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El Gobierno perseguirá la figura del intermediario en los secuestros y cualquier forma de financiación a bandas terroristas

El Gobierno perseguirá la figura del intermediario en los casos de secuestro y procederá a las reformas legales pertinentes para penalizar todo tipo de ayuda económica a bandas armadas, tanto en forma de Impuesto revolucionario" como de pago de rescates. El anuncio fue hecho por el director general de la Seguridad del Estado, Rafael Vera, en conferencia de Prensa celebrada ayer en el Ministerio del Interior para explicar la operación de rescate de Saturnino Orbegozo.

La conferencia de prensa contó, además de con Rafael Vera, con el director general de la Guardia Civil, teniente general Aramburu Topete; el jefe de la Comandancia.de Pamplona, teniente coronel Francisco Aguado; el sargento que llevó a cabo el rescate, Pedro Guerro, y algunos de los números que le acompafiron en la operación. Igualmente estuvieron presentes el coordinador del Manco Unico para la Lucha Contraterrista (MULC) para el País Vasco, Francisco Alvarez, y el Comisario Jefe de Información, Jesús Martínez.En el curso del acto se dio a conocer la puesta en libertad de Juan Félix Eriz, intermediario entre los secuestradores y la familia Orbegozo, y se desmintió que existieran otras detenciones en torno al caso, aparte de las que se produjeron en el momento de la liberación. Rafael Vera explicó que Juan Félix Eriz fue detenido para ser interrogado acerca de sus contactos con la organización terrorista a la que ya sirvió de intermediario en anteriores secuestros: el de Arrasate (30 millones), para el que mantuvo contactos con Pertur y un comité de ETA creado al efecto; el de Garavillas (30 millones) y Lepperheide (50 millones), en los mantuvo con Txomin; y Allende (12 millones) en el que no ha querido facilitar quiénes fueron sus enlaces. Juan Félix Eriz ha afirmado no haber recibido en cada caso otro cobro que una caja de puros.

A preguntas sobre si se adoptarán medidas con otros personajes que han podido efectuar en caso anteriores mediaciones de este tipo (entre los que dos informadores citaron al juez decano de San Sebastián, Joaquín Navarro, per teneciente al PSOE, y a Joaquín Ruiz-Giménez), Rafael Vera respondió que el Gobierno actual no tiene constancia de tales mediaciones. Al tiempo, insistió en que se arbitrarán todos los medios para impedir la financiación de las bandas terroristas, incluyendo la congelación de cuentas bancarias de los secuestrados y familiares di,rectos.

El teniente general Aramburu Topete calificó de modélica la acción del sargento Pedro Guerro. Con el relato realizado entre éste, el teniente coronel Francisco Aguado y el director general del Cuerpo se pueden reconstruir así los hechos: una llamada de un vecino de Donamaría (cuyo nombre obviamente no fue facilitado) al cuartel de la Guardia Civil de Santesteban permitió saber de la frecuente presencia de personajes extraños al pueblo en una cabaña de las proximidades. El sargento Pedro Guerro, comandante accidental, se acercó al lugar con seis números. Tras una breve inspección ocular estimó muy probable que se encontrara en su interior Orbegozo con sus secuestradores. Trepó al tejado en unión de uno de los números, apartó unas tejas y unas tablas, con lo que abrió un pequeño agujero en el tejado y por él saltó al interior de la cabaña, seguido por su acompañante. Los secuestradores no ofrecieron resistencia. Orbegozo había escuchado las pisadas en el tejado y había dicho a los secuestradores: "Vienen por vosotros. Más vale que os entreguéis". Los secuestradores arrojaron sus armas bajo la cama (cada uno disponía de una pistola) y se entregaron: "No disparen, por favor, no disparen, tenemos al señor Orbegozo".

"Ha sido un golpe de suerte" dijo Aramburu Topete, "pero a la suerte hay que ayudarla", y a continuación detalló el elevado número de operaciones de vigilancia, rastreo y controles efectuados en esta zona y muchas otras, para comprobar informes que no condujeron a nada.

Respecto al grado de colaboración ciudadana que se registra en el País Vasco en la lucha contra ETA, Rafael Vera señaló que aún no es el ideal, pero que sí ha mejorado mucho en los dos últimos años. "Los vascos se están cansando de la situación y están colaborando".

Se informó igualmente que el secuestro fue realizado por un comando legal dirigido por Elena Bárcenas Argüelles, Neka o La Tigresa, de 22 años, con residencia en Rentería, y compuesto por José Ignacio Rodríguez Miñoa, Zipo, de 23 años y casado con la anterior, Joaquín Martínez Pérez, Satur, e Ignacio Odriozola Sustaeta, El Estudiante. El comando ha llevado a cabo otras acciones como el secuestro de Mirentxu Elósegui, el lanzamiento de un barco-expolosivo teledirigido contra una patrullera de la Armada en el puerto de Pasajes, y la colocación de explosivos en la delegación de EFE en el País Vasco y en diversos edificios oficiales. Para el secuestro de Orbegozo contaron con el refuerzo de Gregorio Manso Martija, Chirri, liberado desde el año 79, cuando fue detenido en Francia por tenencia ilícita de armas.

Ignacio Odriozola y Gregorio Manso son los dos únicos detenidos hasta el momento, y lo fueron en el momento del rescate de Orbegozo, de cuya custodia se encargaban. Hasta poco antes del rescate habían tenido los rostros cubiertos, pero los dos últimos días no, lo que Aramburu Topete interpreta como señal de que la decisión de matar al secuestrado estaba tomada, por lo que ya no les importaba que Orbegozo conociera sus rostros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de enero de 1983

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