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Reportaje:

Cuatro miembros de una familia perecieron carbonizados, de madrugada, en el incendio fortuito de su vivienda

Cuatro personas, Dorotea Velasco García, de 72 años, y sus nietos Mariano, José María y María Jesús García González, de 27, 22 y 17 años de edad, respectivamente, fallecieron ayer a consecuencia del incendio que se declaró a las cinco de la madrugada en su domicilio. La La vivienda está situada en el piso primero izquierda del número 3 de la calle de Sánchez Barcáiztegui, en el distrito de Retiro, y quedó completamente calcinada. Los padres de los muchachos, Mariano García Velasco y María del Carmen González Suárez, ambos invidentes, y la hija pequeña, Ana Isabel, de 9 años, que dormía en la misma habitación que los anteriores, pudieron huir ilesos por una escalera que colocaron en la ventana de la alcoba empleados de una gasolinera cercana.

Las causas del siniestro no han sido esclarecidas, aunque se cree que fue fortuito. A las cinco de la madrugada, los vecinos del inmueble se despertaron alarmados por los gritos de socorro y los ladridos de dos perros que partían de la vivienda situada en el primero izquierda. Inmediatamente avisaron a la Policía Nacional y a los bomberos, que se personaron en el lugar del suceso sobre las 5.15 horas.Para ese momento, los empleados de una gasolinera próxima habían colocado una escalera de mano en la ventana del dormitorio que ocupaban el matrimonio de invidentes y su hija, Ana Isabel, que gracias a ello pudieron descender hasta la calle.

Por otra parte, dos empleados del Servicio Municipal de Limpiezas, que estaban regando en la zona, trataron de contener el incendio con sus mangueras. Al comprobar que no lo conseguían, Isidro Laza y Juan Negro subieron por la escalera para tratar de rescatar a las personas que permanecían en la vivienda, aunque la rápida propagación del incendio les impidió penetrar en el piso. Los dos empleados municipales y un policía nacional, que llegó más tarde, sufrieron síntomas de asfixia como consecuencia de la masa de humo. Las llamas alcanzaron en algunos momentos hasta cinco metros de altura.

La vivienda tiene otras dos alcobas, donde dormían Mariano y José María, en una, y María Jesús, en la otra. Las dos habitaciones dan al patio y tienen rejas en las ventanas, que impidieron la huida La abuela, Dorotea, dormía, al parecer, en el salón, y había llegado al domicilio de la familia García González sólo dos días antes del suceso. Los bomberos lograron apagar el incendio a las 7.30 de la mañana, y al penetrar en la vivienda encontraron el cadáver carbonizado de María Jesús, que se hallaba tendida en la cama y con las manos detrás de la cabeza, y los de Mariano y José María, el primero en el suelo de su habitación y el segundo en el pasillo. Los cadáveres eran irreconocibles, según testigos presenciales. El alcalde de Madrid, Enrique Tierno, y el concejal Castor Iglesias visitaron el lugar del siniestro a media mañana de ayer.

Las llamas se extendieron con gran rapidez

Por el estado en que quedaron las diversas dependencias de la casa, el fuego debió originarse en la habitación de María Jesús, en la que la temperatura llegó a fundir el vidrio de los cristales. Desde allí, las llamas se extendieron a la habitación de los otros dos hermanos, contigua, y al resto de la casa.Los padres, Mariano García Velasco y María del Carmen González Suárez, de 48 y 49 años, respectivamente, son invidentes y sus ingresos proceden de la venta de cupones de la Organización Nacional de Ciegos (ONCE) en un puesto callejero. Declararon haberse acostado sobre la 1.30 de la madrugada sin haber notado nada extraño y después de comprobar que estaba cerrada la llave del gas. No se apercibieron de lo que sucedía hasta que escucharon golpear la puerta de su habitación, que estaba cerrada con pestillo. Debió tratarse de alguno de sus hijos que intentaba alertarles. Al abrir la puerta, Mariano se encontró con el fuego, que le obligó a retroceder. Las llamas penetraron rápidamente en la habitación. El matrimonio tuvo la fortuna de que los empleados de la gasolinera reaccionaran con rapidez, al ver lo que estaba ocurriendo, y colocaran la escalera junto a la ventana, por donde pudieron huir con su hija menor hasta la calle.

El fuego se extendió con gran rapidez, según relato de los vecinos. El patio al que dan las habitaciones de María Jesús y de los otros dos hermanos, que son, al parecer, donde se originó el incendio, actuó como una auténtica chimenea, por donde ascedieron las llamas y el humo. Este hecho probablemente ayudó a que se avivara el fuego. Según los mismos vecinos, desde la ventana del patio la casa en llamas "parecía un auténtico infierno". El resto del inmueble sufrió desperfectos, especialmente en las persianas y en algunas viviendas colindantes, aunque no revisten gravedad.

La vivienda siniestrada tiene suelos de parquet y de material plástico, aunque en la habitación donde se cree que se inició el incendio, la de María Jesús, es de plaqueta cerámica. Los techos del salón y del pasillo son de escayola.

El fuego arrasó prácticamente toda la vivienda y calcinó la mayoría de los muebles, incluido un piano. En las habitaciones apenas quedaban los somieres metálicos sin quemar. Según los vecinos, la familia García González habita en el inmueble desde hace más de 15 años.

La policía investiga las causas del siniestro

Las causas del incendio no han sido aún esclarecidas. Fuentes del Servicio de Bomberos creen que se debió a algún cigarro encendido que, probablemente, quemó el colchón de la cama de María Jesús. Funcionarios de la comisaría de la Estrella han iniciado una investigación. De acuerdo con el resultado de las primeras indagaciones, no se han registrado fugas de gas. En cualquier caso, el suceso parece deberse a causas fortuitas.Mariano García González trabajaba como técnico de televisión. Su hermano José María era instalador de moquetas, según informaciones recogidas entre sus vecinos. María Jesús era estudiante. La abuela, Dorotea Velasco, vivía por temporadas con distintos familiares y había llegado a la casa de su hijo Mariano dos días antes.

Entre los vecinos, reinaba ayer la consternación y se preguntaban cómo el incendio se había podido extender con tanta rapidez. Los testigos aseguraron que en menos de 15 minutos el fuego se había propagado por toda la casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de julio de 1983

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  • Los padres, invidentes, y una hija pequeña, huyeron por la escalera que habían colocado empleados de una gasolinera