por erigir este monumento al héroe iraquí, su construcción supone un doble motivo de orgullo para este artista castellonense. "Sí, porque, tras explicar el argumento de mi obra, los iraquíes han decidido reconstruir las antiguas puertas de la ciudad que construyera Almansur, en la entrada principal de Bagdad. Allí se va a ubicar el monumento y, según me contó el propio ministro de Cultura, van a tener el detalle de darle mi nombre a esas puertas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 29 de diciembre de 1983.

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