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Los comunistas reconocen que su lema 'Juntos podemos' desvió miles de votos hacia el PSOE en Andalucía

Los conflictos internos que atravesó el Partido Comunista de España (PCE) durante los meses que rodearon la celebración de su décimo congreso nacional, el escaso carisma popular de los candidatos y la ambigüedad del lema de la campaña -Juntos podemos-, que ha favorecido el voto útil, han sido los tres errores fundamentales que la ejecutiva comunista y los responsables del Partido Comunista de Andalucía (PCA) señalaron como factores determinantes de su fracaso electoral andaluz. El comité central del partido, máximo órgano de dirección entre congresos, ha sido convocado para los próximos días 7 y 8 de junio, al objeto de completar el análisis del serio revés sufrido por los comunistas en Andalucía.En la reunión que mantuvieron hace dos días en Madrid los miembros de la ejecutiva nacional comunista y los secretarios provinciales y de organización del PCA, se puso de manifiesto que el retroceso experimentado por el PCE en una región donde, junto con Cataluña y Asturias, era considerada feudo comunista, obedece tanto a los errores cometidos por el propio partido, como a factores externos, especialmente a la derechización de UCD, iniciada, según los comunistas, desde que Leopoldo Calvo Sotelo asumió las riendas del partido.

Para el PCE, al no marcar excesivas distancias la UCD de Calvo Sotelo con el partido de Manuel Fraga, los centristas han regalado votos al PSOE, que ha pasado a ocupar un espacio de centro anteriormente asignado a UCD. El fortalecimiento del PSOE resta votos a los comunistas por la fluctuación del voto útil, y la consecuencia inmediata -sobradamente demostrada en Andalucía- es la marginación creciente del PCE. Por esta razón, y debido a que la creación de un gran partido de derechas no favorece los intereses de las clases sociales menos favorecidas, los comunistas han sacado como conclusión de su análisis que UCD sigue siendo necesaria para evitar la bipolarización, pero únicamente una UCD progresista. De ahí los reiterados elogios del PCE hacia Adolfo Suárez.

Candidatos desconocidos

Al margen de esta consideración de orden externo, el PCE ha hecho autocrítica de su campaña electoral. En primer lugar, en la citada reunión de la ejecutiva nacional y los dirigentes regionales andaluces, Carrillo fue el primero en reconocer que su lema electoral, Juntos podemos, ha contribuido, muy a su pesar, a que el elector creyera que la mejor manera de fortalecer a la izquierda era votando al PSOE.La frialdad de los candidatos comunistas, de los que un dirigente regional llegó a decir en la reunión que eran, simplemente, desconocidos, ha sido otro de los errores señalados en esta primera autocrítica. Santiago Carrillo destacó que no ha habido correlación entre su propia campaña personal y la imagen que transmitían esos candidatos. Puso como ejemplo un pueblo concreto, en el que reunió a 5.000 personas en un mitin y después tan sólo votaron trescientos al PCE.

Esta misma circunstancia ha sido igualmente analizada a fondo. En una primera encuesta, realizada prácticamente en forma oral por los dirigentes municipales comunistas y la clientela de los pueblos, los votantes coincidieron en una curiosa apreciación: la fidelidad comunista se demuestra en las elecciones municipales, pero para el gobierno general de la región han optado por el PSOE.

Las críticas a la información ofrecida durante la campaña por el semanario oficial, Mundo Obrero, que durante el mes de los mítines bajó considerablemente su nivel de ventas, y a las vallas publicitarias, que uno de los presentes llegó a calificar de tercermundistas, completaron el primer análisis de urgencia realizado en la reunión del miércoles.

Mención aparte merece la valoración de la crisis intema que el PCE experimentó en los meses anteriores y posteriores al décimo congreso. Los dirigentes regionales andaluces insistieron en la mencionada reunión en que la imagen que el PCE transmitió a la opinión pública de peleas internas entre afganos, leninistas, renovadores, eurocomunistas, carrillistas, etcétera, ha restado credibilidad y seriedad al partido.

En aquella asamblea regional andaluza, la dirección que encabezaba el diputado Fernando Soto fue barrida, y sustituida por el nuevo secretario regional, Felipe Alcaraz. Soto y su equipo se apartaron de las actividades del partido y se produjeron cambios en la Consejería de Urbanismo de Sevilla. Poco después, Soto remitió una carta a Carrillo en la que le anunciaba su intención de abandonar el partido, aunque no el grupo parlamentario. Este diputado, y muy especialmente un importante sector de Comisiones Obreras de Andalucía, se han negado expresamente a participar en la campaña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de mayo de 1982

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  • Nadie en el PCE ha puesto su cargo a disposición del partido