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La Iglesia polaca se distancia de los desórdenes

ENVIADO ESPECIAL La jerarquía católica polaca condena los recientes desórdenes ocurridos en el país, porque "dificultan el camino hacia el entendimiento", en un documento publicado ayer en Varsovia como resultado de la 184ª Conferencia plenaria del Episcopado.

Mientras los manifestantes libraban batallas campales con la policía en varias ciudades de Polonia, el Parlamento hacía una declaración sobre el entendimiento nacional y los obispos católicos estaban reunidos en la colina de Jasna Gora, el santuario de la virgen negra de Czestochowa.

El resultado de la reunión plenaria de la jerarquía católica es un largo documento en el que la Iglesia mantiene su posición de prudencia y de aplacar los ánimos en Polonia, lo que algunos militantes del sindicato independiente Solidaridad consideran como desmovilizador de la inquietud social.

Los obispos sostienen la tesis de que los recientes desórdenes "atrasan el acuerdo social, frenan los pasos iniciados hacia la normalización y desorientan a la juventud".

Lajerarquía católica repite unánimemente que la confianza social recíproca es necesaria, y el medio adecuado para ello es el diálogo entre el poder estatal y la sociedad y de los grupos sociales entre sí.

Las palabras de los obispos pueden resultar una ducha de agua fría sobre las cabezas más calientes de la oposición y sobre los grupos que el día 3 de mayo se lanzaron con desesperación a la calle en varias ciudades polacas. El documento episcopal, publicado ayer, aprueba el diálogo y advierte que no quiere inmiscuirse en política, pero insiste en que "la Iglesia no huye de conversaciones que contribuyan a la paz social".

Al mismo tiempo, los obispos repiten su exigencia de que se ponga en libertad a los internados con motivo de la declaración de estado de guerra y la amnistía para los condenados.

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