SALUD

La falta de descenso de los testículos es un problema que afecta al 20% de los niños nacidos prematuramente

La falta de descenso de los testículos en los niños constituye el llamado síndrome criptorquídico, que puede ser causante de esterilidad si no es tratado oportunamente. Los ultimos avances en el tratamiento de este síndrome incluyen la cirugía y la medicina hormonal, según se puso de relieve en una mesa redonda sobre la crilitorquidia celebrada recientemente en Madrid.

El doctor Yturriaga, jefe de la sección de Pediatría y director de la Unidad de Endocrinología Pediátrica del centro especial Ramón y Cajal, de Madrid, ha sido el coordinador de la citada mesa redonda. "La criptorquidia", señala el doctor Yturriaga, "es una falta de descenso testicular. Los testículos deben estar situados en la bolsa eserotal o escroto y, por tanto, un paciente se encuentra afectado por este síndrome cuando uno o ambos testículos están permanentemente fuera de él". Normalmente, se encuentran en algún lugar del trayecto inguinal: el que siguen en su descenso hacia el escroto.Cuando esta anomalía es detectada en un niño de corta edad, el pediatra logra, a veces manualmente provocar el descenso testicular; pero, desgraciadamente, en la mayoría de los casos el testículo vuelve espontáneamente a su posición anormal. A partir de esta reacción se puede considerar al niño como afectado por el síndrome criptorquídico. "No todas las faltas de descenso testicular constituyen auténticas criptorquidias", aclara el doctor Yturriaga; "muchos niños tienen un testículo o ambos retráctiles. Es decir, de repente, cuando se toca la cara interna del muslo con las manos frías o el niño se encuentra bajo tensión, uno o ambos testículos desaparecen repentinamente del escroto: se esfuman a gran velocidad, canal inguinal arriba, hasta alcanzar alturas insospechadas; al cabo de un cierto tiempo vuelven a su posición correcta. Esta súbita elevación del testículo se conoce como teste retráctil, y se debe a la acción del reflejo cremastérico, que sólo aparece cuando el niño se encuentra en tensióri o ante un contacto, especialmente frío, cerca de sus genitales".

Estadísticas actualizadas

Una de las más interesantes aportaciones de esta mesa redonda ha sido la actualización de estadísticas. En ellas se observa una preocupante aceleración de la aparición del síndrome criptorquídico en niños menores de un año. Según estas cifras, en los,prematuros la falta de descenso testicular es aproximadamente del 21%, es decir, casi una cuarta parte de todos los prematuros nacen con síntomas criptorquídicos; la situación mejora cuando el niño nace en su tiempo normal, aunque el porcentaje sigue siendo alto: entre un 3% y un 4%. Al año de vida baja, hasta situarse alrededor del 0,7%; esta cifra es muy similar al 0,5% que arrojan los adultos."Más que nuevos, los datos están actualizados", señala el doctor Yturriaga, "y han permitido confirmar que un testículo puede emigrar espontáneamente desde que se nace, prematura o normalmente, hasta el primer año de vida; a partir de este momento, todo testículo que se encuentra elevado ya no desciende, y esto es grave, ya que el testículo tiene dos importantes misiones: la primera, producir testosterona, la hormona masculina; la segunda, vital, generar espermatozoides. Como el testículo no descendido se encuentra dentro del abdomen del paciente, tiene que soportar una temperatura superior a la que le correspondería si estuviera alojado correctamente en el escroto. Consecuentemente, este aumento de la temperatura, aparte de otros problemas mucho más técnicos, cambia profundamente su función, dando como resultado una alteración importante en la fertilidad del individuo".

La esterilidad producida a causa de la criptorquidia es preocupante; en el desarrollo de esta mesa, el doctor Jiménez Cruz, andrólogo y jefe del Servicio de Urología de la Clínica La Fe, de Valencia, mostró unas claras y concluyentes estadísticas que demuestran la aterradora cifra de infertilidad masculina producida entre enfermos que han sufrido criptorquidia. Uno de los datos más significativos lo constituye el hecho de que la mayoría de los pacientes afectados por criptorquidias unilaterales -un solo testículo alterado- son también estériles. Es decir, el testículo que aparentemente se muestra sano tampoco es capaz de funcionar con entera normalidad.

No sólo la esterilidad amenaza a los criptorquídicos, sino algo todavía más grave para el propio sujeto: la malignización del testículo no descendido. El doctor Yturriaga se siente especialmente sensibilizado ante este tema; para él constituye una faceta de este síndrome a la que, aunque conocida, no se le ha dado la importancia debida: "Ultimamente se ha demostrado un espectacular aumento en la aparición de tumores testiculares en individuos operados tardíamente. Es evidente que la dolencia predispone, notablemente, a la aparición de cáncer testicular. Necesitamos que comprendan todos los adultos afectados que cuando uno o ambos testículos no han descendido antes de la pubertad su utilidad reproductora es nula y rápidamente se tranforman en potenciales focos cancerígenos. Es desagradable, pero el paciente debe comprender la necesidad de su extirpación".

¿Cuál es la actual situación de la medicina ante este problema? "En este momento estamos utilizando con mucho éxito nuevas hormonas en las correcciones d e problemas criptorquídicos de carácter temprano; las más utilizadas son: la gonadostimulina (L.H), administrada por vía intramuscular, y la L.H-RH por intranasal. Los tratamientos realizados sobre niños de edades comprendidas entre los dos y tres años arrojan un porcentaje de curación realmente alentador: aproximadamente en el 40% de los casos el testículo desciende espontáneamente. Si el niño no responde a este tratamíento, se intenta solucionar con la ayuda de la cirugía. Sobre este punto, el doctor Yturriaga es tajante: "Nunca debe realizarse el tratamiento quirúrgico antes de los dos años, ya que se ha comprobado que lo único que se logra es afectar y alterar los vasos sanguíneos testiculares, produciendo daños irreparables que ocasionan la atrofia posterior del testículo intervenido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 25 de diciembre de 1982.

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