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El 28 de octubre, elecciones generales

El secretariado de Unión de Centro Democrático aprueba la coalición con Alianza Popular en el País Vasco

El secretariado de Unión de Centro Democrático (UCD), reunido a última hora de ayer por el presidente del partido, Landelino Lavilla -con gran sorpresa de sus integrantes, que no habían sido avisados ron antelación- acordó dar luz verde a la coalición con Alianza Popular en el País Vasco, viejo proyecto de Marcelino Oreja, que encabezará, muy probablemente, la candidatura de Alava o Vizcaya en esta coalición. En el partido centrista se detecta un malestar creciente por la actuación de Landelino Lavilla.

Al mismo tiempo que el secretariado centrista mostraba su acuerdo para la formación de lo que Fraga denomina "mayoría natural" en las tres provincias vascas, el secretariado difundía una nota informativa, citando "fentes oficiales", en la que anunciaba su firme propósito de presentarse en solitario a las elecciones generales. Sobre la coalición con el Partido Demócrata Liberal de Antonio Garrigues Walker, las citadas fuentes reiteraron que no será una coalición formal, sino que es propósito de UCD integrar a los liberales bajo las siglas centristas.Un destacado portavoz de Arlabán, sede central del partido, informó a este periódico que Landelino Lavilla estaba ayer especialmente preocupado, a la vista de lo aparecido en la Prensa en los últimos días, sobre todo en algunos diarios provinciales y regionales que, recogiendo los contactos de sus respectivas zonas entre los dirigentes de UCD y de AP, daban la coalición por hecha.

"Una opción específica y diferenciada"

No sin cierta sorpresa, incluso para algunos colaboradores directos de Lavilla, éste insistió en incluir en la citada nota oficiosa el siguiente párrafo: "Se quiere manifestar rotundamente a la opinión pública que se está trabajando unánimemente en el camino que ha marcado el presidente del partido referente a mantener una opción específica y diferenciada ante el electorado, en los mismos términos que marca el acuerdo aprobado por el Consejo Político". "Todo lo que vaya en contra de este criterio", añade la nota, "no son más que versiones tendenciosas y rumores que tergiversan el sentido y la dirección en la que se está trabajando. Este criterio es compartido plena y unánimemente por todo el secretariado". Fue precisamente por esta última frase, añadió el citado portavoz, por la que más insistió en su difusión Landelino Lavilla. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos días e incluso de las últimas horas parecen demostrar que la situación real de UCD tiene poco que ver con la imagen de unanimidad que se intenta transmitir.

Según todas las versiones recogidas ayer por EL PAÍS, se detecta un malestar creciente en el partido en torno a la actuación de Landelino Lavilla. Y ello, no sólo entre los socialdemócratas -que no ocultan sus recelos ante la posibilidad de que no puedan impedir el pacto de la gran derecha-, ni exclusivamente entre el sector partidario de pactar con Fraga que teme de Lavilla justamente lo contrario, es decir, su tenaz resistencia a la operación-, sino que ahora se han sumado a esta cadena de inquietudes los democristianos, sector al que pertenece el propio Lavilla.

"Cada vez somos más los que nos preguntamos", señaló un democristiano de la ejecutiva centrista, "para qué acumuló Lavilla tantos poderes y tanta capacidad para aplicar disciplina, en el consejo político de julio, si ahora vemos que los partidarios de la gran derecha están perfectamente colocados en las listas y gestionando el pacto con Alianza Popular en algunas provincias".

La citada fuente se refería a casos como los de Martín Villa, en su circunscripción electoral de León, o a José Luis Alvarez, que parece ser que tiene comprometido un puesto destacado por la lista de Madrid; al propio Oreja en el País Vasco o a Ignacio Bayón, futuro número uno de la candidatura por Segovia, todos ellos partidarios de la alianza con el partido de Fraga.

Por su parte, Oscar Alzaga, el dirigente del Partido Demócrata Popular (PDP), puntualizó ayer a este periódico que él no ha negociado ningún puesto concreto con Fraga y que continúa realizando gestiones para que la alianza no quede sólo en AP y PDP, partido este último que ha fijado para los próximos días 25 y 26 la celebración de su congreso constituyente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 1982

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