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El partido de Acción Democrática se autodisuelve por entender que su espacio político está ocupado por el PSOE

"El espacio del centro-izquierda está ya en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y el Partido de Acción Democrática (PAD) se ha agotado en la victoria socialista de las últimas elecciones legislativas. Si continuamos, nos convertiremos en un partido amarillo. Con estas palabras, el presidente del Partido de Acción Democrática, Francisco Fernández Ordóñez, justificaba la autodisolución -acordada ayer por la mayoría de los compromisarios que tomaron parte en el congreso extraordinario- de la formación política que fundara, hace ahora poco más de un año, con diecisiete parlamentarios escindidos de UCD.

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El ambiente enrarecido de que venía precedido este congreso no tuvo traducción real en la sesión de ayer. Cinco compromisarios madrileños intentaron defender una ponencia en la que se solicitaba la continuación del PAD como tal partido. Eran las mismas personas que en los días previos al congreso extraordinario recorrieron las redacciones de los periódicos de Madrid para explicar que se sentían utilizados, que Fernández Ordóñez y los otros diputados y senadores centristas socialdemócratas habían creado un partido para volver a obtener escaño parlamentario, y que ahora, como ese objetivo ya estaba cumplido, pretendían deshacerse del PAD.

Pocos 'contestatarios'

Sin embargo, los compromisarios que defendían tales planteamientos resultaron ser clara minoría -la autodisolución se aprobó por 129 votos a favor, 5 en contra y 11 abstenciones- y cometieron el error adicional de presentar como cabeza de la solución de la continuidad precisamente al principal artífice de la operación derribo, Enrique Linde. Este, cuando oyó que proponían su nombre, se sintió desconcertado y profundamente molesto. Después, el propio Linde obligaría a sus espontáneos seguidores a aclarar ante la asamblea que en ningún momento se le había consultado nada y que, por supuesto, él no lo asumía, tras lo que los contestatarios retiraron la ponencia.Pero aún habrían de presentar otra batalla cuando, a la hora de votar la propuesta oficial, defendida por Luis Berenguer, exigieron que se cumplieran los estatutos todavía vigentes, según los cuales, las decisiones de importancia debían adoptarse por voto secreto y nominal.

Otro pequeño revuelo, originado por un compromisario -según algunos, enviado de Fernández Ordóñez- que pedía cambiar los estatutos allí mismo para que la votación fuera pública, acabó con la retirada, por enérgico consejo de Linde, de tal propuesta, y la votación se hizo reglamentariamente, es decir, con papeleta nominal y secreta introducida en la correspondiente urna. Como señalaba el propio Linde, "no hacía falta originar este debate absurdo de cambiar los estatutos, porque la mayoría está por la disolución, como la votación ha demostrado". Esta votación ofreció los resultados ya mencionados: 129 votos a favor y 5 en contra.

Entre tanto, el ex ministro de Universidades con Unión de Centro Democrático, Luis González Seara pidió la palabra para decir que apoyaba la integración del PAD en el PSOE, especialmente después de que la última ejecutiva federal socialista realizara una invitación formal en este sentido, pero que él se consideraba socialdemócrata, no socialista, y por tanto, no entraría a formar parte de la militancia del PSOE. Hubo quien relacioné, esta actitud personal del que hace un año era el número dos del PAD con la oferta que los socialistas le hicieron para que concurriera al Senado en las últimas legislativas, propuesta que, como se recordará, Luis González Seara rechazó, y también se apuntó que el ex ministro centrista ha mostrado siempre una clara simpatía por Adolfo Suárez.

No obstante, González Seara señaló a EL PAIS su convencimiento de que, después de las próximas municipales, "se creará alguna fuerza política progresista, no socialista, con elementos radicales, que puede ocupar el espacio político entre: el PSOE y AP". "Cuando este partido de centro se constituya, aunque no se emplee la palabra centro, por el desgaste que ha sufrido, yo me encontraré ahí más a gusto, ya que", se preguntó, "¿por qué tengo que defender yo la televisión pública, como lo hace el PSOE, si creo en el derecho de instalar cadenas Privadas? Y esto es sólo un ejemplo. Por eso no voy a integrarme en el PSOE".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de enero de 1983

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