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Rabat pide que se revoquen las medidas contra las empleadas que trabajan en la plaza española

El Gobierno marroquí ha pedido al español que revoque las medidas previstas contra 500 chicas de servicio doméstico marroquíes que trabajan en Ceuta, o que al menos esa decisión sea aplicada de una manera gradual para que Marruecos pueda tomar las medidas sociales que el caso requiere. Esta petición le fue hecha ayer tarde al encargado de negocios de España en Rabat, José Luis Crespo, por el director de Europa del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí, Omar Belkora.Una gestión similar fue realizada por el embajador marroquí en Madrid, Abdel Hafid Kadiri, quien solicitó también ayer ser recibido por el subsecretario de Asuntos Exteriores, Gonzalo Puente Ojea, entrevista que se celebró a la una de la tarde.

En los dos casos España ha explicado a Marruecos que no existe ninguna medida de expulsión generalizada contra los ciudadanos marroquíes que trabajan en Ceuta, como pretendía una información de la agencia oficial de noticias marroquí Map, sino que se trata solamente de las 500 chicas de servicio doméstico, que no son residentes en Ceuta, que no tienen Seguridad Social, y que debido a estas irregularidades -según la versión de la parte española- son objeto de una importante explotación laboral en Ceuta. Se les pagan salarios más bajos que los de los españoles por trabajos similares.

El único periódico marroquí que, dada la anticipación con que cierra sus ediciones la prensa local, ha publicado algo hasta ahora al respecto es el oficialista Maroc Soir, vespertino de Le Matin, que titulaba ayer a tres columnas en primera plana: "Las autoridades de ocupación amenazan con vaciar Ceuta de marroquíes".

Los marroquíes interpretan oficialmente esta medida contra las chicas de servicio como una retorsión de España por el bloqueo economico impuesto por Marruecos desde marzo y agosto pasado contra Ceuta y Melilla. El Gobierno marroquí decidió particularmente en agosto, imponer una tasa de salida de 500 dirhams (10.000 pesetas), a pagar por todos los marroquíes deseosos de viajar al extranjero por motivos privados.

La medida afectó principalmente a aquellos que diariamente viajaban a esas dos ciudades. En Rabat se explicó.que la medida tenia como objetivo evitar el contrabando de mercancías desde Ceuta y Melilla hacia Marruecos. El comercio en las dos ciudades se ha visto seriamente afectado por esas medidas, y los, propios ceutíes estiman su disminución en más de un 50%. Algunas fuentes marroquíes calcularon que el valor de las mercancías ingresadas anualmente en ,mercancías de contrabando superaba los 800 millones de dólares.

El secretario de Estado, Abdelhak Tazi, ha declarado: "No puedo creer que un Gobierno socialista pueda proceder a la expulsión colectiva de trabajadores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de octubre de 1983