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El debate de la OTAN

Felipe González anuncia que acudirá a otros países para explicar la posición del PSOE sobre la OTAN

El secretario general del PSOE, Felipe González, anunció ayer en la segunda sesión del debate parlamentario sobre el ingreso de España en la OTAN que piensa visitar a los países de la Alianza Atlántica para explicar la posición de su partido, contraria al ingreso. El presidente del Gobierno contestó a este anuncio diciendo que esperaba que el líder de la oposición no fuera a otros Parlamentos a buscar los votos que le faltan en éste, lo que provocó un pateo en los bancos de la oposición. En el debate de ayer fue novedad la radical alineación de las minorías catalana y vasca en favor de las tesis del Gobierno y de Coalición Democrática, que defendieron con más énfasis que el propio Ejecutivo.

El Gobierno y la oposición mantuvieron ayer un auténtico diálogo de sordos, en el curso del segundo día del debate sobre la petición del Ejecutivo en favor de la adhesión de España a la Alianza Atlántica. No hubo encuentro y mucho menos acercamiento en las tesis que la derecha, claramente representada por UCD, Coalición Democrática, Minoría Vasca y Minoría Catalana, y la izquierda, en la que se incluyeron el PSOE, el PCE, andalucistas y algunos diputados del Grupo Mixto, presentaron en favor y en contra de la adhesión de España al Pacto Atlántico.Lo que es más: en los monólogos de la izquierda y la derecha parlamentaria reinó anoche una cierta confusión al no explicar de una manera clara el Gobierno, a través de las intervenciones del presidente Calvo Sotelo y del ministro de Asuntos Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca, cuáles son las auténticas ventajas para España del ingreso en la OTAN o qué garantías tiene el Ejecutivo de que el acercamiento a la Alianza favorecerá la recuperación de Gibraltar y asegurará la defensa de Ceuta y Melilla. Tampoco el Gobierno dio explicaciones concretas sobre por qué no incluye en el protocolo de adhesión una alusión a la desnuclearización del territorio español. También quedó en el aire cuál es la auténtica política de defensa actual española y cuál será su definitiva articulación en el marco de la Alianza.

Por parte de la oposición, la clarificación fue mayor a la hora de criticar la adhesión a la OTAN como un paso negativo para los intereses de los españoles. Pero no se dieron alternativas sobre el modelo de sociedad o el marco internacional y defensivo que se propone como recambio a la opción atlántica que presenta el Gobierno, y esto muy concretamente en la intervención del líder socialista, Felipe González, quien no supo o no pudo salir de la contradicción que mantiene su partido al apoyar el mantenimiento de las bases americanas en España y oponerse a la OTAN. Contradicción que el presidente Calvo Sotelo y sus ministros pusieron, una y otra vez, de relieve, para interrogarse sobre cuál era la verdadera opción política del PSOE en este campo exterior: ¿neutralidad activa?, ¿no a la OTAN y no al Pacto de Varsovia?, ¿sí a las bases americanas?

Cuestiones de fondo

En resumen, el debate de ayer se centró en dos cuestiones políticas de fondo y en tres colaterales relativas a Gibraltar, Ceuta y Melilla, y la nuclearización. Las cuestiones de fondo se refieren a la articulación o no de España al mundo occidental-atlántico y a la disyuntiva que el Gobierno ha querido imponer a la oposición para que escoja entre el acuerdo bilateral y el tratado multilateral de la OTAN.Para el presidente del Gobierno, así como para Coalición Democrática y su grupo y los portavoces de las minorías vasca y catalana -Monforte y Roca-, OTAN, occidentalismo y Europa son términos que se identifican y se entrelazan entre sí. Hay que subrayar aquí que han sido precisamente las minorías vasca y catalana las que han puesto más énfasis en este argumento y los que han defendido con mayor energía la adhesión de España al Tratado del Atlántico Norte.

