Mondale obtiene las primeras victorias como aspirante a la candidatura demócrata en EE UU

A 13 meses de la elección presidencial en Estados Unidos, que se celebrará a primeros de noviembre de 1984, la campaña electoral norteamericana está ya en marcha con varias victorias por parte de uno de los aspirantes a la candidatura demócrata, el ex vicepresidente Walter Mondale, y la continuidad de las dudas sobre si el actual presidente republicano, Ronald Reagan, será o no candidato a su posible reelección.

Mondale, de 55 años de edad, logró tres triunfos importantes en los últimos días. Primero, al obtener el apoyo de la central de los sindicatos norteamericanos AFL-CIO, cuya convención anual dio el 91% de votos a favor de Mondale. Este hecho supone que Mondale cuenta con un electorado potencial de más de 14 millones de afiliados a la sólida central sindical que dirige Lane Kirkland.Casi simultáneamente, Walter Mondale ganó también el apoyo de la Asociación Nacional para la Educación, una de las organizaciones más importantes de maestros. Para culminar la racha de victorias en una campaña electoral que oficialmente no debutará hasta el próximo mes de febrero, Walter Mondale barrió a uno de sus más directos rivales, el senador por California Alan Cranston, por el 51% de los votos frente al 29% entre las preferencias de los políticos locales del Partido Demócrata del Estado de Maine.

Una mujer, vicepresidenta

De talante liberal, buen físico y aspecto deportivo, Mondale fue también el más ovacionado durante la reunión en Washington de la Organización Nacional de Mujeres, al prometer que presentará una mujer como candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos, cargo que ocupó Mondale durante los cuatro años de Administración del presidente James Carter, que concluyeron con cierto caos político, en noviembre de 1980 (debido a los rehenes de la Embajada norteamericana en Teherán), dando una arrebatadora victoria a Ronald Reagan.La carrera de Mondale, que comienza bajo buenos auspicios, una máquina preelectoral bien engrasada y un presupuesto financiero al que no faltan millones de dólares, deberá superar muchos obstáculos antes de ser, eventualmente, nominado por la Convención Demócrata, en julio de 1984, en San Francisco, como candidato demócrata a la Casa Blanca.

Deberá triunfar en las primarias y caucus (preconvenciones) de los 50 Estados de la Unión ante sus rivales: el ex astronauta y senador John Glenn, el senador por California Alan Cranston, el senador por Colorado Gary Hart, el ex aspirante presidencial George McGovern, el líder de la minoría negra Jesse Jackson (que anunciará probablemente su candidatura en las próximas semanas), el senador por Carolina del Sur Ernets Hollings y el ex gobernador de Florida Reubin Askew.

Reducción de amas

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Crítico con la política económica de la Administración Reagan, sobre todo por su coste social de alto nivel de desempleo, partidario de una drástica reducción de armas con la Unión Soviética y defensor de los derechos de las mujeres y de las minorías étnicas, Walter Mondale sólo parece contar en su contra el haber sido copiloto en la desafortunada Administración del presidente Carter.Pero, incluso en el caso de que salga a flote entre los demás aspirantes demócratas al título, Mondale no tendrá una campaña presidencial nada fácil, en caso de presentarse el actual presidente Ronald Reagan a su eventual reelección.

Silencio de Reagan

Ronald Reagan, de 72 años de edad, guarda silencio sobre las intenciones de su futuro político. ¿Hasta cuándo? Los editorialistas norteamericanos se interrogan en tomo a los proyectos del presidente.Hay quien insiste en el factor edad (tendría 74 años al empezar su hipotético segundo mandato hasta 1988), y también hay quien aconseja que la doctrina Reagan ha triunfado y debe dejar paso a republicanos más jóvenes, en cuyo caso las preferencias apuntan hacia el actual vicepresidente, George Bush.

De momento, Reagan, a más de un año de las elecciones, recuerda con insistencia a los norteamericanos que ha terminado la era de recesión económica y que ha restablecido el prestigio y el respeto de Estados Unidos en el mundo.

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