"Guerra santa" en Parla por la titularidad de una ermita

La titularidad de la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, en Parla, ha ocasionado altercados públicos en dos domingos consecutivos, en los que, según vecinos de la ciudad, incluso se ha recurrido por parte de algunos individuos a empuñar armas de fuego y objetos contundentes para impedír la celebración de la misa dominical. En los dos domingos anteriores, a las once de la mañana, un piquete de enfurecidos individuos impidió que el sacerdote celebrase la misa en la citada ermita, alegando una supuesta militancia izquierdista del presbítero. Un sector de fieles, contrarios a esta intervención ultra, trató de impedir, sin éxito, que la celebración transcurriese con normalidad.

Al parecer, los altercados en torno a la ermita de la Soledad se relacionan con la decisión de Ia archidiócesis de inscribir el santuario en la relación de los lugares de culto dependientes del obispado. Frente a esta decisión, adoptada en los últimos días, se ha levantado la Hermandad de Nuestra Señora, agrupación piadosa tradicional de Parla, que considera un derecho suyo el uso exclusivo de la capilla. La Hermandad cuenta con 1.840 afiliados. Según su hermano mayor, Antonio Sacristán, la diócesis trata de ampararse en la hipotecaria para dejar sin efecto un derecho adquirido a lo largo de dos siglos. Los directivos de la Hermandad han convocado hoy una reunión extraordinaria con el fin de presentar un documento de 1777 según el cual los propietarios de los terrenos en se levanta la ermita otorgaban de por vida el usufructo de la misma a la citada asociación piadosa.

El hermano mayor de la cofradía cree que la presentación este documento, recién hallado podría evitar una "guerra de religión" en Parla entre la Hermandad y la diócesis. En la misma reunión, según Antonio Sacristán, se espera que los hermanos que se enfrentaron a los sacerdotes y fieles los pasados domingos expliquen su actitud, "contraria al espíritu de la Hermandad", según su hermano mayor. Este ha comentado que, de todas formas, se trataba de "individuos incontrolados".

Según se ha informado a este diario, en el fondo de este episodio cabe imaginar no sólo una tensión entre fieles ultraconservadores y el obispado -Parla depende de la vicaría número seis-, sino también la pugna frecuente que se observa en pueblos de la periferia madrileña. Parla cuenta con 78.000 habitantes sobre los que tenía hace diez años.

Hace algo más de un año, según recuerda el alcalde de la localidad Francisco González, un sector ultra del pueblo emprendió un boicoteo del ayuntamiento de izquierda elegido democráticamente. La situación llegó a tal extremo que la Corporación municipal se vió obligada en más de una ocasión a abandonar el Ayuntamiento tras sus plenos protegida por la fuerza pública.

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