Crítica:El cine en la pequeña pantalla.Crítica
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Ballet para un revólver

Gary Cooper y Humphrey Bogart protagonizan los dos largometrajes que emite hoy Televisión Española. Cooper, con un western en el que interpreta a un forajido al margen de la ley, cuyos extraños sombreros le convierten en antiehéroe entrañable.Bogart, en el papel de capitán paranoico de un destructor, que se calma los nervios con bolas de acero y en una película que algunos consideran una defensa a ultranza de los que tienen el poder.

Las dos grandes películas de¡ revólver que protagonizó Gary Cooper son, probablemente, Veracruz y Dallas, ciudad fronteriza.El revólver de Cooper en Veracruz es la sobriedad y en Dallas, la fantasía, el circo, la acrobacia de salón que arroja la muerte únicamente en las últimas secuencias cuando se enfrenta a Steve Cochran y a-Raymond Massey, y es inevitable poner fin con sangre a la historia. Pero, en el interín Gary Cooper celebra el gran rito de la exhibición de las armas contrastadas únicamente consigo mismas, sin enemigo animado, al que abatir, en el pim pam puin del tiroteo a las botellas, a las piedras que alza por los aires y persigue en su trayectoria por el cielo hasta alcanzarlas una y otra vez; Cooper saca del revés para imponer siempre el derecho y dibuja en el aire la filigrana de su brazo largo y su mano engarfiada siempre cerca de la culata de su revólver.Una de las grandes estampas del cine norteamericano está excelentemente reflejada en este western, sin duda menor, en el que el Quijote armado, como lo calificó en una ocasión Azorín, inventa un nuevo ballet en el que las manos trazan el dibujo de un extraño baile flamenco de la muerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 25 de febrero de 1983.

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