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Visita de Juan Pablo II a España

El Papa visita hoy los centros espirituales de Loyola, Javier y el Pilar

Juan Pablo II visita hoy los santuarios religiosos de Loyola y Javier, en Guipúzcoa y Navarra, para viajar por la tarde a Zaragoza. El Papa entra de esta forma en el corazón de la religiosidad vasca, la tierra natal de los jesuitas Ignacio y Javier, ambos santos y que llevaron a la práctica las enseñanzas del Concilio de Trento. En Loyola, el Papa honrará la memoria de los fundadores españoles de órdenes y congregaciones religiosas. Carlos Garaikoetxea, presidente del Gobierno vasco, ausente en la recepción ofrecida el pasado día 2, recibirá al Papa en Loyola, y la Diputación Foral en pleno estará en Javier para dar al Pontífice la bienvenida a Navarra.

Los encargados del viaje del Papa han previsto también en esta ocasión todo tipo de eventualidades, incluida la niebla que se puede cernir en ambos lugares y que imposibilitaría el aterrizaje de los helicópteros. La contingencia sería resuelta mediante el transporte terrestre.Los accesos a Javier fueron cortados 48 horas antes de la llegada del Papa, y no se permite el paso a nadie que no esté debidamente autorizado o acreditado. Por otra parte anteayer fue lanzado un cocktail molotov contra la sede de la Universidad de Navarra, en Pamplona. El acto fue reivindicado al diario Egin por una voz anónima que dijo protestar por la visita del Papa. El edificio de esta universidad, propiedad del Opus Dei, sufrió ligeros desperfectos.

Bando municipal en Zaragoza

Zaragoza se presenta profusamente engalanada para recibir esta tarde a Juan Pablo II. Como en ninguna otra ocasión precedente, banderas españolas, aragonesas y pontificias adornan numerosas fachadas.Seguramente ésto es debido en buena parte al encendido bando que el alcalde de la ciudad ha dictado para la ocasión, informa Rosa María Artal.

El socialista, Ramón Sainz de Baranda, en su llamada a la población, califica la llegada del Pontífice con términos tales como "fausto acontecimiento", "excepcional visita" o "momento esperanzador". Recuerda el lejano precedente de la estancia en Zaragoza del Papa Adriano VI en 1522, para evocar su permanencia en la ciudad durante un mes "participando en numerosos actos de oración, bendiciendo templos, otorgando mercedes y privilegios y siendo testigo, incluso, de singulares milagros como el de la sangre de San Lamberto, recogidos por los piadosos cronistas de la época". El alcalde se lamenta al respecto de que ahora sea tan breve la visita de Juan Pablo II "pero", dice, "premuras de la época presente nos lo llevan".

Sainz de Baranda, primer alcalde constitucional de Zaragoza, ex senador, vicepresidente de la Federación Española de Municipios y uno de los miembros más destacados del PSOE en Aragón, exhorta después a los zaragozanos para que reciban al Papa con lo mejor de cada uno: "engalanad vuestras casas, jardines y avenidas. Vestir vuestras ropas de las grandes ocasiones. Mostrad vuestro más alegre talante. Y acudid todos a recibir a su Santidad". Esta llamada hace extensiva, además de a los creyentes, a los no creyentes, para que éstos vean en el Papa el gran defensor de los derechos humanos y de los seres oprimidos.

El alcalde de Zaragoza entregará hoy a Juan Pablo II la llave de la ciudad y la corporación ha hecho un auténtico esfuerzo en la organización de la visita, duplicando en gastos el presupuesto inicial. A modo indicativo, las luces se llevan siete millones de pesetas por sí solas, pero realmente su intensidad es tal que en los actos nocturnos prácticamente parecerá de día.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de noviembre de 1982