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Calvo Sotelo descarta una coalición UCD-PSOE como fórmula para garantizar el equilibrio parlamentario en los próximos meses

El presidente del Gobierno y de UCD, Leopoldo Calvo Sotelo, manifestó ayer en una conferencia de Prensa celebrada en Torremolinos, adonde se desplazó para clausurar el segundo congreso regional de los centristas andaluces, que "hay maneras de hacer las cuentas en el Parlamento para poder conseguir votaciones tan holgadas como las que obtuvo el Gobierno en los debates de la OTAN o en la ley de Presupuestos Generales", mediante pactos con otras fuerzas políticas, por lo que descartó la coalición UCD-PSOE como fórmula válida para salvaguardar el equilibrio parlamentario en el próximo período de sesiones.

Calvo Sotelo, que dijo "no estar obsesionado con el síndrome de la fuga de los diputados", aseguró que, pese a los sucesivos trasvases, la aritmética parlamentaria no se vería alterada, porque "quienes se han marchado, tanto los de Acción Democrática -el partido fundado por los socialdemócratas de Fernández Ordóñez- como los tres últimos -Miguel Herrero, Francisco Soler Valero y Ricardo de la Cierva-, se han comprometido públicamente a seguir votando las leyes que presente el Gobierno, y yo" añadió, "no tengo por qué dudar de su palabra".El presidente del Gobierno no quiso comentar temas de alcance nacional, como la posible disolución de las Cámaras ni la posibilidad de someterse a una cuestión de confianza, ni sobre las fuerzas políticas con las que UCD podría pactar en el Parlamento autónomo andaluz una vez celebradas las elecciones del 23 de mayo, porque dijo: "Les ruego que me hagan ustedes preguntas correspondientes al día 30 de enero, no del futuro".

Incorporar independientes al centro

Así pues, la conferencia de Prensa quedó limitada al rumor puntual del posible pase a UCD de los diputados de Coalición Democrática José María de Areilza y Antonio de Senillosa, del que dijo no tener más noticia que las declaraciones que ambos habían efectuado a la Prensa, y al nombramiento de Félix Manuel Pérez Miyares como delegado del Gobierno en Andalucía, como adelantó ayer este periódico. Respecto a este último punto, el presidente del Gobierno dijo que la decisión correspondía al Consejo de Ministros, "aunque a mí", dijo, "me parece que sería una buena propuesta el designar para ese cargo a Félix Manuel Pérez Miyares".Tanto el discurso pronunciado por el presidente del Gobierno (del que se publica un amplio resumen en esta misma página) como el de Soledad Becerril durante el acto de clausura del segundo congreso regional de UCD de Andalucía contenían dos mensajes claros: la necesidad de incorporar independientes en las candidaturas electorales, para reforzar la idea de renovación fue UCD pretende dar a sus votantes, y la reafirmación ideológica del centro-centro como opción política a presentar al electorado.

Poco antes de los discursos, Soledad Becerril había sido elegida presidenta de los centristas andaluces por 470 votos favorables sobre un total de 520, incluyendo uno en el que, en lugar de Soledad Becerril, se había escrito doña Sole. La mesa del congreso, tras las oportunas deliberaciones, decidió considerarlo válido.

Ataques a Fraga y a los socialistas

El discurso de Soledad Becerril reveló la estrategia que UCD va a seguir durante la campaña electoral andaluza: devolver la confianza en las posibilidades de triunfo del centrismo, distanciarse tajantemente de la derecha -la ministra de Cultura empleó palabras duras para referirse a Manuel Fraga- y atacar a los socialistas en cuanto que "izquierda marxista", sin diferenciarlos de los comunistas, y aprovechando así los errores que éstos hayan podido cometer en los ayuntamientos mediante el pacto municipal PSOE-PCE.Por lo demás, recalcó la idea de que UCD sólo cree en "la gran nación que es España y no cree en una España convertida en reinos de taifas". Empleó alguna frase ingeniosa que los compromisarios aplaudieron mucho, como la de "no creemos tampoco en el nacionalismo de clase, porque no sabemos qué clase de nacionalismo es", y disparó con bala contra los que han abandonado UCD para pasarse a otras formaciones políticas. Después de descalificarles casi uno a uno, dijo: "Creo que, a pesar de todo, hemos salido ganando con su marcha".

La nueva presidenta regional andaluza definió a UCD como "el único partido interclasista", y rechazó que UCD fuera el partido de los poderosos, "porque", se preguntó, "¿acaso los seis millones de españoles qué nos votaron son todos oligarcas?". "UCD ha recogido más votos obreros", añadió, "que otros partidos que alardean de la palabra obrero en sus siglas". "En Andalucía no va a haber avalancha socialista", prosiguió, "y nosotros no necesitamos la ayuda de ciertos políticos gallegos ni queremos para nada sus mayorías naturales", en clara alusión a Manuel Fraga.

En este momento del discurso, una persona muy próxima a Soledad Becerril comentó: "No sé si esto le va a gustar mucho a Calvo Sotelo, pero a la gente de aquí sí que parece gustarle". Los 600 compromisarios, puestos en pie, ovacionaron a la oradora, mientras coreaban "UCD, UCD".

Candidatura única

Al final, Soledad Becerril salió elegida ayer presidenta regional en candidatura única. La candidatura alternativa que la noche anterior habían elaborado los compromisarios de Almería, encabezada por Fausto Romero, fue retirada a última hora, a cambio de la promesa de que una vicepresidencia regional sería para un representante almeriense, posiblemente para el citado Romero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de enero de 1982

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