Sólo buenas intenciones en la declaración final de la 'cumbre' de Versalles
Los siete países industrializados más poderosos del mundo occidental que participaron en la cumbre de Versalles, concluida ayer, se comprometieron a hacer todos los esfuerzos para conseguir una "mayor estabilidad" del sistema monetario internacional con el fin de contrarrestar la actual situación de desorden, y a dar muestras de "prudencia" en sus relaciones económicas con la Unión Soviética y con los demás países del Este de Europa, al mismo tiempo que reiteraban su solidaridad con el Reino Unido en la guerra de las Malvinas.El presidente francés, François Mitterrand, manifestó que los siete países están de acuerdo en los objetivos globales en el plano económico.
Sobre sus relaciones con la URSS y los países del Este, los siete decidieron "conservar una actitud prudente y diversificada" compatible con sus "intereses políticos y de seguridad".
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