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Los secretarios del Congreso se sienten injuriados por un editorial de EL PAIS

Los secretarios del Congreso de los Diputados, Víctor Carrascal, Leopoldo Torres y José Bono, dirigieron ayer una carta al director de EL PAIS, Juan Luis Cebrián, de la que previamente se habían distribuido gran cantidad de copias entre los diputados y en la sala de Prensa del Palacio de las Cortes en la que expresan su disconformidad con el contenido de un editorial publicado ayer sobre el comportamiento de las personas que estuvieron secuestradas por el grupo armado de Tejero que asaltó el Congreso el 23 de febrero. Particularmente el editorial lamentaba el ocultamiento de la existencia de un herido de bala en el tiroteo registrado en el hemiciclo, "un hecho jurídico de determinante importancia a la hora de calificar el uso de las armas."

El texto de la carta es el siguiente: "Señor director: En la página doce de su diario, correspondiente al día 9 de los corrientes, se inserta un editorial en el que, refiriéndose al juicio por la rebelión militar del 23 de febrero, se imputa a 'quienes más directamente estuvieron encañonados por los rebeldes' una conducta de 'cobardía moral que sólo beneficia a los intereses golpistas'.Esa afirmación, claramente injuriosa y hecha, cuando menos, con negligente ligereza, la suponemos fundamentada en el hecho, para ustedes cierto, de que el consejo de guerra no conoció la existencia de un herido a consecuencia del tiroteo de los rebeldes en el Palacio del Congreso.

Como secretarios del Congreso de los Diputados, queremos dejar constancia pública de que en la página 31 del relato circunstanciado de hechos, que remitimos al juez instructor del proceso citado y que se unió al sumario, se dice textualmente:

El doctor Fuejo asistió también a varios invitados: doctor Varela, señor Fernández y señor Erice Lepine, que sufrieron contusiones o heridas al producirse el tiroteo inicial, como consecuencia del rebote de casquillos, desprendimiento de cristales o escayola, etcétera'.

Solicitamos de su profesionalidad que rectifique la referida información, en la seguridad de que lo hará, ya que se supone que su error procede más del desconocimiento de la realidad que del deseo de ofender a la representación del pueblo español".

Ampliando la información contenida en la carta de los secretarios del Congreso, Leopoldo Torres afirmó ayer a este periódico que la Mesa pidió por escrito que todos los díputados que tuvieran algo que declarar sobre el 23-F, con carácter supletorio al informe de la Mesa, lo manifestasen al Juzgado, y que no tiene constancia numérica de los diputados que prestaron declaración ante el Juez Instructor o mandaron escritos en este sentido.

Según pudo saber EL PAIS en su día, junto a las declaraciones de los procesados, en el sumario por el intento de golpe del 23 de febrero figuraban solamente las declaraciones de únicamente 73 de los 350 diputados de la Cámara, así como la del teniente general Gutiérrez Mellado y las del presidente del Senado y tres senadores más.

Pero no se tiene noticia de que ninguno de los diputados que permanecieron secuestrados en el Congreso presentara denuncia ante el Juzgado de Guardia, hecho que hubiera podido dar lugar a una actuación judicial por los cauces de la jurisdicción ordinaria, al margen de las actuaciones que seguía la jurisdicción militar contra los asaltantes del Parlamento. Como ciudadanos que fueron víctimas de aquel delito, todos los que permanecieron secuestrados y encañonados por los rebeldes, tenían derecho, además de ejemplar deber cívico, de hacer llegar inmediatamente al Juzgado de Guardia la denuncia por el delito que habían sufrido.

Ese mismo derecho y deber cívico comporta la denuncia judicial y la información pública de la existencia de los tres heridos de los que la Mesa del Congreso dio cuenta en su informe de sesenta folios al Juzgado Militar Instructor. Uno de los heridos, Luis Erice, cuñado del presidente Calvo Sotelo, aclaraba personalmente que fue alzanzado en el muslo por varios trozos de metralla, restos de una bala rebotada, varios de cuyos trozos conserva.

Fuejo no asistió a Erice

El diputado socialista y médico Donato Fuejo, al ser interrogado ayer si dio cuenta a la autoridad judicial de guardia, a su salida del Congreso, sobre las heridas de una de las personas que atendió, ofreciéndose como voluntario, poco después de la irrupción de las fuerzas asaltantes, dijo que no había informado a la autoridad judicial. "Yo me identifiqué como médico a un guardia civil y me ofrecí a asistir a esa persona. El herido era Sagaseta, que tenía una pequeña contusión en la nariz como consecuencia, quizás, de alguna esquirla de yeso que le golpease al caer del techo, arrancada por los disparos. Lo atendí y no tenía mayor importancia. Cuando regresaba a mi sitio, acompañado de un guardia civil, nos encontramos con Fernández Cid, el comentarista musical, y el ginecólogo Varela Uña, así como el señor Erice Lepine". Donato Fuejo no llegó a atender a Erice, cuando le dijeron que estaba, herido y que era evidente que lo que deseaba era marcharse. "Luego atendí a algunas personas, como ya es sabido, de mareos, desmayos, etcétera", comentó Fuejo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de junio de 1982

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  • Según ellos, la existencia de un herido 'por casquillo' se comunicó al juez