Marcelino Oreja estudia una oferta de cooperación política en Euskadi hecha por parte de Alianza Popular

La necesidad de presentar una alternativa al "nacionalismo excluyente" y las críticas a la violencia de ETA están siendo el objetivo común de UCD y AP del País Vasco en las últimas semanas. Mientras el presidente de los centristas vascos, Marcelino Oreja, perfilaba una opción de "cambio, progreso y futuro", para sectores no marxistas y no independentistas, Florencio Aróstegui -recién elegido secretario general de Alianza Popular en el III Congreso Regional, que se celebró ayer en Vitoria- declaró a EL PAIS: "Si cristaliza la mayoría natural, el próximo no será nacionalista, porque nosotros somos capaces de gobernar".

Animado, quizá, por el proyecto del actual presidente de la UCD vasca, Marcelino Oreja, que al finalizar el congreso del partido centrista el pasado mes de enero no ocultó su intención de dirigirse a los sectores liberales, carlistas y foralistas de la comunidad vasca, el secretario general de Alianza Popular, Florencio Aróstegui, señaló: "El País Vasco no es nacionalista, a pesar de que la violencia, la crisis económica y el antifranquismo hayan provocado el decantamiento de votos no nacionalistas hacia el PN'V. Por ello debemos ofrecer un proyecto social a todos estos sectores no marxistas, no independentistas y no reaccionarios. Les necesitamos para crear esa mayoría natural de la que tanto habla Manuel Fraga desde hace seis meses; lo que pasa es que en el País Vasco es más urgente".En el curso de la celebración del III Congreso Regional de Alianza Popular -al que asistieron 60 compromisarios de las tres provincias que actualmente configuran la comunidad autónoma vasca-, se hizo especial hincapié en la violencia de ETA y en el nacionalismo del PNV, que situaba a la centro derecha del País Vasco entre dos fuegos.

En este sentido, el secretario general de Alianza Popular señalaba: "el pueblo vasco es eminentemente pacífico. El mejor ejemplo de ello es la existencia de ETA. Es la excepción que confirma la regla. Sólo en un pueblo pacífico puede existir un fenómeno tan violento y alejado de la realidad como ETA". En relación a la trayectoria del Gobierno vasco en su año y medio de mandato, el dirigente de Alianza Popular señalaba que el Gabinete de Carlos Garaikoetxea "se ha equivocado".

En su opinión, no se puede configurar una sociedad vasca "de forma impositiva", ya que "esto es el País Vasco, y no un batzoki (sede social del PNV), y el Gobierno vasco ha querido imponer su forma de sociedad para un conjunto que no es, en su totalidad, nacionalista".

El secretario general de Alianza Popular -partido que ostentó en las elecciones al Parlamento vasco en 1980 la representación de un 4,7% y consiguió dos escaños en la cámara- se mostraba optimista ante la posibilidad de presentarse como alternativa de poder al PNV.

"Si UCD y AP gobernasen aquí, empezarían a solucionarse los problemas de España, porque el País Vasco es su principal problema", explicó.

Marcelino Oreja, por su parte, en unas declaraciones concedidas a EL PAIS, hacía especial hincapié en la alternativa propia y autónoma del partido centrista.

"Nos encontramos en proceso de relanzamiento, de elaboración de un documento de estrategia, y -lógicamente- en estos momentos descartamos cualquier alianza con fuerza política alguna, sin perjuicio de que podamos mantener contactos frecuentes con partidos afines".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de enero de 1982.

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