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Irak busca el apoyo de su población chiita en la guerra contra el régimen iraní

El líder de la comunidad musulmana chiita de Irak, ayatollah Al Qasin al Mussavi al Joui, está siendo intensamente presionado por el Gobierno del presidente iraquí, Saddam Hussein, para que apoye públicamente la guerra desencadenada, por Bagdad contra el régimen islámico de Teherán, señalan fuentes fidedignas.

La mayoría de la población iraní, empezando por su líder, el ayatollah Jomeini, y un 50% de la iraquí son de confesión chiita.Las presiones han ido exacerbándose a medida que la situación militar de Irak se ha deteriorado frente a Irán. Hace una semana, Radio Teherán anunció que en la noche del 18 al 19 de marzo el Ejército de Irán consiguió, por primera vez desde el inicio de la guerra, en septiembre de 1980, penetrar en territorio iraquí del otro lado de la ciudad fronteriza iraní de Delhoran. El ayatollah Al Joui se ha visto prácticamente obligado a suprimir sus seminarios de religión, impartidos en la ciudad sagrada chiita de Najaf, donde reside, a causa de la detención de numerosos alumnos. Sólo 20 alumnos asistían últimamente a sus clases, sobre un total de 5.000.

El líder chiita iraquí ha sido un gran amigo del ayatollah Jomeini durante los largos años que éste permaneció exiliado en la ciudad iraquí de Nayaf. Por otra parte, el ayatollah Chariat Madari, implicado, según las autoridades de Teherán, en una conspiración contra la República Islámica de Irán, está sometido a arresto domiciliario, anunció ayer el hodjatoleslam Moussavi Tabrizi, fiscal general los tribunales revolucionarios. Chariat Madari fue desposeído el martes de su título de "número dos" de la jerarquía religiosa iraní.

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