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300.000 soldados de la OTAN comprueban sobre el terreno su capacidad para entrar en combate

Durante el mes de septiembre, desde el extremo norte de Europa en Noruega hasta la frontera oriental de Turquía con la Unión Soviética, 300.000 soldados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) realizan las maniobras denominadas Forja otoñal. La mayor concentración de soldados se produce en el territorio alemán occidental, adonde llegan dentro de la operación Reforger (retorno de fuerzas a Alemania) tropas norteamericanas dispuestas para entrar rápidamente en combate. Un enviado especial de EL PAIS siguió durante dos días por el sur de la República Federal de Alemania (RFA) los ejercicios Espada afilada del Ejército alemán occidental, junto con una brigada norteamericana y otra canadiense, denominada Fuegofrío, donde intervinieron las fuerzas aéreas de distintos países de la OTAN.

"Desde hoy a las tres de la madrugada (hora zulú), las fuerzas rojas del pacto occidental, con unidades de la décima división acorazada y la cuarta brigada mecanizada canadiense, con apoyo de la aviación, atacan por las crestas de la selva Negra hacia el Este, en dirección al río Neckar."Los ejercicios Espada afilada, parte de las maniobras de otoño de la OTAN, comenzaron a la hora zulú, dos horas antes de la hora bravo (hora normal centroeuropea), Estás extrañas denominaciones responden a la.necesidad de coordinar los horarios dentro de todo el ámbito de maniobras de la OTAN. En esta ocasión los rojos atacantes son el pacto occidental y atacan del Oeste hacia el Este. Los azules de la alianza oriental están encargados de defender el territorio del país a lo largo de una frontera imaginaria de unos trescientos kilómetros. Los defensores azules tienen que "desgastar las fuerzas enemigas y ganar tiempo para preparar la defensa en la línea más avanzada".

Con el bando azul combaten 3.500 soldados norteamericanos de la primera brigada de infantería, que normalmente está estacionada en Fort Riley, en Kansas. Un oficial explica que la preparación empezó al otro lado del Atlántico veinticuatro horas antes del despegue, "después volamos, en once horas, hasta Francfort, y de allí en autobús hasta Karlsruhe, donde tomamos el armamento".

Un teniente norteamericano se asombra -de que -en siete horas estaban preparados y "el material estaba perfectamente". Desde el despegue hasta el momento de entrar en combate los soldados norteamericanos necesitaron 43 horas.

La operación Reforger (Return o) Forces to Gennany) se repite todos los años en el curso de lás maniobras de la OTAN, para comprobar la capacidad de transportar soldados a través del Atlántico y entrar en combate en la RFA.

Con manos y pies

Los contactos entre soldados alemanes y norteamericanos exigen un entendimiento mutuo, que encuentra una primera barrera en el idioma. "Nos entendemos bien, si es necesario a base de manos y pies para gesticular", explica un suboficial alemán. Para facilitar las comunicaciones hay intérpretes.

Los soldados norteamericanos, muchos de ellos por primera vez en Europa, hablan muy bien de su experiencia: "Germany is a very nice country, good beer ("Alemania es un país muy simpático y la cerveza es buena").

Los agricultores de la zona ocupada por las posiciones defensivas de los azules dicen que "los soldados se portan bien. Seguro que los rusos cuando hacen maniobras allí cerca de Polonia no tienen tantas consideraciones.

Una mujer no parece tan entusiasta, "menos mal que sólo duran una semana, porque si durasen más no se podría aguantar. Anoche no pude dormir nada con el ruido de los aviones".

Un oficial alemán explica que "se han dado órdenes a los tanques de evitar los sembrados. Los ingleses en Baja Sajonia no se portan así, marchan adelante sin consideración; se nota que no están en su país".

Los soldados norteamericanos que intervienen en las diferentes maniobras en territorio alemán occidental recibieron antes de atravesar el Atlántico un manual de cuarenta páginas con instrucciones en las que se advierte contra los juegos de azar, el contrabando de marihuana y los terrenos sembrados, y se recomienda: "fuera las manos de las chicas alemanas".

El manual deconducta advierte que "no somos un ejército de conquista, date cuenta de que no estás en casa", y les motiva con la frase: "Reforger tiene que mostrar al mundo de qué pasta están hechos los soldados norteamericanos".

