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Preocupación en Cartagena ante la falta de pedidos

Los trabajadores de los astilleros de la Empresa Nacional Bazán, de Cartagena, se muestran últimamente preocupados por su futuro laboral, ante la falta de pedidos para la construcción de nuevos barcos mercantes o de guerra. El aplazamiento por vez primera del pago de los atrasos correspondientes a la revisión salarial de los empleados de la Bazán, cantidad que asciende a un total de trescientos millones de pesetas aproximadamente, a repartir entre los 15.000 empleados de las tres factorías, acrecienta la inquietud de algunos operarios, que, en el caso de Cartagena, comienzan, según el sindicato Comisiones Obreras, a terminar sus trabajos y se preguntan qué haran a medio plazo.El director de la factoría cartagenera, José Magaña, responde a esta situación con una cartera actual de pedidos que traduce en un total de cinco millones de horas de trabajo directo, señalando que en esta población Bazán obtiene beneficios desde 1977, aunque no da resultados concretos. Magaña reconoce, no obstante, que la factoría no tiene ningún pedido nuevo para sus astilleros, lo que produce una situación insólita en la rnisma "que no recuerdo en los treinta años que llevo aquí trabajando". El director precisa más adelante que en 1983 habrá trabajo para los cerca de 3.600 empleados. "En todo caso, habrá que despedir a unos doscientos, siempre de los contratados eventuales".

En Cartagena, donde en 1981 se emplearon como fijos a 350 trabajadores de las empresas auxiliares, "por presiones del sindicato mayoritario, Unión General de Trabajadores (UGT), y por necesidades (le cumplir los plazos previstos de entrega", dice su director, se terminan de construir en un plazo de dos años los dos últimos submarinos de la serie de cuatro que la Armada española encargó sobre el prototipo francés Agosta. Por otra parte, en los astilleros cartageneros se termina una corbeta tipo Descubierta para la Marina de Guerra de Marruecos. Este barco se entregará a dicho país, probablemente, antes de finalizar el presente año.

Tanto la gerencia como la parte sindical presionan, pues, para que la Armada española encargue a Cartagena la construcción de dos fragatas tipo FFG, ya que vendió dos unidades de este tipo a Egipto, dentro del contrato suscrito recientemente entre el Estado español y esa nación. El trabajo de encargo de estas fragatas es el equivalente a la construcción de cinco corbetas, barco en el que se ha especializado el astillero cartagenero. Sin embargo, la posibilidad de tal pedido es muy lejana.

La coyuntura de la parra

Según el representante de Comisiones Obreras en el comité de empresa, José Luis Romero, los empleados del taller de aceros podrán quedarse sin trabajo para primeros del próximo mes de enero si continúan las perspectivas actuales de trabajo. Al parecer, también en la sección de delineantes ha bajado el ritmo de producción. La dirección afirma que el índice de ocupación actual es del 95% de la plantilla. La gerencia califica la coyuntura de "normal" para este tipo de empresa, "donde hay momentos de gran trabajo y otros como los actuales". El director recuerda al respecto que, hace tiempo, en este astillero era habitual periódicamente "encontrarse en la parra", aludiendo a la que había dentro del recinto antes y donde pasaban el tiempo los empleados que momentáneamente carecían de trabajo.

Queda, sin embargo, que reseñar que la producción de motores para barcos, cuya fábrica también se encuentra en Cartagena, se halla en mejor situación que la de los astilleros. La orden firme de pedidos para 1983 es de 90.000 CV (caballos de vapor) y se da como segura la contratación de otros 70.000 CV, que corresponderán a los motores de los barcos encargados por Egipto, aunque la producción también ha bajado, ya que en 1981 se contrataron un total de 190.000 CV.

Finalmente, queda como última posibilidad de ocupación momentánea para los astilleros la contratación de reparaciones de buques, "algo que no es nada rentable", dice Magaña, "y que, por tanto, no trabajamos mucho". En este capítulo está previsto, no obstante, el comienzo de la puesta al día y revisión de los cuatro submarinos tipo Daphne de la Armada española. Acerca de un posible contrato de reparaciones para los barcos de la VI Flota americana, tal eventualidad queda descartada por problemas técnicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de noviembre de 1982