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Primera carretera de peaje en España

La llamada 'autopista' León-Asturias

El pasado mes de agosto, y tras 13 años de obras, retrasos y paralizaciones intermitentes, se inauguró la mal llamada autopista León-Asturias. Sólo se han puesto en servicio 40 de los 97 kilómetros previstos y apenas si de ellos una docena reúne las condiciones imprescindibles para poder denominarse autopista propiamente dicha. El resto es una buena carretera. Nada más, pese a ostentar el récord de carestía por kilómetro construido: 50.000 millones de inversión total, más de 700 millones por kilómetro. Ostenta otro récord: ser la primera carretera de peaje española. Un peaje que, asimismo, es el más caro de España.

Conviene decirlo porque el usuario de la carretera se puede ver sorprendido si se decide a hacer el trayecto León-Asturias por la denominada autopista. Tras tomar la misma en La Virgen del Camino, al sur de León y viniendo de la carretera de Zamora, se discurren unos pocos kilómetros por una auténtica autopista (es decir, con dobles calzadas desdobladas, perímetro cerrado, intersecciones a otro nivel, etcétera), para toparse casi de repente con el pago del primer peaje (500 pesetas) y la sorpresa de ver cómo la autopista deriva en una carretera. Una simple carretera. Buena, estupenda a veces, pero nada más.La sorpresa es mayor porque en algunos tramos esa buena carretera carece de arcenes -o éstos son sumamente estrechos, lo que puede originar en caso de averías más de un atasco y un serio peligro.

La obra ha sido ingente y en ella se evidencia la impronta de la época franquista, gustosa de fastos faraónicos, de inutilidades. Por kilómetros y kilómetros, junto a la carretera está hecha la explanación precisa para convertir la carretera en autopista, pero ha tenido que quedarse en mantillas, porque el tráfico no da para justificar el despilfarro de una autopista.

Por otra parte, ni aun en el caso de que en un futuro se decidiera ampliar la carretera, desdoblándola para convertirla en autopista, serán inevitables los cuellos de botella que se producirán en los siete túneles y un viaducto existentes para salvar Pajares, que suman ocho kilómetros y medio. Sería terriblemente costoso hacer túneles diferentes para la subida y la bajada, y esa inversión en caso alguno estaría justificada. Las obras actuales han sido rematadas gracias a la intervención estatal, que, como es sabido, se ha visto en la necesidad de nacionalizar a la empresa concesionaria, Aucalsa, promotora de la idea de la autopista bajo la égida del ministro de obras Silva Muñoz.

El peaje de 785 pesetas, injustificado

Así, pues, el usuario debe abonar por el total del recorrido 785 pesetas y se encuentra con que transita por una carretera, a veces sin arcenes o sin arcenes suficientes, con rampas inadmisibles para una autopista, con bajadas de porcentajes igualmente no homologables en autopistas y autovías, y con radios en muchas curvas que no permiten altas velocidades.Por supuesto, la nueva carretera de Huerma (que tal debe ser su nombre) cumple un objetivo básico, como es el hacer posible y sin riesgos la comunicación entre Asturias y la meseta, salvando la peligrosa muralla del puerto de Pajares, mito e hito negro en nuestras comunicaciones por carretera.

El tráfico en estas primeras semanas de funcionamiento ha sido aceptable y aún mayor de lo esperado, si bien muchos lo achacan a la novedad de esta nueva vía.

Las previsiones, sin embargo, son algo distintas: sólo se espera que en los meses de invierno y cuando caigan nevadas esta carretera de peaje tendrá tráfico abundante; pero lo gravoso del peaje, el no ser una autopista y hasta la belleza de Pajares sin nieve harán que el tráfico de turismos se reparta entre ambas carreteras y que los camiones (que tienen que abonar 1.820 pesetas por todo el recorrido) sólo utilicen masivamente la misma en épocas climatológicas adversas.

En resumen, que esta costosísima obra hubiera prestado el mismo servicio realizada en plan carretera y simplemente en el tramo que hoy ocupan los túneles con un simple ramal para unir sus accesos con la carretera nacional 630 (León-Oviedo).

El coste hubiera sido infinitamente mejor, y el servicio a la comunidad, el mismo que hoy se ofrece.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de septiembre de 1983