Antes de salir hacia la RFA, los oficiales les enseñaron a los soldados estadounidenses mapas con la frontera a lo largo de las dos Alemanias, la frontera que separa a dos sistemas políticos enfrentados. El folleto explica a los soldados que "el mundo observa cómo el oso rojo está al acecho en la frontera de Polonia".

Un joven soldado norteamericano de la policía militar lleva tres meses estacionado en la RFA, vive en las barracas donde están acuartelados y dice que no ha notado la ola de antiamericanismo", aunque se muestra preocupado por el atentado reciente contra el general ,Kroessen en Heidelberg.

Los militares alemanes comentan la presencia de mujeres en el Ejército norteamericano, "algunas muy guapas". Un oficial explica que dentro de unos años "habrá que buscar una solución así en el Ejército alemán occidental".

El descenso de la natalidad, la llamada curva de la píldora, preocupa a los militares alemanes, que observan cómo dentro de unos años no habrá suficientes reclutas. El teniente general Hans Poeppel, inspector general del Ejército de tierra, dice que habrá que buscar una solución, "emplear a mujeres, reclutar a los hijos de emigrantes extranjeros o ampliar el tiempo de servicio militar".

Poeppel dice a los periodistas que hay que mantener el ejército de reclutamiento, porque "el ejércitó tiene que estar arraigado en la sociedad donde vive. La resistencia de la Wehrmacht los años 1944 y 1945 se explica por este motivo, sin que con esto quiera entrar en apreciaciones políticas". La referencia hace que algún periodista ponga cara de asombro.

Ejército español

El teniente general Poeppel estuvo recientemente en España y cree que el Ejército español podría intervenir sin problemas en estas maniobras. "Ustedes tienen un carro de ruedas, que yo mismo probé y que está a la altura de los nuestros".

El ayudante del general, un teniente coronel que habla español, comenta que "España es un gran refuerzo para la OTAN. El Ejército español tiene una admirable unidad, y la Academia de Toledo es excelente; allí hay un gran espíritu".

Las maniobras Espada afilada están al mando del teniente general alemán Meinhard Glanz, que advierte a los periodistas que "no tenemos nada que ocultar o esconder. Los secretos sólo se ocultan hasta que aparecen en los periódicos. Tenemos puntos débiles y puntos fuertes y es importante que se sepa para tomar las medidas oportunas y poder corregirlos. En una democracia no hay nada que ocultar".

Luego el general lanza una frase' que pone los pelos de punta a algún oficial del Ministerio de Defensa. Glanz se lamenta del elevado número de accidentes, "producto de la falta de práctica de los que manejan los vehículos. Los entrenamientos de los conductores se resienten por la reducción del presupuesto para gasolina. Quiero dejarlo bien claro: el ahorro de gasolina costará sangre en el futuro".

En las maniobras Espada afilada, en las que intervinieron 48.000 hombres y 10.000 vehículos de ruedas y 3.000 de cadenas, seiscientos tanques de combate y novecientos de protección, 220 piezas de artillería y 140 helicópteros, la gasolina costó doscientos millones de pesetas.

Una cantidad similar tendrá que pagar el Ejército por los daños causados en las cosechas y en la propiedad de la población civil. Al término de los cuatro días de maniobras se registraron 162 accidentes, tres muertos al chocar un helicóptero alemán y un avión norteamericano, dieciséis heridos graves y 31 leves.

A pesar de los recortes presupuestarios, debidos a la dificil situación económica, tos jefes militares de la OTAN se mostraron satisfechos de los resultados obtenidos. El teniente general Poeppel dice que las grandes maniobras son necesarias, "porque sólo asi se puede probar la cooperación entre las diferentes armas con la aviación y con los aliados. Es la úníca forma de ensayar sobre el terreno las simulaciones. Además, tenemos que demostrar a la otra parte que somos capaces de defendernos".

El periódico de las maniobras, Manoever Expresse, hecho por periodistas profesionales llamados para intervenir como reservistas, publica que "los azules pudieron rechazar el, ataque de los rojos y han pasado ya a la ofensiva".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de septiembre de 1981

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