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En un combate encarnizado Irán recupera la ciudad portuaria de Juninshahr, último enclave importante en poder de Irak

Radio Teherán anunció ayer que sus tropas liberaron a mediodía del lunes la ciudad portuaria iraní de Juninshahr, anteriormente llamada Jorramshahr, el último enclave de importancia que permanecía en poder de Irak desde finales del mes de octubre de 1980. Según la radio oficial iraní, entre 30.000 y 35.000 soldados iraquíes que se hallaban en el interior de la ciudad portuaria se rindieron a las tropas de Irán. Bagdad asegura que los combates prosiguen en el interior de la ciudad.

Unidades regulares y guerrilleros islámicos iraníes, que cercaban Juninshahr desde el pasado 10 de mayo por el Este, Norte y Oeste, dentro de la cuarta fase de la operación Ciudad Santa, iniciada el pasado 30 de abril, se adentraron a primera hora de la mañana de ayer en Juninshahr por los arrabales orientales de la ciudad portuaria, sobre el estuario del Chatt-el-Arab.Tras intensos combates donde se llegó al cuerpo a cuerpo en numerosas ocasiones, las tropas irarlíes lograron, según Radio Teherán, controlar los principales edificios de la ciudad poco antes del mediodía. Los combatientes irarlíes oraron ayer en la mezquita de Juninshahr, según los comunicados oficiales de Teherán.

La víspera, el pasado domingo, las tropas iraníes alcanzaron en su avance el Chatt-el-Arab, al sur de la ciudad, hecho que unido al control de la ciudad fronteriza de Chalamcheh, capturada por Irán hace dos semanas, completó la tenaza iraní sobre el importante enclave portuario ahora recuperado.

Según los comunicados oficiales de Teherán, cinco mil iraquíes fueron apresados durante la jornada del domingo y 8.000 más en las primeras horas de ayer. Su traslado hacia campos de prisioneros situados en las inmediaciones de Ahvaz, capital de la provincia iraní de Juzestán, a unos 150 kilómetros al norte de la ciudad liberada ayer, fue dificultoso, por la gran cantidad de vehículos que su evacuación exigió.

Desmoralización iraquí

En el desplome de las guarniciones iraquíes que ocupaban Juninshahr, según apuntan los observadores, influyó mucho la muerte de su comandante en jefe, coronel Ahmad Zaida, que cayó en combate el domingo. Este hecho dañó la moral de los combatientes iraquíes acantonados en Juninshahr, teóricamente bien preparados para sufrir un asedio largo.

Sin embargo, un comunicado emitido ayer por el alto mando militar iraquí y difundido desde Bagdad aseguró que sus tropas continuaban luchando en el interior de la ciudad portuaria.

Los costos humanos y materiales de esta guerra para los Gobiernos de Teherán y de Bagdad, han sido elevadísimos. Las cifras de bajas se sitúan alrededor de 130.000 muertes y decenas de miles de heridos. El número de refugiados se evalúa en unos dos millones, la mayor parte de ellos por el bando iraní.

En el plano económico, la destrucción y el mantenimiento de las dotaciones militares de ambos rivales han provocado serios trastornos en ambos países, agobiados por la restricción forzosa de sus exportaciones de petróleo, cuya extracción se realizaba o se le daba salida desde las zonas más afectadas por la guerra.

En Teherán, la noticia de la liberación de la ciudad portuaria fue acogida con enorme regocijo en las calles, en las que se improvisaron manifestaciones de júbilo popular, mientras miles de personas gritaban Allah o Akbhar (Dios es grande).

Las mezquitas difundían a través de altavoces los comunicados militares y las informaciones de Radio Teherán.

En un mensaje difundido ayer a todo Irán por el ayatollah, Jomeini, el líder de la revolución islámica instó a los países ribereños del Golfo a "mantenerse fieles al Islam" y a no seguir siendo "comparsas de Estados Unidos, como Mubarak o Saddam Hussein".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1982

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