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Cartas al director

El diablo

A don José Pau (EL PAIS, 30-7-1981) parece hacerle mucha gracia,la posibilidad de una intervención diabólica en el atentado al Papa, sugerida por L'Osservatore Romano. Así, se pregunta si, en este caso, el demonio adoptó una forma clásica (rabo, cuernos, tridente y azufre), de acuerdo con la que, según él, le enseñaron en su colegio de religiosos, o adoptó otra forma más modelna. Mi experiencia en el colegio, que yo tengo por muy religioso, al que asistí, es la de que nadie dijo que el diablo tuviera tales prendas. Sí nos hablaron, como hace el mismo Cristo, del diablo como «padre de la mentira» (Jn, 8,44), y el señor Pau estará de acuerdo conmigo en que la mentira está en la base de los conflictos entre personas e instituciones.Nadie puede negarle al señor Pau su derecho a ironizar o cachondearse de lo que la Iglesia diga del diablo, o de cualquier otra realidad trascendente. También se cachondearon de san Pablo en Atenas por afirmar cosas tan peregrínas -entonces Como hoy día- como que vamos a resucitar algún día. Con san Pablo, todos los que tenemos fe somos conscientes del riesgo que se corre al creer semejantes desatinos (¿qué me aprovechó, si los muertos no resucitan?; comamos y bebamos, que mañana moriremos.) (1 Cor. 15,32).

Lo único que habría que rogarle al seño Pau es que, por respeto a los demás, tuviera la atención y la elegancia de regodearse en privado./

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