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CARTAS AL DIRECTOR

Las igualas médicas

En contestación a la carta publicada en su periódico el 9 de noviembre bajo el título Las igualas médicas, querría decir que estoy de acuerdo con está señora en que se acabasen las igualas en los pueblos, pero por motivos muy distintos a los suyos; yo, por otra parte, me atrevo, creo que no equivocándome mucho, a justificar dichas igualas médicas.El médico rural (APD) no tiene muchas de las obligaciones que ella cree; no tiene obligación, por ejemplo, de tener coche para desplazarse a pueblos anejos, a veces, incluso a 40 kilómetros y por carreteras pésimas; no tiene por qué atender fuera de su horario de consulta lo que no sea urgencia; no tiene por qué tener - una serie de material sanitario que nadie le proporciona, y es imprescindible, es más, si quiere hacer algún tipo de curso o ampliar conocimientos (con beneficio para sus pacientes, lógicamente), deberá pagar un sustituto, pues no hay cursos de reciclaje organizados por la Administración, y al médico APD le es muy difícil desplazarse para asuntos personales y profesionales fuera del pueblo sin que otro compañero de algún pueblo cercano le cubra la ausencia. Hay casos en los que el médico APD no tiene vivienda, pagando unos alquileres abusivos; otros, en que la vivienda está en ínfimas condiciones, corriendo los gastos a su cargo; otros, incluso, en los que tiene que pagar el alquiler del consultorio, y tantos problemas más que sería excesivamente largo enumerar.

Pues bien, yo suprimiría la iguala (no existe en toda España) porque hay gente que basándose en "es que yo pago la iguala" creen que pueden molestar al médico a todas horas (comida, cena, paseando con su familia, en el bar del pueblo, etcétera) y para cualquier cosa (recetas, por ejemplo)./

Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de noviembre de 1983