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Reportaje:

El fútbol también tiene parados y marginados

Lograr un puesto como técnico en el club que prescinde de sus servicios como jugador, encontrar algún Eldorado mexicano o árabe, o montar algún negocio con los ahorros logrados, son las inevitables salidas de los futbolistas que se encuentran en su etapa final. El fútbol español también tiene sus parados, sus marginados, e incluso perseguidos. Los que han tenido la fortuna de militar en equipos de Primera aún pueden enfocar su futuro con cierta seguridad. Como ejemplo, los casos de Rubén Cano, Leal o Rojo. El resto, los modestos, lo tienen más difícil.

Hace un par de temporadas los futbolistas españoles considerados veteranos, o que sencillamente no contaban ya para los clubes donde prestaban sus servicios, encontraron un último asidero donde lograr buenos ingresos. La explosión del fútbol mexicano llevó para aquellas tierras a hombres como Pirri, Asensi, Idígoras, Bermejo, Ortuondo o Llangostera. La devaluación del peso mexicano en relación con el dólar llevó a la bancarrota a equipos como el Puebla o el Atlético Español. La aventura había terminado para muchos antes de lo previsto, y no demasiado bien.Para Pirri y Asensi, dos de los últimos grandes ases del fútbol español, los problemas de futuro no existen, no sólo por las fuertes ganancias obtenidas en España, con sus clubes y con la selección, sino también por los negocios montados durante la carrera o por los estudios realizados. El rubio Idígoras, uno de los hombres que contribuyó a forjar una Real Sociedad campeona, tampoco encontró problemas. Firmó por el Valencia y garantizó la continuidad en el fútbol.

Chechu Rojo ha sido, sin duda, el último gran extremo zurdo del fútbol español. Tiene 35 años y mantiene una forma física envidiable, tal como demostró el pasado día 14 en un partido de viejas glorias en Barcelona. También aguarda lo de Arabia. Estima que "pude haber seguido un año más, estaba en condiciones, como se demostró la temporada anterior en la que disputé casi todos los encuentros. Pero tuve un problema personal con una persona del club y ello me decidió a dejar el equipo como jugador, pese a que el presidente me ofreció dos posibilidades, o un año más en la plantilla o cuatro como técnico del club".

Rojo prefiere evitar dar el nombre de la persona con la que tuvo su problema, aunque todo apunta al entrenador del primer equipo, Javier Clemente. Chechu se decidió por aceptar los cuatro años como técnico del Athlétic. "Estoy con los alevines, con los chicos de doce años. Estudio para obtener el título de entrenador regional, y luego el nacional. Quiero dirigir el primer equipo del Athlétic, siempre y cuando yo mismo sea consciente de que puedo hacerlo bien en el banquillo, algo que evidentemente aún está por demostrarse. Es bonito preparar a estos chicos. Varios ex jugadores del club, Sáez, Iríbar, Beitia, Estéfano y Zugazaga reabajan con otros equipos".

Al margen del fútbol, Rojo posee dos tiendas de deportes, una en Bilbao y otra en Las Arenas, que comparte con su hermano José Angel, Rojo II, que también jugó como centrocampista en el equipo bilbaíno. "Mi hermano lleva también la representación en Bilbao de una firma de artículos deportivos.

Otros no tuvieron tanta fortuna, como el atlético Bermejo. Llegó al club rojiblanco muy joven, y casi nunca pudo desprenderse de la denominación de jugador esperanza. La joyita no llegó a cuajar plenamente y también emigró a México, al Atlético Español. Dos años de contrato, y sólo pudo cumplir uno. El bajón del peso le obligó a inmigrar, e incluso se le aconsejó que no buscara lío con los directivos mexicanos sobre algún tipo de indemnización.

Bermejo tiene veintisiete años. No fichó por el Salamanca y ahora se entrena diariamente en el Manzanares, con el Atlético, a la espera de alguna oferta que le satisfaga.

