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Empresarios y banqueros españoles tratan de intensificar la cooperación comercial hispano-portuguesa

Empresarios y banqueros españoles, contando con la ayuda, al máximo nivel, de la Administración, tratarán de intensificar a todos los niveles la cooperación comercial hispano-portuguesa, que permanece estancada desde hace más de un año, según informaron medios gubernamentales. Con este rín, una importante delegación española se en. trevistó en Usboa, a comienzos de esta semana, con el primer minis. tro portuguis, Mario Soares.La delegación española estaba encabezada, por el presidente del Banco Central, Alfonso Escamez, y compuesta por los presidentes de los bancos Hispano Americano y Bilbao, Alejando Albert y José Ángel Sánchez Asiaín, respectivamente; el presidente de Iberduero, Manuel de Pablos; el presidente de Técnicas Reunidas, José Lladó y Fernández Urrutia; el director general de El Corte: Inglés, Isidoro Álvarez, y el consejero delegado de La Seda de Barcelona, Lorenzo Gascón.

El viaje a Lisboa de la delegación española trataba de ser un primer paso hacia la consecución de objetivos concretos tras la cumbre hispano-portuguesa celebrada en la capital lusa los pasados días 11 y 12 de noviembre, en la que los temas pesqueros y comerciales ocuparon el primer lugar de la agenda de trabajo de Felipe González y Mario Soares. Sin embargo, y como parece desprenderse de las perspectivas de la primera reunión del consejo hispano-portugués, que se está desarrollando ayer y hoy en Madrid, presidida por los respectivos ministros de Asuntos Exteriores, la cumbre aportó escasos avances en las congeladas relaciones entre los dos vecinos ibéricos.

Convencida de las limitadas posibilidades de salir del estancamiento mediante simples negociaciones entre Gobiernos, la Administración española promovió este encuentro entre banqueros y empresarios con Soares, encuentro acerca del cual ambas partes mantienen un considerable hermetismo. Medios portugueses indicaron, no obstante, que en la entrevista con el primer ministro se habría tratado sobre las posibilidades de abrir sucursales bancarias españolas en Portugal, para lo que se habría solicitado una rebaja en las actuales condiciones legales vigentes en el país vecino.

Críticas de la patronal lusa

Igualmente, existe la posibilidad de que alguna cadena española de grandes almacenes comience a estudiar la viabilidad de instalarse en Portugal, a la vista del éxito obtenido por estas cadenas en las ciudades fronterizas. Por su parte, la presencia del presidente de Iberduero se relaciona con una futura negociación sobre aprovechamiento conjunto de centrales nucleares, tema fuertemente polémico en las relaciones hispano-portuguesas, dado que Lisboa ha protestado reiteradamente de que las centrales españolas polucionan los ríos que desembocan en el Atlántico.Medios próximos a algunos de los componentes de la delegación española trataron, sin embargo, de restar importancia a la visita, destacando su "carácter institucional más que concreto". Sin embargo, fuentes de la CIP, la patronal portuguesa, comentaron con dureza este encuentro, subrayando que el estancamiento de relaciones comerciales seguirá mientras España no conceda mayores facilidades para la importación de productos portugueses, entre los que destacan los textiles -lo que explicaría la presencia en Lisboa de un representante de La Seda de Barcelona- y los electrodomésticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 1983

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