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La crisis pone de moda el trueque en el comercio mundial

Automóviles a cambio de bauxita, petróleo por naranjas, carne por bienes de equipo y esposas por camellos son algunas de las múltiples combinaciones posibles en el marco del trueque, el intercambio comercial más primitivo que existe, objeto hoy de un espectacular resurgimiento a la sombra de la crisis económica mundial, la caída de los precios de las materias primas y de la falta de liquidez de un gran número de países, especialmente en vías de desarrollo. Entre un 22% y un 40% del comercio mundial se efectúa actualmente mediante mecanismos de compensación variados, que incluyen el trueque (cambio de una mercancía por otra), según estimaciones de los expertos participantes en las Jornadas sobre Intercambio y Trueque, organizadas esta semana en Madríd por el Instituto de Empresa. La filosofía de estas transacciones comerciales (barter, buy back, countertrade se basa en relacionar las exportaciones y las importaciones entre sí, tanto en el comercio de Estados como de empresas.

Moda pasajera o fenómeno duradero, el trueque y los mecanismos de compensación son procedimientos comerciales en alza que deben ser tomados en consideración y que exigen un nuevo enfoque por parte de los importadores y exportadores, según coinciden representantes económicos de la Administración y de las empresas privadas españolas, quienes discrepan, sin embargo, en la valoración del fenómeno, producto de una "situación patológica" de la economía, según el anterior ministro de Economía español, Juan Antonio García Díez, y "recurso de penuria", según Alonso Ruiz, subdirector general de Exportaciones Industriales y antiguo delegado comercial de España en Moscú.El trueque ha estado asociado con épocas de crisis. Experimentó un auge durante la primera guerra mundial; desapareció en la recuperación; resurgió en los años treinta, y ahora de nuevo. En el intercambio comercial con los países de economía centralizada, el trueque y los mecanismos de compensación son una práctica tradicional destinada a reducir los déficit de la balanza comercial, promocionar exportaciones y minimizar la salida de divisas.

Hoy día, sin embargo, el fenómeno se extiende por Asia y Latinoamérica. Indonesia ha incluido hace poco el petróleo en su nueva política comercial que subraya el papel del trueque. Malaisia, Tailandia, Ecuador y Uruguay se han incorporado últimamente a tendencias semejantes, sumándose a Libia e Irán, que ha venido practicando el trueque de forma amplia desde la caída del sha.

En México y Brasil el desarrollo del trueque es ya visible, según datos de un portavoz de Merban, una de las principales empresas internacionales especializadas en operaciones de trueque. Ambos países acaban de firmar un acuerdo bilateral de compensación (petróleo mexicano a cambio de productos brasileños) por valor de 1.000 millones de dólares. En Argentina existe una presión del sector privado en ese sentido, que no es secundada por el Gobierno; Venezuela resulta una incógnita tras las medidas que restringieron el cambio y el comercio libres a principios de este año, y Ecuador ha propuesto últimamente el trueque en operaciones de compra de trigo y ya lo practicaba para comprar coches a la URSS a cambio de plátanos a través de una cuenta en Panamá. Las operaciones de trueque no colaboran al desarrollo de la economía libre de mercado y suponen una regresión a esquemas bilaterales, señalan los argumentos de principio contra este comercio. En lo práctico, se les achaca ser excesivamente lentas.

El comercio mediante trueque o compensación está poco desarrollado en España, que desde 1969 fue eliminando progresivamente las cuentas clearing (que establecían el equilibrio de los intercambios), vigentes en el comercio con países de economía centralizada y algunos otros. Tanto representantes del Ministerio de Economía como de la empresa pública y privada señalan que el comercio exterior español registra la tendencia creciente al trueque desde una posición de "debilidad" en este sector. El subdirector general de exportaciones industriales del Ministerio de Economía y Hacienda, Bartolomé Bonet Moner, subraya que la legislación española "castiga" a las empresas de comercio exterior y es partidaria de encontrar un sistema que regule las operaciones de trueque.

El trueque en España, escaso y sigiloso

Las operaciones de trueque en el comercio exterior español han constituido hasta ahora casos aislados, que, sin embargo, comienzan a multiplicarse. Las transacciones de este tipo suelen llevarse con gran sigilo y deben ser autorizadas individualmente por el Ministerio de Economía y Hacienda cuyo criterio es no permitir la entrada de mercancías que puedan ir en detrimento de los productores nacionales.Varias de las operaciones de trueque españolas en marcha actualmente tienen que ver con el petróleo. Así, la empresa Santana exportará vehículos Land Rover a Irán a cambio de petróleo por valor de 40 millones de dólares, sumándose así a otras compañías que han recibido crudo iraní por sus servicios. En Libia, el petróleo ha sido el pago a trabajos de construcción españoles. Argelia ha ofrecido petróleo a varios empresarios textiles con interés exportador, y lo mismo ha hecho Zaire para pagar la importación de harina de pescado española.

México, a su vez, saldará parte de sus deudas con exportadores españoles mediante el producto del aumento de las ventas de petróleo a España, informaron fuentes solventes. La exportación de camiones de ENASA a Ecuador a cambio de crudo es otra operación en estudio, cuyas dificultades residen en el transporte.

El crudo, señalan expertos económicos, no tiene aún un papel definido en las operaciones de trueque tras la caída de su precio; sin embargo, los países productores con dificultades financieras tratan de hacer uso de él en sus transacciones internacionales. Su comercialización no reviste dificultad vía empresas de comercio intermediarias, pero la cuantía económica que suelen tener estas ventas las excluye en muchos casos de las posibilidades al alcance exportador español medio.

Entre los trueques, más o menos sofisticados, planteados en la actualidad con España, al margen del petróleo, figura la venta de una planta de cemento por un valor comprendido entre 80 y 90 millones de dólares a China Popular a cambio de parte de la producción futura. En esta operación participan las empresas Asland, Ateisa y Focoex, informaron fuentes solventes.

Otras operaciones en marcha abarcan el intercambio de carne procedente de Uruguay por bienes de equipo españoles y varios intercambios de madera por productos alimenticios en países africanos. Al mismo tiempo, las dificultades económicas de Rumanía, país deudor de España, han dado lugar a un sistema de comercio compensado cuyo objeto es mantener la presencia española. A Rumanía se exportan neumáticos y cintas de transporte (Tudor y Firestone), mientras se importa madera, fenol y productos siderúrgicos, entre otros.

El Instituto Nacional de Industria (INI) participa, a través de varías de sus empresas, en diversos proyectos que, sin ser trueque en su forma elemental, implican formas de compensación. Ensidesa suministró y participa en la administración de una planta para elaborar mineral de hierro en Brasil, de la cual importa parte de la producción. Otra empresa del INI, Carboex, toma parte en el desarrollo de la minería de carbón en Colombia a cambio del suministro de parte del mineral. La operación FACA o el denominado "contrato del siglo" entre Bazán y ENASA con el Gobierno de Egipto han sido posibles, según el presidente de la Corte Española de Arbitraje, gracias al trueque.

Trueques realizados en el pasado abarcaban el intercambio de vino por petróleo o de naranjas por productos siderúrgicos, carbón y también petróleo con la URSS, barcos por café con Costa de Marfil, una operación que puede volver a repetirse ahora. No tuvo éxito una operación de intercambio de barcos por bauxita con Jamaica, que recientemente ha cerrado un trato para el trueque de mineral de aluminio por coches de EE UU, uno de los países más reticentes a este tipo de operaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de abril de 1983

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