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La propuesta francesa para el fin de la negociación del ingreso en la CEE es un bumerán contra España

Al cuestionar el principio mismo de las ampliaciones de la Comunidad Económica Europea (CEE), Francia quiere forzarle la mano tanto a España como a otros países de la Comunidad. Según varias delegaciones, Francia propone que se fije la fecha límite de diciembre de 1984 para el fin de las negociaciones con España, añadiendo -y esta es la novedad- que si para esa fecha no hay acuerdo hispano-comunitario se dirá un no definitivo a la adhesión. "Es un bumerán contra España, pues si quiere ingresar tendrá que hacer grandes concesiones", manifestó una fuente comunitaria.

Michel Vauzelle, portavoz del presidente francés, François Mitterrand, reiteró ayer que la propuesta francesa es la de que Atenas fije una fecha en la cual se dirá un sí o un no definitivo al ingreso de España y Portugal. Al parecer de diversas delegaciones, Francia quiere presentar esta propuesta como un medio de presión sobre la CEE para que resuelva su reforma interna y, a la vez, para llevar a España a aceptar el ingreso en condiciones de otro modo inaceptables "Francia está intentando crear un ambiente en este sentido, y además propone esto como una galantería", señaló un diplomático griego.Se respira ya un ambiente pre electoral entre los franceses, que señalan, como Jacques Attali, el asesor especial de Miterrand, que aunque éste sea favorable a la ampliación, la opinión pública francesa quizá no lo sea. A lo que habría que añadir que las ideas de Mitterrand a menudo no coinciden con las de sus ministros. Pero no es una novedad. Los franceses insisten en que su propuesta no es nueva, sino que los españoles no se han enterado. De una parte y otra, de triunfar esta tesis -e incluso si no triunfa, la amenaza queda sentada- se forzaría la negociación en,detrimento de los intereses económicos españoles. Las fuentes consultadas no dejan lugar a dudas de que con España no se renegociará la adhesión como ha sido el caso con el Reino Unido y Grecia.

Sopesar las consecuencias

Los diplomáticos franceses estaban ayer incómodos y quejándose de que "siempre hay algunos países que hablan de fechas sin sopesar las consecuencias, y luego pasa lo que pasa". Sin embargo, Francia aparte, parece estar dominando la tesis entre los diez de fijar una fecha-objetivo para el fin de las negociaciones, manteniendo el paralelismo entre la ratificación de los tratados de adhesión y la ratificación de los nuevos acuerdos -si los hubiere- sobre la reforma de las finanzas de la CEE. Si llegara la fecha y no se hubiesen terminado las negociaciones, la situación sería "difícil y enrevesada", según una fuente británica.

Con la propuesta francesa se podría dar incluso el hipotético caso de que las exigencias comunitarias para el ingreso español fuesen tan drásticas que España se viera forzada a rechazar la adhesión, incurriendo así en la responsabilidad del fracaso y dejando la vía abierta para renegociar el acuerdo comercial hispano-comunitario de 1970, como muchos países ansían. Ayer por la tarde aún no se había discutido formalmente entre los diez jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la cumbre que hoy se cierra en la capital griega. Es un tema colateral y sólo se debatirá con seriedad después de un eventual acuerdo sobre la reforma de la CEE.

A este respecto, a media tarde de ayer salió "la primera impresión de que quizá hubiera el primer destello de una negociación" entre los diez. Minutos antes la Comisión Europea señalaba, a través de sus mensajeros, que "se marcha lentamente hacia un fracaso", mientras el ministro belga de Asuntos Exteriores comentaba que "hay la alternativa de un compromiso mediocre o una crisis".

Las posturas poco habían cambiado en las discusiones, que versaron principalmente sobre la leche, los montantes compensatorios monetarios, el problema de la contribución británica al presupuesto de la CEE y el control de los gastos agrícolas. Los participantes seguían girando sobre sí mismos en esta pelea de intereses, ilustrada por la manifestación que varios miles de agricultores, griegos e italianos, realizaron ante el palacio ateniense de Zappion.

La mañana había comenzado mal con un enfrentamiento entre Mitterrand y Margaret Thatchet en torno al problema británico una y otra vez esgrimido por la dama de hierro, que consideró "poco serio" al presidente francés cuando éste habló de respetar la base contractual del Tratado de Roma y del error de haber permitido el intreso del Reino Unido. Después, Vauzelle diría que "la batalla para la construcción europea será larga, pero también lo fue la guerra de los 100 años, y fue Francia quien ganó".

Por otra parte, un camión español, que portaba manzanas y castañas, fue descargado en la autopista francesa entre Narbonne y Montpellier por un grupo de unos 30 agricultores a primeras horas de la mañana de ayer, informa J. B. desde Gerona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de diciembre de 1983

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