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ANDALUCÍA

Nuevas inundaciones en Sevilla y Cádiz, con cortes de carreteras y líneas férreas

Las lluvias volvieron a arreciar ayer sobre las provincias de Sevilla y Cádiz, provocando cortes de carretera y líneas férreas, inundaciones y pérdidas de enseres y bienes, aunque en general de menor cuantía que en jornadas anteriores. En ambas provincias se han superado ya los 200 litros par metro cuadrado desde principios de noviembre. En Huelva, donde las precipitaciones han sido las más torrenciales de Andalucía, la situación es de seminormalidad.

En Sevilla, la lluvia de las últimas horas volvió a adquirir en ocasiones caracteres torrenciales, aunque con menor virulencia que la pasada semana. Las inundaciones se repitieron en la cornisa del Aljarafe, afectando especialmente a las localidades de Camas, Bollullos y Umbrete. En la primera de ellas quedó interrumpida la circulación ferroviaria, al anegarse la vía y llenarse de lodo la estación. También hubo que evacuar un colegio nacional en la zona baja de la localidad, en la que algunas viviendas sufrieron los embates de las aguas.

Cortes de tráfico

Es de destacar, sin embargo, que la situación fue en todos los casos muy variable, ya que la peculiar configuración orográfica de la comarca provoca momentos de riadas peligrosas, seguidas a continuación de períodos en que las aguas siguen su curso natural. Esta situación hizo que durante toda la jornada se produjesen cortes de tráfico de duración variable en la carretera nacional Sevilla-Badajoz y en la autovía Sevilla-Huelva, así como en carreteras comarcales y provinciales de menor importancia. En los pueblos afectados las autoridades de Protección Civil y locales detectaron psicosis de riada en distintos colectivos sociales, angustiados por lo ya ocurrido días atrás e incapaces de considerar que la lluvia que estaba cayendo, al menos hasta última hora de ayer tarde, no tenía el sello de la catástrofe.Algo parecido sucedió en Sevilla capital, donde el cauce del Tamarguillo -el arroyo que tradicionalmente ha provocado catástrofes en la ciudad- se desbordó en algunos puntos a causa de la suciedad acumulada. Los bomberos tuvieron que repetir sus constantes salidas, incluyendo la realizada al barrio pobre de Valdezorras, para salvar a un grupo de vecinos bloqueados por las aguas.

El mismo fenómeno psicológico se produjo en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, que fue víctima de graves inundaciones el pasado viernes. La reanudación de la lluvia a mediodía de ayer originó movimientos de auténtico pánico entre la población, según explicó a EL PAÍS el concejal Fernando Verdún. Las familias afectadas por la riada oscilan entre las 500 y las 700, y las tareas de reconstrucción se efectúan lentamente y con el fantasma de nuevas tormentas rondando a los vecinos.

El alcalde sanluqueño, José Luis Medina, fue recibido ayer por el presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, a quien expuso la gravedad de los daños sufridos, y del que recibió el compromiso de que el Gobierno andaluz tratará en su reunión de hoy de arbitrar medidas de actuación urgente para las poblaciones andaluzas más perjudicadas, es decir, la propia Sanlúcar, San Juan del Puerto (Huelva) y Camas (Sevilla). El Gobierno civil de Cádiz ya envió cinco millones de pesetas al ayuntamiento sanluqueño para atender los gastos más inmediatos. Lanchas Zodiac de la Marina estaban también a disposición de la autoridad municipal.

Otras localidades gaditanas sufrieron en menor medida los efectos de las ansiadas lluvias. La carretera entre Medina Sidonia y Paterna de la Rivera, quedó temporalmente cortada a la circulación. En San Fernando tuvieron que ser desalojadas alrededor de 60 viviendas de la barriada del Buen Pastor. Inundaciones menores se registraron en El Puerto de Santa María y en barrios de Cádiz capital. En Chiclana el temor ciudadano estaba en un posible desbordamiento del río Iro.

Todos los efectivos de Protección Civil de las provincias de este triángulo suroccidental andaluz continúan en estado de alerta, en prevención de nuevas catástrofes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de noviembre de 1983