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El coronel Sicre Canut se declara "más franquista que nadie"

«Antes no era franquista, ahora lo soy más que nadie. Y, por supuesto, ante todo España y Dios», ha declarado el coronel Antonio Sicre Canut, uno de los militares detenidos en relación con el supuesto intento golpista el 23 de junio. El coronel Sicre veranea en Panjón, cerca de Vigo, en un edificio de apartamentos, e hizo unas prolijas declaraciones a los diarios La Voz de Galicia y Faro de Vigo, en las que dejó bien clara su posición sobre el proceso político español.«De la Constitución sólo leí hasta el artículo 3, al ver que no hablaba de Dios y sí de nacionalidades», dijo, y estimó que «hubiera sido mejor la monarquía que se aprobó en las Cortes, más tradicionalista que parlamentaria. No quiero decir que fuese estilo edad media, pero sí con más poder del Rey».

A Tejero le califica como «un buen militar, inteligente, patriota y víctima propiciatoria que ha sido manejada». Dice que conoce a Conchita Villagrasa, con cuya familia mantiene la suya amistad de antiguo. Carmen, la hija de Sicre, es novia de un hijo de Conchita Villagrasa; a Mari Paz Nieto (otra de las personas relacionadas con el intento golpista) la conoció en un bingo, y se considera amigo de Ynestrillas y de Girón, «un hombre», dice de éste, «que tanto bien hizo a España y a quien tanto hoy se difama».

«Yo fui el promotor de la idea de buscar una subvención para El Alcázar», precisa al referirse a la reunión en que se basó su presunta implicación en el intento golpista, «y había una empresa, Afinbrokers, que representaba a un grupo bancario árabe, que nos podía conceder los cuarenta o cincuenta millones que necesitábamos. Girón dijo que no, que era preferible pedirlo a una entidad bancaria, e Ynestrillas era partidario de buscar a cincuenta personas que aportaran un millón cada una».

Del Rey dice también que «la Constitución ha recortado tanto su poder que el 23 de febrero tuvo que saltarse algo de ella para imponer su criterio». Niega rotundamente el coronel Sicre Canut que estemos bajo una permanente amenaza de golpe de Estado: «Eso son fantasmas que se crean algunos», precisa.

Y, por fin, el militar ofrece su decálogo de condiciones para conseguir la armonía política en España: «Que se ejercite de verdad la autoridad y, como dijo Tarradellas, si las cosas van mal es necesario dar un golpe de timón, que no debe ser un golpe de Estado (en otras declaraciones califica la acción de Tejero, el 23 de febrero, precisamente como un golpe de timón); después hay que acabar con el paro; desterrar al marxismo, puesto que es una ideología netamente antiespañola; que la democracia sea a la española, no al gusto extranjero; verdadera libertad de expresión y reunión, sin que se vean fantasmas donde no los hay; desaparición de la pornografía como la que exhibe el tristemente famoso Interviu; castigo a los delincuentes para que no salgan a la media hora y una batida drástica a la droga; después, recuperar para España el respeto internacional, no el afecto que ya sabemos que nunca lo tendremos».

Para Sicre Canut, no hay terrorismo de derechas y afirma que, mientras no se demuestre lo contrario, el asesinato de los laboralistas de Atocha fue un ajuste de cuentas de tipo laboral o privado. «Yo, a Blas Piñar no le considero de extrema derecha», añade Sicre Canut, «y de Yolanda González no sé nada. Es muy probable que fueran elementos marxistas infiltrados en Fuerza Nueva».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de julio de 1981

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