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Reportaje:Comienzan los informativos del cambio

Los nuevos telediarios apenas incorporan voces y caras distintas

Arrancan a partir de esta semana, probablemente hoy, los nuevos telediarios del actual equipo directivo, a los 73 días de su toma de posesión. Una serie de vicisitudes ha demorado su puesta en marcha, especialmente la suspensión del programa La clave el pasado 14 de enero, que dañó seriamente la imagen del cambio en RTVE. Los nuevos informativos diarios de TVE ofrecen pocas novedades en las personas que los van a dirigir, si bien los Servicios Informativos tendrán una nueva estructura, de la que se suprimen cargos y pluses económicos. Comienzan sin que hayan sido nombrados dos subdirectores-presentadores.

Una de las principales innovaciones respecto a los telediarios de las etapas inmediatamente anteriores consiste en el desdoblamiento de las funciones de director y principal presentador. El director no saldrá en pantalla y se introduce, al estilo de algunas televisiones europeas y de Estados Unidos de Norteamérica, la figura de conductor único de la información (anchorman, en el lenguaje de las televisiones anglosajonas): un periodista que asume las tareas de los tradicionales locutores, y que tendrá el cargo y la remuneración de subdirector del telediario."Queremos dar una información más contextualizada y profunda. Nuestra intención no es ofrecer muchas noticias sino las más destacadas del día y tratarlas en profundidad", afirma Luis Mariñas, director de la segunda edición del telediario, el que se emite a las nueve de la noche y que tiene mayor audiencia, entre doce millones y catorce millones de telespectadores cada día, según las estimaciones de su director. Mariñas era hasta ahora director de la primera edición, que se emite a las tres de la tarde y es el responsable, a partir de hoy, del principal telediario.

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"Nos proponemos darle también un tratamiento argumental a la información, sin las rígidas separaciones entre noticias nacionales, internacionales o deportivas, y buscar algunos bloques o temas que den mayor coherencia; los actos de violencia que suceden en España y en el extranjero, por ejemplo, podrían ser tratados en uno de esos grandes segmentos. Deseamos, asimismo, desentrañar las noticias políticas y abandonar esa rutina que convertía en noticia cualquier acto, quedándose en la superficie del mismo".

"Es cierto que para ello hay que cambiar muchas mentalidades y formas de trabajo. Aquí estamos acostumbrados", prosigue Mariñas, "a meter un canutazo, el micrófono, a las personas que protagonizan las noticias y quedarnos tan contentos porque son ellas quienes lo cuentan todo. Y eso no debe de ser así. Tenemos que utilizar más documentación para enriquecer y contextualizar las noticias. Tenemos que utilizar mucho más la información en directo, con imágenes. Procuraremos, igualmente, que los reporteros no salgan en pantalla".

Sólo uña nueva cara

El periodista e ingeniero técnico Manuel Campo -ex subdirector del periódico Tele-express, delegado de El periódico en Madrid y colaborador de TVE durante los últimos cuatro años, primero en el programa De bat a bat del centro de Cataluña y después en el espacio El Testigo será el conductor de este teledario, y se convertirá, a partir de esta semana, en uno de los rostros más populares de la televisión. Manuel Campo no quiere hacer ninguna declaración y tan sólo apunta que no es vanidoso y que está ilusionado con este trabajo. "Espero" -dice- "que la estupidez no sea un efecto ineludible de la presencia en pantalla. Me interesa mucho esta experiencia por sólo dos razones: mi profesión de periodista y mis inquietudes intelectuales por la televisión como medio". Manuel Campo asegura que, además de presentar Ia información, la redactará y se desplazará a aquellos sitios donde se produzcan noticias.

El staff de Mariñas se completa con otros tres cargos en el telediario: Secundino González Romero, subdirector; Carlos Estévez, coordinador de nacional; Pedro González, coordinador de internacional; Carlos Rubio, realizador y Elisa Valero, secretaria de redacción; prácticamente el mismo equipo que tenía el director en la primera edición. Mariñas afirma que "de staff para abajo todavía no hay nada decidido. Espero que podamos tener al menos once redactores". A pesar de que éste es el equipo que más tiempo lleva preparando el telediario, todavía no se encuentran suficientemente entrenados y han pedido salir al aire hoy en vez de ayer.

