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Comienzan las gestiones para reprivatizar los bancos Atlántico, Exbank y Masaveu, pertenecientes al grupo Rumasa

La Dirección General del Patrimonio ha decidido, a principios de esta semana, iniciar las gestiones para dar una salida rápida a tres de los bancos de Rumasa, los más saneados e independientes del grupo. Con ello se abre formalmente el proceso de reprivatización de la división bancaria del holding. La decisión se circunscribe a los bancos Atlántico, Exbank y Masaveu, las tres entidades del grupo que tenían menos compromisos con las empresas del holding. Esta decisión ha sido tomada cuando el Tribunal Constitucional aún no ha dictado sentencia sobre el decreto de expropiación, pero cuando la ley de expropiación ya tiene plena vigencia, pues el 1 de octubre venció el plazo para la presentación de recursos de inconstitucionalidad.

Ello no quiere decir que la venta de alguno de estos bancos se realice antes de que el alto tribunal dicte sentencia, puesto que desde el inicio de las gestiones de venta hasta su consumación se requiere un período de tiempo holgado, que puede durar algunas semanas -convocatoria de los eventuales compradores, suministro de información a los mismos, análisis de los equipos técnicos y posibles pujas-, de modo que podrían coincidir en el tiempo, o darse con pocas horas de diferencia, la sentencia del Tribunal Constitucional y el remate de la operación de venta.En medios de la Administración se considera que en todo caso la sentencia no puede quitar validez a una venta -incluso anterior a que sea dictada-, ya que la expropiación es firme por ley.

Estos medios entienden que la única repercusión de una sentencia que apreciara inconstitucionalidad en el decreto expropiador de 23 de febrero sería la de la responsabilidad económica de la Administración en el interregno entre el decreto y la ley, pero no en cuanto a la expropiación validada por ésta.

El Fondo de Garantía de Depósitos en establecimientos bancarios, que forma parte de la comisión asesora para la reprivatización, finalizó el lunes pasado el análisis de la situación patrimonial y operativa de las tres entidades y ha elevado al Ministerio de Economía y Hacienda una serie de alternativas sobre el asunto.

Ha quedado descartada, finalmente, la posibilidad de que el Fondo de Garantía de Depósitos se hiciera cargo de la propiedad de los bancos antes de su reprivatización, con lo que la banca privada hubiera debido colaborar en los costes de su saneamiento, ya que teóricamente contribuye a la financiación del Fondo con la mitad de sus recursos.

El papel del Fondo seguirá siendo el de gestor mientras permanezcan en propiedad del Estado, a la par que será el organismo encargado de realizar todas las gestiones para la reprivatización.

La adjudicación, por tanto, se hará directamente desde la propiedad del Patrimonio del Estado y podría revestir tres fórmulas distintas: venta directa, concurso-subasta. y figuras intermedias que incluyesen algún proceso de fusión entre las diversas entidades. Es de presumir que fórmulas intermedias se apliquen a Exbank y Masaveu, a los que se les aplicó la intervención, y no el decreto expropiador.

Con coeficientes

Para el caso del Banco Atlántico, por ser el de mayor dimensión, tradicionalmente considerado como el más sano y el que ha capeado mejor la crisis desde febrero, se utilizará la fórmula del concurso- subasta, habitual hasta ahora para la venta de bancos saneados por el Fondo.

La subasta de los bancos de Rumasa -y, con ellos, de cualesquiera otros que se viesen abocados a una crisis- ofrecerá, sin embargo, algunas diferencias sustanciales con las precedentes.

La principal de ellas es que entre las condiciones de la subasta no figurará en el capítulo de ayudas oficiales la exención temporal de coeficientes obligatorios.

La razón de esta medida estriba en la voluntad de hacer cumplir los coeficientes precisamente cuando está a punto de acometerse su reforma y en un momento en que gran parte del sistema bancario los elude.

Actualmente, no sólo los bancos exentos están libres de coeficientes, sino que varios de los grandes bancos que cuentan con filiales o segundas marcas compradas en subasta trasladan a estas entidades parte del pasivo para eludir los coeficientes y, en definitiva, captar así depósitos más baratos.

La causa de que se haya decidido iniciar el proceso de reprivatización por el Atlántico, el Exbank y la Masaveu no estriba sólo en que estos tres bancos se encuentran entre las entidades más sanas de las 20 que conforman el grupo, sino que también son los que menos compromisos tenían con empresas de Rumasa: el Atlántico, por la voluntad de independencia que sostuvieron sus socios minoritarios, y los otros dos, porque Rumasa los adquirió en los últimos dos años y estaban, por el momento, en la Rumasa B o Rumasa sumergida.

La enajenación de estas tres entidades no repercute, pues, en la financiación de empresas del holding todavía necesitadas de acudir a los bancos de Rumasa.

Se salva así, de una parte, el interés de las empresas, representado por el Patrimonio del Estado, y de otra, el consejo del Fondo de Garantía de Depósitos de iniciar con urgencia la enaje nación de algunos bancos para evitar su deterioro.

Todo indica que al resto de los bancos del grupo Rumasa le llegará el turno más tarde, cuando ya esté iniciada y avanzada la venta de las empresas y su mantenimiento en unas mismas manos no sea indispensable para financiarlas.

Hasta el momento, diversos bancos han recabado información sobre la ficha más preciada del grupo, el Banco Atlántico. Entre ellos destacan (véase EL PAÍS del 1 de octubre) el Bank of America, Banesto, Central y Bilbao. Junto a ellos figura el grupo de antiguos accionistas minoritarios, capitaneado por el industrial cementero, antiguo presidente del Banco Atlántico y titular de la comunidad de antiguos accionistas, Casimiro Molins.

Este grupo está preparándose para una eventual oferta con la ayuda del Banco de Europa, que preside Carlos Ferrer Salat, y ha entrado en contacto con alguna entidad de tamaño mediano para reforzar sus posiciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de octubre de 1983

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