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Conchita Mínquez, campeona de España de amazonas por segunda vez

Conchita Mínguez se ha proclamado campeona de España de amazonas por segunda vez. A sus 23 años ha montado en los mejores hipódromos de Suiza, República Federal de Alemania, Italia y en el Longchamp, en París, que es la meca de todos los jinetes. Muchos profesionales la temen en la pista. Ha ganado a casi todos, entre ellos, a Claudio Carudel, a quien admira. Piensa que una mujer tiene las mismas posibilidades que un hombre sobre un caballo.

"No es fácil para un chica joven montar a caballo en el hipódromo. Los hombres no nos aceptan y por ello hay que tener mucha paciencia si se quiere seguir. Yo he estado a punto de dejarlo en varias ocasiones, pero me gustan tanto los caballos que por esto aguanto". Conchita Mínguez, aparte de tener que soportar ese rechazo que los profesionales del hipódromo tienen con las mujeres, ha de hacer frente a una fuerte oposición familiar. Sus padres no quieren que monte a caballo, prefieren que estudie. "Estoy haciendo un curso de ICADE de técnica de administración y dirección de empresas. Es muy difícil compaginar los estudios con el hipódromo, ya que los horarios son muy complicados. Todos los días me levanto a las seis de la mañana para montar a caballo haga frío o calor. Para ello hay que tener mucha afición".

Conchita Mínguez tiene una gran cualidad a caballo, su fuerza, algo que muchas amazonas carecen. "Peso 48 kilos, que no está mal, pero a veces tengo que quitarme kilos, si quiero participar en pruebas con profesionales, Si me entero de que tengo que montar a peso bajo me pongo en seguida a dieta, sólo como carne y verdura, y a veces ni eso. También voy a la sauna".

Perfeccionamiento en Estados Unidos

Este es el segundo título de Conchita, el primero lo obtuvo en 1980. El año pasado apenas participó en pruebas del campeonato de España de amazonas, porque estuvo en Estados Unidos perfeccionando su estilo de la mano de Angel Penna, que fue su preparador en la cuadra Mendoza. "En. Estados Unidos y en Inglaterra las mujeres han llegado a casi todos los puestos. Hay yoqueis profesionales y hasta mozas de cuadra. Aquí no merece la pena ser profesional, por eso prefiero seguir siendo aficionada"."A las amazonas nos dan pocas posibilidades en los hipódromos españoles. Yo no me puedo quejar. Este año he ganado ocho carreras y en los seis años que llevo montando a caballo he participado en cuarenta pruebas. Ahora sólo somos diez las amazonas que tenemos licencia. Si el hipódromo cambiara todos tendríamos más futuro, incluso los profesionales". La campeona se muestra partidaria del cambio. "Los actuales dirigentes lo han hecho muy mal y creo que deben marcharse".

Conchita dice que no tiene miedo cuando se sube a un caballo, aunque sí siente los nervios fruto de la responsabilidad. A pesar de haber sufrido muchas caídas, la más grave fue cuando un caballo le cayó encima y sufrió una fractura de cadera. A la mejor de las amazonas españolas le gustaría parecerse a Lester Piggott, a Pat Eddery o a Yves Saint-Martin. De momento sus rivales en la pista la temen y eso ya indica su clase.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de enero de 1983

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