Ladislao Kubala ya es entrenador de un equipo árabe. Kubala pretende llevarse con él a otros hombres con los que contó en su larga etapa de seleccionador nacional. Roberto Martínez, Leal y Rojo están entre ellos, a la espera de que los dirigentes árabes se decidan por abrir aún más sus fronteras futbolísticas para los jugadores extranjeros. Roberto, el que fuera jugador del Español y Real Madrid se encuentra en Argentina, a la espera de una oferta.

El caso de Leal es diferente. Jugador polémico y conflictivo en su etapa juvenil del Atlético, como el entonces también rojiblanco Juanito, tardó en conseguir un puesto en la elite del fútbol español. Luis Aragonés le encumbró, después de haber sido cedido al Spórting. Alcanzó la internacionalidad y participó en en el Mundial-78 de Argentina. "Estuve once años en el primer equipo del Atlético, y jugué unas catorce veces con la selección". Luego, la cruz. "En un partido de Copa jugado en el Bernabéu sufrí una grave lesión, rotura de ligamentos, tras una entrada de Sol. Me operaron, y volví a jugar, con la mala suerte de que poco después tuve que pasar de nuevo por el quirófano para operarme el menisco".

Desde entonces Leal no volvió a jugar con asiduidad. "La temporada anterior estaba en condiciones, pero evidentemente García Traid no es Luis Aragonés. No contó conmigo, no se me dio la confianza necesaria para volver, y eso trajo también que no continuara en el club, algo que en cierta medida me sorprendió un poquito. He tenido algunas ofertas de clubes españoles, pero no me interesaron en las condiciones en que me las planteaban, casi como diciendo que vamos a hacerle un favor a éste chico que fue internacional, a ver si responde como en su mejor época. Sigo entrenándome por mi cuenta porque después de tantos años en primera algo tengo que saber de esto".

Del Atlético al paro

Rubén Cano pasará al recuerdo del futbol español por aquel gol de Belgrado, a pase de Cardeñosa, que supuso la clasificación española para el Mundial de Argentina. 31 años, llegó al fútbol hispano desde Argentina al Elche, y tras un polémico traspaso fichó por el Atletico, donde estuvo los últimos seis años. "Es casi seguro que lo deje ya, pienso muy seriamente en retirarme. Tuve contactos con el Atlético, con la gestora, y ya me pusieron pretextos. Me quisieron rebajar la ficha en un 40%, aunque luego han querido dar la imagen de que soy un pesetero".Rubén está dolido con Vicente Calderón, actual presidente del club. "Cuando supe que don Vicente volvía al club hablé personalmente con él, y le dije que podía seguir otra temporada más en el club firmando en blanco, o con fórmulas de pago según partidos que jugase. Me dijo que se me contestaría y todavía estoy esperando. Es lo único que me ha sorprendido de Calderón".

Rubén tuvo ofertas de clubes de Segunda División, así como de equipos mexicanos y argentinos, su país natal. Pero la situación económica hizo que no se decidiera a dar el paso. Piensa montar un negocio en Madrid, tiene su vida asentada en la capital del Estado, y ello le servirá para encarar el futuro. Será un restaurante argentino. Al mismo tiempo ya aprobó el curso de entrenador juvenil, y ahora inicia el regional.

Algunos han tenido en cierta medida suerte. Son los casos de Navarro y Aguinaga, dos de los metas del Atlético en los últimos años. Navarro ha sido posiblemente el colmno del infortunio, quizá sólo superado por Laurie Cunningham. Cuatro operaciones quirúrgicas le impidiron mantener un tono de regularidad en el equipo, y al final tuvo que abandonar la práctica. El Atlético le ofreció el puesto de ayudante del secretario técnico Rodri. Aguinaga descartó también una oferta mexicana y se decidió por aceptar un cargo técnico en el Atlético. Dirige al infantil A.

Otros no han tenido posibilidad de seguir ligados al futbol. Guzmán, aquel centrocampista corretón que se hizo en el Rayo, pasó al Atlético, fue sorprendentemente mundialista en Argentina de la mano de Kubala, y tuvo luego la desgracia de fichar por el Almería en tiempos de su anterior presidente, Alfonso García. Los fines de semana juega al fútbol sala y vive de lo que le da una cervecería alemana en Torrejón.

