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El hijo del comandante Sáenz de Ynestrillas y otros dos 'ultras' arrebataron las armas a dos policías nacionales

El hijo del comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas y otros dos jóvenes, todos con antecedentes como militantes ultraderechistas, arrebataron, sus armas reglamentarlas a los dos policías nacionales integrantes de la dotación de un coche-patrulla perteneciente a la comisaría madrileña de La Latina, después de que los tres jóvenes encañonaran con armas de fuego a los agentes y les amenazaran de muerte. El hecho ocurrió en la madrugada de ayer, sábado, en la calle Augusto Figueroa de Madrid. Los tres ultras lograron huir, pero sus carnés de identidad quedaron en posesión de uno de los policías. A última hora de la tarde de ayer, aún no había sido localizado ninguno de los agresores.

Hacia las cuatro de la madrugada del sábado, el propietario de un pub situado en las inmediaciones de la citada calle advirtió a la dotación de un coche-patrulla de la Policía Nacional que había observado la presencia de tres jóvenes sospechosos, que merodeaban a pie por la zona y que portaban dos bolsas de deporte. El citado propietario dijo a los agentes que el día anterior habían atracado su establecimiento, por lo que no descartaba que los jóvenes sospechosos hubieran sido los autores del robo y, un día más tarde, se disponían a realizar un nuevo delito por la misma zona.Alertadas las patrullas policiales de la zona, una de éstas, compuesta por el cabo Arena Rubio y un policía conductor, localizó a los tres jóvenes en la calle Augusto Figueroa, cerca ya de la plaza de Chueca. Ya junto a los jóvenes, el cabo se acercó a ellos, mientras el conductor se quedaba junto al automóvil, un Seat 131 de color blanco. Arena Rubio pidió a los jóvenes que se identificaran y éstos le entregaron sus respectivos documentos nacionales de identidad. Comprobada la identidad, el cabo les preguntó qué llevaban en las bolsas, a lo que, en principio, respondieron que "nada". Ante la insistencia del cabo, uno de los jóvenes sacó rápidamente de una de las bolsas, una metralleta y otro una pistola del calibre 9 milímetros largo, a la vez que decían a los dos agentes que se estuvieran quietos.

"Os matamos"

Según la versión de un policía, conocedor directo de los hechos, uno de los ultras dijo textualmente a los agentes: "Estaros quietos y no hagáis nada, porque, sino, os matamos. Dadnos las armas que lleváis". El conductor se tumbó en el suelo de la calle y el cabo se quedó, con las manos en alto, junto a una pared. Seguidamente, los tres jóvenes, sin dejar de encañonar a los agentes, arrebataron a los dos policías sus pistolas reglamentarias, del calibre 9 milímetros corto, así como las esposas, a la vez que pinchaban al menos dos ruedas del coche-patrulla.

Seguidamente, los tres jóvenes emprendieron la huida a pie, en dirección a la plaza de Chueca, mientras los policías permanecieron unos segundos en el suelo. A continuación, el conductor cogió del coche un subfusil que los ultras no se habían llevado y emprendió una breve persecución, también a pie, de los jóvenes. El cabo, por su parte, dio la alarma a través de la emisora y se estableció un amplio dispositivo policial. Se sospecha que los jóvenes disponían de un coche en las inmediaciones del lugar de los hechos, por lo que no pudieron ser localizados en la zona.

Olvidaron los carnés de identidad

Debido a la tensión nerviosa en la que se desarrolló el suceso, los jóvenes no se percataron de que sus carnés de identidad habían quedado en poder del cabo Arena, por lo que inmediatamente se pudieron localizar los domicilios de los tres. Se trata de Ricardo Sáenz de Ynestrillas, de 17 años de edad, hijo del comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas, procesado y condenado por su participación, junto al entonces teniente coronel Antonio Tejero, en la maniobra involucionista conocida como Operación Galaxia; Francisco López Laguna, procesado, junto al joven Ricardo y un hermano de éste llamado Martín, como presuntos participantes en la preparación de un atentado contra la sede de UCD de Toledo, y Antonio Salmerón Campo, también con antecedentes por participar en actividades ultradrechistas violentas.

Dentro de la amplia operación policial establecida tras el suceso, minutos después del mismo se localizó en la calle del Barco, esquina a la del Desengaño, una de las bolsas que portaban los tres ultras. Esta bolsa, de color oscuro, estaba vacía.

Policías participantes en el mismo dispositivo se apostaron en las inmediaciones de los domicilios de los jóvenes, ante la posibilidad de que regresaran a los mismos, lo que no llegó a ocurrir. Por este motivo, y a primera hora de la mañana, varios agentes registraron las casas de los tres agresores, sin que, al parecer, encontraran nada de interés. En el domicilio de Sáenz de Ynestrillas, los agentes se llevaron a la Brigada Central de Información, encargada de investigar el caso, al joven Martín Sáenz de Ynestrillas, quien fue interrogado durante cerca de dos horas y regresó a su casa.

La policía desconoce el objetivo que podían perseguir los jóvenes ultras en la citada zona y las fuentes consultadas no aportaron datos sobre la existencia en la zona de algún posible objetivo, material o personal, para los grupos ultraderechistas en la zona. No obstante, se recuerda que ayer era 1 de octubre, fecha en la que, durante el anterior régimen, se celebraba el Día del Caudillo, por lo que no se descarta que los jóvenes intentaran realizar algún acto violento en ese día.

Se da la circunstancia de que, horas antes de producirse los hechos, el comisario Jesús Caballero había sido nombrado nuevo jefe de la comisaría de La Latina, a la que pertenecían los dos agentes a los que robaron las armas. La Inspección General de la Policía Nacional abrió ayer una información interna para delimitar las responsabilidades en las que hayan podido incurrir los dos policías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de octubre de 1983

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