La organización de los demás telediarios está todavía muy en precario. La dirección le ha pedido a Asunción Valdés que firme ya la primera edición, pero no se sabe quién va a ser el subdirector-conductor. Es la primera mujer que dirige un telediario de alcance nacional en TVE. Se dice en Prado del Rey que tanto a Asunción Valdés como a los máximos responsables de los telediarios se les ofreció indistintamente elegir entre ser conductores o directores sin salir en pantalla. Joaquín Arozamena seguirá dirigiendo el telediario de la segunda cadena, pero tampoco sabe quién será el conductor o conductora. El director de la última edición, Pablo Sebastián, periodista que proviene de las publicaciones del grupo Zeta y que fue candidato por el Partido Socialista de Andalucía (PSA) en las primeras elecciones generales, dio su conformidad el pasado viernes. Rosa María Artal, periodista del centro regional de TVE en Aragón, será la subdirectora-conductora. Julio Bernárdez, por otra parte, comenzó a firmar el pasado sábado la dirección de los telediarios del fin de semana, cuya subdirectora-conductora es Rosa María Mateo.

Algo ha fallado

Apenas hay, por tanto, voces y rostros nuevos en los telediarios. Tan sólo Manolo Campo en pantalla y Pablo Sebastián en la dirección. Los demás pertenecen a la plantilla de RTVE. Algo ha fallado en toda esta operación que ahora, dos meses y medio después de que José Luis Balbín tomase posesión del cargo de director de los Servicios Informativos de Televisión Española, se acomete con prisas e improvisaciones hasta el extremo de que comienzan los telediarios sin que se sepa quiénes serán dos de los cinco subdirectores-conductores. La primera etapa de los cien días está próxima, y el director general había prometido que los nuevos telediarios serían, para entonces, espejo del cambio. A lo largo de estos 73 días se han sucedido numerosas ofertas a periodistas de fuera que no aceptaron los cargos, a las que se suman otras tantas negativas de profesionales de plantilla. Algo tiene que ver el serio incidente que protagonizó José Luis Balbín con la suspensión del debate de La clave sobre la gestión de la izquierda en los ayuntamientos, el pasado 14 de enero.

La versión de Balbín

El director-moderador de aquel programa y, a la vez, director de los Servicios Informativos de TVE, arropado por el director general de RTVE, José María Calviño, sorprendió a la opinión pública y a los trabajadores de aquella Casa con una repentina enfermedad y, el mismo día, un viaje fuera de España. Las explicaciones que se dieron de lo ocurrido no sólo acrecentaron las sospechas de un veto al ex concejal socialista de Madrid, Alonso Puerta, sino que ofrecieron un espectáculo nada ejemplar para los propósitos socialistas de cambio y saneamiento en la gestión de RTVE.

José Luis Balbín asegura, sin embargo, que el asunto de La clave no influyó en el ritmo de trabajo de los informativos. "Aquello tuvo una dimensión más política que profesional", dice Balbín. "Tampoco creo que haya improvisaciones porque no había un día D para su puesta en marcha. Hemos hecho muchas pruebas a lo largo de estos días y hemos encontrado excelentes locutores pero nosotros necesitamos, además, periodistas que sepan redactar la propia información, que no se limiten a saber leerla, que conozcan muy bien los distintos temas de información y eso es más difícil de encontrar. En contra de lo que se dice, hay mucha gente que desea trabajar aquí pero nos hemos impuesto unos criterios muy exigentes. También tengo que decir que no he encontrado controversias o enfrentamientos entre los trabajadores de los informativos. A pesar de los nervios y tensiones que existen siempre que hay cambio de equipo directivo, encontré un ambiente de excelente colaboración".

"He dicho siempre", prosigue Balbín, "que nuestro proyecto es a un año vista. Es un trabajo de encaje de bolillos y quizás por eso se dice que vamos lentos. Habrá que cambiar muchas cosas a lo largo del año. Coincido plenamente con el análisis que publicó ayer EL PAIS. Se trata justamente de una serie de defectos que nosotros trataremos de corregir. Deseamos unos informativos más ágiles; tenemos que potenciar las áreas de documentación, de internacional y los centros regionales, tarea esta última en la que necesitamos la colaboración del director de TVE, Antonio López, porque los centros no tienen todavía suficiente infraestructura y es difícil descentralizar la información en estas condiciones".

Tampoco está completo, a estas alturas, el organigrama de los Servicios Informativos. Quedan por cubrir dos de las máximas jefaturas previstas: la titulada jefe de internacional y la de jefe de documentación. Están pendientes de cubrirse también las secciones de especialistas en los distintos temas de información. Las dificultades de Balbín y de sus colaboradores para cubrir las jefaturas de los telediarios tienen también otra interpretación en Prado del Rey: se trata de soluciones y cambios provisionales.

A los contratiempos de Balbín y a las dificultades de su equipo para encontrar los cargos de responsabilidad hay que sumar, sin duda, la resistencia de buena parte de la plantilla a las incorporaciones externas, la austeridad económica en las remuneraciones y la casi imposiblidad legal de hacer contrataciones de periodistas a menos que se recurra a la fórmula de Carlos Robles Piquer: contratarlos como si fuesen actores y actrices del departamento de musicales y variedades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de febrero de 1983