Activistas de la AFE

El caso del ex jugador del Cádiz Bocoya resulta lamentable. El presidente de este club, Irigoyen miembro de la junta directiva de la Federación Española de Fútbol, le dio la baja porque sí, cuando aún tenía dos años de contrato. Como fondo del tema, su sinceridad y apoyo a la Asociación de Futboliltas Españoles incluso con ocasión de la última y frustrada huelga. Pertenecer a la AFE es uno de los delitos futbolísticos mas graves en los últimos años para la clase dirigente. Bocoya tiene el caso en Magistratura de Trabajo. En caso de la previsible fallo a su favor, obtendrá una indenmización, que pagarán los socios del club, por la decisión de Irigoyen.Sorprendente es el del magnífico portero del Valencia Manzanedo. Llegó al club, procedente del Burgos junto a Cabral y Palmer, de la mano de Marcel Domingo. Jugó regularmente hasta que surgió Sempere, portero con el que contó el anterior seleccionador, Santamaría. La temporada anterior jugó dos partidos, estuvo a punto de fichar por el Zaragoza. Mestre le dijo la semana previa al partido con el Atlético que iba a jugar en el Manzanares. Veinticuatro horas más tarde no figuraba ni siquiera entre los convocados. Manzanedo ha pedido explicaciones a Ramos Costa y Pasieguito, presidente y secretario técnico, que no saben no contestan. Manzanedo, hombre inteligente y mesurado, siempre ha procurado sensibilizar a sus compañeros en los temas relacionados con la AFE.

En Zaragoza suceden casos peculiares. Por ejemplo, el del defensa Camus, titular indiscutible en los últimos cinco años, que entró en desgracia a últimos de la temporada anterior por una discusión en el torneo Ibérico de Badajoz con el entrenador Leo Beenhaker. Los siguientes son Oñaederra y Amorrortu, significado hombre de la AFE.

Los que encontraron equipo

También hay una larga lista de hombres descartados por sus últimos equipos que tuvieron la fortuna de encontrar otro. El Barcelona, se lleva la palma de descartes. Este año los desechados fueron Ramos, Landáburu, Ramírez, Zuviría y Martínez. Ramos es el único que sigue en paro, aunque se llegó a lanzar el globo sonda de que podía fichar por un equipo alemán, el Bayern Leverkusen. Sí tuvo contactos con el Salamanca, pero que no cuajaron por las actividades extradeportivas del jugador. Ramos es profesor no numerario de Químicas en Barcelona y estudia arte. Martínez fichó por el Salamanca, Zuviría por el Mallorca, Ramírez por el Zaragoza, y Landáburu es el cerebro del Atlético de Madrid. Otros jugadores descartados por un equipo que lograron evitar el paro fueron, entre otros, López (del Betis al Mallorca), Juanito (del Sevilla al Mallorca), Sabido (del Madrid al Mallorca), Churruca (del Athlétic al Hércules y al Lorca, de segunda B), Peruena (del Betis al Oviedo), Sierra (del Atlético al Murcia), Navajas (del Madrid al Valladolid), Fortes y Díez (del Español al Valladolid), Angel (del Español al Salamanca), Anero (del Rayo al Talavera). En el Granada juegan ahora otros dos ex madridistas, Vitoria y Macanás, campeones de Liga y Copa con el equipo merengue.Otros casos dignos de reseñar son los de Cañares y Rubio. El primero se forjó en las categorías inferiores del Barcelona, cayó en desgracia, y en connivencia con la Federación Catalana y la Española se impidió su fichaje por el Alavés el pasado año. Esta temporada ya puede actuar en el equipo vitoriano. En cuanto a Julián Rubio formó en el Sevilla un tandem magnífico con Montero, por su probada calidad. Llegó al Barcelona y se acabó Rubio. Salió del Camp Nou a condición de no jugar en ningún club de Primera. Ahora es la estrella del Albacete.

Por último, no hay que olvidar a los marginados del Español. Eran cuatro y se quedaron en tres, porque Carreño salió de su personal suplicio al fichar por el Hércules. Siguen sin contar para nadie Huertas, Espinosa y Custers. Ni siquiera son invitados a las comidas de la plantilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de noviembre de 1982

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