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El terremoto de Turquía puede haber costado 2.000 vidas

Unas 2.000 personas pueden haber perdido la vida como consecuencia del terremoto que en la madrugada del domingo asoló dos de las provincias de la Anatolia oriental, al este de Turquía. El último balance oficial publicado por las autoridades militares turcas habla de 1.226 muertos y 365 heridos, pero algunas localidades no han podido ser afamadas todavía por los equipos de socorro enviados desde otras zonas del país.

La cifra de 2.000 víctimas mortales fue ofrecida a la agencia France Presse por una fuente bien informada de Erzurum. Las labores de auxilio comienzan con el desescombro de las casas derruidas en los cerca de 50 pueblos destruidos total o parcialmente por el cataclismo. La aparición de cadáveres es continua. La Cruz Roja Internacional ha hecho un llamamiento en solicitud de fondos para ayudar a las decenas de miles de personas que han resultados heridas y perdido su hogares.El terremoto, el peor padecido por Turquía en los siete últimos años, provocó daños y muertes en un área de casi 100 kilómetros cuadrados en las provincias de Erzurum y Kars. Otros dos pequeños temblores sacudieron la tierra en la jornada dominical, lo que contribuyó a incrementar el pánico de los supervivientes, informa Reuter.

El Ejército y el Creciente Rojo (equivalente a la Cruz Roja occidental) han establecido una fuerte operación de ayuda a la región. Fuentes oficiales señalan que equipos médicos, cocinas portátiles, ropas, 35.000 mantas y 6.000 tiendas de campaña se están haciendo llegar a la zona siniestrada por vía aérea y terrestre desde todas las partes del país. La Cruz Roja estima que se necesitan urgentemente otras 5.000 tiendas polares, 30.000 mantas y 5.000 sacos de dormir.

La mayoría de la población afectada son agricultores pobres que viven en casas de adobe y madera de un sola planta, sin luz ni agua corriente, El seísmo se produjo a las 7.12, hora local (5.12 de la mañana en España), y por ello "muchas de las víctimas fueron sorprendidos mientras dormían", dijo un funcionario que trabaja con los equipos de socorro. "La lluvia que había caído en los días precedentes contribuyó a empeorar las cosas, pues los techos de las casas parecían de barro cuando se hundieron sobre la gente".

Un superviviente dijo en un programa de televisión sobre el siniestro: "Estaba tomando té cuando se oyó un débil ruido. Después todo comenzó a caer en rededor nuestro. No pude escapar. Mis vecinos me sacaron". Otro superviente ha declarado a la agencia de noticias Anatolia que había madrugado para ir a su tierra. "Vi polvo y humo sobre todo el pueblo y corrí a casa a toda velocidad. Mi mujer se encontraba bajo los escombros y sólo se podía ver un pie. Comencé a quitar escombros con las manos y conseguí sacarla".

El papa Juan Pablo II expresó ayer su pesar por las víctimas del terremoto.

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