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El conductor del 'metro' que provocó el accidente, detenido por orden del juez

Miguel Ángel Tutor Chamorro, conductor del convoy que chocó el pasado lunes, 12 de diciembre, con otro situado en la estación de Menéndez Pelayo, fue detenido ayer por orden de Andrés Martínez Arriarte, titular del juzgado de instrucción número 11 de Madrid, según confirmó el gabinete de prensa del Consejo Superior del Poder Judicial.Aunque aún no se conocen los motivos concretos de la detención, éste periódico ha podido saber que sobre el conductor recae la sospecha de que no se encontraba en condiciones físicas idóneas para desarrollar un trabajo de esa responsabilidad. En el accidente resultaron heridas 90 personas, una de ellas, Ángeles Torrijos, de 19 años de edad, continúa grave.

Miguel Ángel Tutor, que tiene 24 años de edad, se encontraba ayer detenido provisionalmente en un calabozo de los juzgados de la Plaza de Castilla. El juez tiene un plazo de 72 horas para dictar el auto de procesamiento o ponerle en libertad. Durante la tarde de ayer fue imposible establecer comunicación con el juez para conocer las razones de la detención. Tutor fue citado a declarar por la mañana y, tras prestar declaración, quedó detenido.

Vicente García Álvarez, presidente del Consejo de Intervención de la Compañía Metropolitana, declaró ayer que conocía el hecho de la detención del conductor, pero que no podía hablar sobre las causas, ya que prefería ceder la exclusividad de la información al juez que instruye la causa. García Álvarez confirmó que, tras el accidente, los servicios médicos de la empresa realizaron un examen físico a Miguel Ángel Tutor, relativos a la capacidad de reflejos, agudeza de visión, y asimismo se realizaron análisis de sangre y orina. Los resultados del examen fueron trasladados al juez e incorporados al sumario.

García Álvarez añadió que las personas que acceden al puesto al conductor lo hacen después de pasar un cursillo de capacitación de varios meses y de someterse a un completo examen médico, en el que se compruba fundamentalente si el interesado padece cualquier tipo de enfermedades que puedan provocar una incapacidad súbita, como ocurre en el caso de los epilépticos, o personas que sufren insuficiencias cardíacas. Este primer examen se continúa después con reconocimientos periódicos. "Si un conductor en servicio manifiesta haber tenido un simple mareo", dijo Garcia Álvarez, "se le da de baja en su trabajo hasta que se comprueba el motivo de éste".

"A partir de ahora", añadió el presidente de la compañía, "las pruebas de admisión al puesto de conductor, y otros delicados en la empresa, por su nivel de responsabiliad, incluirán también pruebas relativas la adicción al alcohol y a las drogas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 1983