Asimismo, los representantes del Gobierno y de la derecha de la Cámara se opusieron a la inclusión de condiciones previas en el protocolo de adhesión de España a la OTAN. Calvo Sotelo dijo que la mención de Ceuta y Melilla no beneficia en este momento los intereses de España, sino todo lo contrario, y que mantenía que el problema de Gibraltar podría encontrar mejor solución en el seno de la OTAN. Asimismo, el jefe del Gobierno agregó que la alusión a la desnuclearización suponía una pérdida, de antemano, de soberanía nacional. Con referencia a Gibraltar, Calvo Sotelo puntualizó, en respuesta a Felipe González, que la decisión de la Cámara de los Comunes de conceder la nacionalidad británica a los gibraltareños favorecía el proceso de descolonización de Gibraltar porque eliminaba la condición de gibraltareño.

En general, las argumentaciones del presidente del Gobierno con taron con un magnífico discurso de apoyo del diputado José María de Areilza.

La posición del PSOE

En lo que respecta al comportamiento de la oposición, hay que señalar que Felipe González no tuvo una tarde afortunada en lo que al orden de su intervención se refiere, como señaló el propio presidente del Gobierno, que buscaba una y otra vez las contradicciones eventuales que el PSOE presenta a la hora de hablar de la OTAN y de los acuerdos con Estados Unidos. Felipe González insistió en que su posición es bien clara, y añadió incluso, con tono firme, que ya que se insiste en su ambigüedad, «el ministro me va a permitir explicar directamente a cada uno de los países miembros de la Alianza la posición del PSOE, anunciando una gira por capitales de países de la OTAN, a lo que Calvo Sotelo dijo: «No vaya a otros Parlamentos extranjeros a buscar los votos que le pueden faltar en éste».Felipe González centró su intervención en afirmar que el punto clave de este debate era la búsqueda de respuestas concretas a los beneficios que se suponen de la entrada de España en la OTAN, y a una explicación definitiva de cuáles son los auténticos planes de la defensa española y sus eventuales perspectivas en el marco aliado. No hubo respuesta a esta cuestión, aunque el ministro de Defensa, Alberto Oliart, prometió darla hoy.

Insistió Felipe González en la idea de que su partido apoya un acuerdo bilateral con Estados Unidos, pero no un acuerdo vergonzante y subordinado a Washington; interrogó al Gobierno sobre si deseaba mantener la opción OTAN y a la vez el acuerdo con Estados Unidos, a lo que Calvo Sotelo respondió que sí, que las dos cosas, que el acuerdo multilateral y una relación bilateral con EE UU.

Insistió también Felipe González en que la opción aliada daña las relaciones de España con los países árabes y América Latina, y dijo tener datos en este sentido, que la parte contraria declaró desconocer. También insinuó el líder socialista que algunos Gobiernos de la OTAN no son tan entusiastas como cree el Gobierno de admitir a España en el marco de la alianza. Y volviendo a las cuestiones colaterales, al debate de fondo, insistió una y otra vez en que era necesaria la previa solución del problema de Gibraltar antes de ingresar en la OTAN, exigir la cobertura aliada de Ceuta y Melilla y pedir la inclusión en el protocolo de adhesión de una declaración que asegure la no nuclearización de España.

Se quejó también Felipe González de que una revista del Ministerio de Defensa ya diera por hecha la adhesión a la OTAN y pidió la oportunidad de escribir en ella, a lo que Calvo Sotelo accedió, y se quejó Felipe González, como lo hicieron otros portavoces de la izquierda, por el tratamiento que la televisión estaba dando a este debate. Con anterioridad a la intervención de Felipe González, lo hizo Santiago Carrillo, quien mantuvo, como antes lo había hecho Rojas Marcos, un duelo dialéctico con Pérez-Llorca.

Carrillo subrayó su acuerdo con la invitación hecha por el PSOE de celebrar una manifestación magna en favor de la paz, y en pleno debate OTAN; manifestación que, al parecer, el PSOE desea llevar a cabo el día 15, antes de que se inicie el debate en el Senado, lo que provocó una dura respuesta del ministro Pérez-Llorca, quien dijo que el llevar a la calle este debate del Parlamento era «un tremendo error, que significa no acatar la soberanía del Parlamento». Carrillo replicó a esta intervención diciendo que era constitucional y que el error lo había cometido el ministro al oponerse a un derecho constitucional, como es el de manifestarse. El líder comunista tuvo frases muy duras para la intervención del portavoz de la Minoría Vasca, Monforte, calificando su discurso de extrema derecha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de octubre de 1981

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