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La depuración de concejales comunistas contrarios a Carrillo modificará el actual reparto de competencias municipales

La crisis abierta en el seno del Partido Comunista de España (PCE), que puede concluir con la masiva expulsión de destacados militantes, entre los que figuran, al menos, diez de los trece representantes comunistas en la gestión del Ayuntamiento de Madrid (entre concejales y delegados de servicios), afectará seriamente al pacto municipal establecido entre el PCE y el PSOE, especialmente en lo que se refiere al reparto de competencias en la Corporación madrileña. Los cargos represaliados, por su parte, rechazaron la pretensión de la dirección del partido en el sentido de que dimitieran de sus responsabilidades públicas y ofrecieron permanecer en las mismas hasta que termine la actual legislatura para culminar la gestión municipal de izquierda.

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La salida del gobierno municipal de, al menos, diez de los trece cargos que ostentan los comunistas en el Ayuntamiento de Madrid constituye la culminación inmediata del enfrentamiento abierto en el seno del PCE entre la facción denominada eurocomunista renovadora y la dirección del partido, y que tuvo su máxima expresión pública, antes del actual incidente (sobre el que se informa en la página 13), en el décimo congreso del partido. Esta facción, derrotada en el congreso, es, sin embargo, mayoría en el grupo comunista del Ayuntamiento de Madrid y contraria a la dirección del PCE.Cinco de los nueve concejales comunistas, Eduardo Mangada primer teniente de alcalde y responsable de Urbanismo; Cristina Almeida, responsable de Educación; José Luis Martín Palacín, responsable de Circulación y Transportes; Luis Larroque, vicepresidente primero de la Diputación y concejal, e Isabel Villalonga, presidenta de la Junta de Centro, fueron conminados ayer por la dirección provincial del partido a dimitir de sus cargos, una vez que les fue retirada la confianza política.

Esta pretensión de la dirección comunista, rechazada por los militantes represaliados, alcanza también a otros cargos públicos de la política municipal no accedidos a los mismos por la vía electoral y, en opinión del secretario estatal de Política Municipal del PCE y concejal responsable de Sanidad de la Corporación madrileña, Juan Francisco Plá, responde a la manifestación pública que habrían hecho de "identificación" con la plataforma política acordada por ElA -principal integrante de la coalición Euskadiko Ezkerra- y el Partido Comunista de Euskadi (EPK)".

En opinión de Martín Palacín, "no podemos dimitir mientras no nos demuestren que la política municipal que estamos siguiendo no se corresponde con la política municipal del partido".

No dimitirán

Los concejales y demás cargos municipales comunistas cuya dimisión pretende la dirección del partido reiteraron ante el secretario provincial, Adolfo Piñedo, su negativa a abandonar sus cargos hasta que concluya la presente legislatura, según explicó Mangada, "tanto en solidaridad con los socialistas y por el compromiso que tenemos contraido con el pueblo de Madrid que nos eligió, como por hacer patente nuestra garantía de que no estamos ante un intento desestabilizador de la política nacional".Esta oferta, que incluye su exclusión de las listas comunistas a las futuras elecciones, fue recogida por la dirección provincial del partido, sin pronunciarse sobre la misma por considerar que su aceptación o rechazo escapa a sus competencias. Los concejales represaliados, pues, permanecen en sus cargos y hoy, asistirán al pleno municipal en el que se se aprobará -por mayoría absoluta que exige la presencia de todos los concejales de la izquierda- el reglamento de abastos que permitirá la apertura de Mercamadrid.

En el ámbito municipal, socialistas y centristas coinciden en su preocupación por la cualificación profesional de los comunistas que sustituirán a los concejales de esta filiación cuya salida del Ayuntamiento se da ya por seguro. En medios socialistas, y sin ocultar el tono de preocupación, se señaló a este periódico con gesto amable que "el actual equipo de gobierno era muy bueno", al tiempo que se señalaba la posibilidad de que el reparto de competencias en la gestión municipal haya de ser revisado si se confirma la salida de los cinco concejales comunistas que hoy gestionan parcelas tan importantes como la urbanística y la de circulación y transportes, junto con educación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de noviembre de 1981

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