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El propietario del autobús accidentado en Córdoba no recuerda cuando realizó la última revisión del vehículo

Rafael del Rey, propietario del autocar matrícula. M-892 846, que perdió los frenos precipitándose por un barranco de veinte metros en la carretera de Santo Domingo (Córdoba), el pasado lunes, causando la muerte de cuatro escolares y un profesor, declaró ayer no recordar la fecha de la última revisión sufrida por dicho vehículo. El conductor del autocar, cuya capacidad era de 25 personas, a pesar de viajar en él sesenta alumnos, monitores y padres, trinitarios, de regreso de una excursión al monte cordobés, disipó cualquier duda respecto a las causas del accidente con su declaración ante la Guardia Civil de Tráfico.

Al bajar la cuesta de Cabriñana pisé el pedal del freno; al repetirlo, noté que éste se iba al fondo y que me había quedado sin frenos. Delante de mí iba otro autobús de la excursión con el resto de los niños y algunas monitoras y padres trinitarios. El autocar aumentaba su velocidad y yo intenté retenerlo metiendo segunda para dominarlo en la terrible pendiente del 14%. Al intentarlo, a pesar de efectuar el doble embrague, la caja de cambios reventó por las revoluciones que llevaba ya el motor. En ese momento me quedé con el autocar prácticamente en punto muerto acercándose a velocidad cada vez mayor al que me precedía. Lo salvé y lo adelanté; luego, a otros automóviles, y tras dominar una curva tiré a fondo del freno de mano. Respondió una sola rueda, por lo que el coche giró y derrapó hacia el precipicio».Esta es la versión del accidente facilitada por el conductor del áutocar, Manuel Martínez Jiménez, en el atestado instruido en la madrugada del mismo día, por el subsector de Tráfico de la Guardia Civil. Un testigo presencial de la misma repitió detalladamente el relato del conductor del autobús Avia que perdió los frenos en las proximidades de Córdoba,

El autobús, cuya capacidad era de veinticinco personas, transportaba, la tarde del trágico suceso, sesenta personas, la mayoría niños de la catequesis del colegio de los padres trinitarios de Córdoba. Se da la circunstancia de que el propietario del citado vehículo, Rafael del Rey, de 23 años de edad, cedió gratuitamente, al parecer, los autobuses para la excursión, dado que conocía la obra catequizadora y educadora de los trinitarios en los ambientes humildes de Córdoba. Rafael del Rey declaró a propósito del accidente, que calificó como «su ruina», que no recordaba la fecha de la última, revisión sufrida por el vehículo, que perdió los frenos al descender una pendiente del 14%.

Escenas dramáticas

El accidente se produjo (véase EL PAIS de 13 de octubre de 1981) al regreso de una típica excursión cordobesa, organizada con motivo de la festividad de Nuestra Señora del Pilar, al bosque de Los Villares, a siete kilómetros de Córdoba, acondicionado por el ICONA. En un primer momento, y ante la inexactitud de las versiones que circularon por la ciudad, se temió que la catástrofe revistiera mayores dimensiones. De esta forma se explica la afluencia masiva de donantes de sangre que se registró apenál fue ésta requerida por los médicos que atendieron a los primeros heridos. Las escenas que se produjeron también entre las madres que esperaban el regreso, de los niños ante el colegio de los padres trinitarios -la inmensa mayoría de es trato social modesto- sólo son comparables a las presenciadas ayer en la capilla ardiente instalada en la Ciudad Sanitaria Reina Sofía, de Córdoba, donde fueron trasladados los cinco muertos, o en el funeral y la misa córpore in sepulto, celebrada en la mezquita-catedral, y en el entierro de los cuatro niños y el novicio trinitario, en el cementerio de San Rafael.La inmensa mayoría de los veintidós heridos, entre ellos tres trinitarios y una monitora, que se encuentran internados en la citada residencia Reina Sofia, ha experimentado una mejoría apreciable. Sólo se mantiene la gravedad de dos niños, Manuel Jesús Lara García, hermano de una de las niñas fallecidas, que se encuentra en coma neurológico, "con pronóstico de muy grave, y la niña María del Mar Casero Rodríguez, que permanece, como el anterior, en la unidad de cuidados intensivos, con fractura de pelvis y fuerte contusión renal bilateral. Otros tres niños heridos en el mismo accidente se encuentran internados en el Hospital General de la Diputación ProvinciaI.

La mayoría de los niños heridos en el accidente de la carretera de Santo Domingo tiene edades comprendidas entre los ocho y los catorce años. Dada la avalancha de heridos que se produjo en la residencia Reina Sofía, ayer hubo de habilitarse la sala de la televisión y varios pasillos del centro hospitalario. Se da la circunstancia de que en la planta segunda B del edificio permanecen inutilizadas 36 camas, que sólo se usan como dormitorios de médicos residentes y de guardia.

Relación de muertos y de heridos graves

La relación e identidad de los fallecidos es la siguiente: Francisco Gallardo Peinado, de ocho añs; Inmaculada Lara García, de diez; Rocío Martín Sánchez, de ocho; Rafaela Ordóñez Pedregoso, de doce, y el novicio Jesús María Carvante, de diecinueve.Entre los veinticinco heridos se ncuentran en estado gravísimo Manuel Jesús García, de siete años, hermano de una de las fallecidas, y María del Mar Casero Rodríguez; ambos permanecen ingresados en la UVI de la Ciudad Sanitaria Reina Sofía, de Córdoba. Heridos de gravedad resultaron el director del colegio, Francisco García, y los niños Ana Isabel Corraliza, José María Muñoz Morales, Rosario Alonso Echave, Ramón Martínez Jurado, José María Martín Sánchez, Manuel Pecu y Antonio Jesús Ariza Díez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de octubre de 1981

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