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El obispo de Murcia ofició el funeral por los comunistas muertos en Quintanar de la Orden

«Habéis querido venir a la catedral porque, además de las palabras de consuelo de vuestros amigos, queriaís oír la palabra de Dios. Nosotros sentimos vuestro dolor por encima de cualquier diferencia. También la Iglesia os acompaña en vuestro sentimiento y quiere llevaros el consuelo», dijo ayer en Murcia el obispo de la diócesis, Javier Azagra, durante el funeral concelebrado que se ofició en la catedral por el alma de los militantes y simpatizantes del PCE muertos en accidente de tráfico.

El obispo de Murcia. acompañado de una treintena de sacerdotes, presidió la ceremonia con el templo abarrotado de público. Las primeras autoridades de la región, entre las que se encontraban el gobernador civil, Avelino Caballero, el gobernador militar, general Llamas; el director general de Protección Civil, Federico Gallo, así como el secretario general del PCE, Santiago Carrillo, y Nicolás Sartorius, al frente de una numerosísima comitiva de representantes comunistas venidos de todos los puntos del país, permanecieron durante la misa a los lados del altar mayor. Javier Azagra, en su homilía, tuvo palabras cálidas para los militantes del PCE muertos, haciendo hincapié en el hecho de que los comunistas habían querido acercarse a la Iglesia en este momento de dolor. «Pediremos por vosotros para que podamos abrazarnos de verdad, haya paz y justicia, y seamos una familia auténtica». El funeral había comenzado a las 12.50 horas de la mañana, después de celebrarse un acto civil en el jardín de la facultad de Medicina, donde estaba instalada la capilla ardiente. La ceremonia religiosa tuvo un preámbulo en que la multitud desbordó el férreo orden'del PCE, ocupando absolutamente toda la iglesia, produciéndose momentos de confusión, ya que no había espacio material para colocar los féretros.

La despedida civil a los militantes fallecidos, en la que Santiago Carrillo tomó la palabra, se había desarrollado previamente, a las 11.30 horas de la mañana, en el jardín de la facultad de Medicina, ante miles de personas. «Lo único que nos mueve a tener esperanza en el futuro de este país es el movimiento de solidaridad que se ha desarrollado estos días», dijo Carrillo.

El secretario general del PCE despidió a sus compañeros muertos, afirmando que «fueron un ejemplo de honestidad, trabajo y respeto a la causa de la libertad. Ejemplo que culminó la noche de la tragedia», dijo, «cuando volvían de la fiesta del PCE, en la que querían glorificar la paz, para el mundo y para España». Carrillo terminó diciendo que «el PCE se siente integrado en la sociedad española, rodeado de todos vosotros, y se mantiene en el compromiso de respetarla, para que la gobiernen quienes quiera la mayoría del pueblo. Ese era el compromiso de los desaparecidos».

Pedro Marset, de la ejecutiva regional de Murcia, agradeció, junto a Carrillo, la colaboración de todas las autoridades, del Partido Nacionalista Vasco, del Partido Comunista de China, que envió representantes a los funerales. Marset dijo que se habían recibido más de ochocientos telegramas de condolencia, entre ellos, el de los Reyes, el del presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, teniente general Ignacio Alfaro Arregui, y, los de los presidentes del Gobierno, del Consejo del País Valenciano, de la Junta de Andalucía, del Gobierno vasco y de otras personalidades, como el psiquiatra Carlos Castilla del Pino y el poeta Gabriel Celaya.

Momentos dramáticos Durante la despedida civil, en la facultad de Medicina, se produjeron momentos dramáticos entre los familiares, situación que se repitió en el cementerio de Nuestro Padre Jesús, donde fueron enterradas las víctimas del accidente, cerca de las 2.30 horas de la tarde. En el momento de la inhumación de los restos del secretario regional del PCE, Agustín Sánchez Trigueros, un grupo de unas veinte personas entonó la Internacional, puño en alto. Se produjeron algunos desmayos entre los familiares. Durante la noche del velatorio, los familiares de algunas víctimas decidieron trasladar a éstos a sus respectivas localidades, por lo que, finalmente, fueron trece los féretros que, en una larga marcha, recorrieron las principales calles de Murcia hasta la catedral. Varios miles de personas acompañaron a la comitiva, que pasó frente a la sede del partido en la ciudad.

Carrillo: "Nadie quedará desprotegido"

«Ninguno de los familiares de los fallecidos quedará desprotegido. La viuda de Sánchez Trigueros seguirá cobrando el mismo sueldo que tenía Agustín como liberado del partido», dijo Santiago Carrillo a la puerta del cementerio. El secretario general del PCE comentó «hace ya mucho tiempo que no morían veinte comunistas de una vez, desde los tiempos en que nos fusilaban», y añadió que «precisamente porque somos un partido laico, hemos aceptado las sugerencias de algunos familiares de celebrar oficios religiosos ».

A las 4.30 horas de la tarde. se celebró, en la iglesia de San Francisco de Caravaca de la Cruz, un funeral por el alma de los cinco militantes comunistas de esa localidad que murieron en el accidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de octubre de 1981

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