Talgo: silencio en cinco idiomas
Con fecha 29 del pasado mes de junio, viajé desde Reus en el Talgo que debía llegar a Madrid a las 19.15 horas.Aproximadamente, a partir de Guadalajara, el tren efectuó diversas paradas fuera de programa, hasta que, con dos horas de retraso sobre el horario previsto, entramos en Chamartín.
Ignoro el motivo de la demora, porque, y esto es lo que motiva mi protesta, en ningún momento se dio explicación alguna a los viajeros, pese a disponer el tren de un servicio de megafonía que se usa para avisar a éstos, en cinco idiomas, de la llegada a las distintas estaciones del itinerario o para poner música.
Comprendo que un país que quiere situarse a nivel europeo ha de disponer de talesfinuras, pero parece que Renfe no ha comprendido aún que hay una cosa que se llama respeto al viajero, al que se debe informar aun en el caso de que se desconozcan los motivos del retraso. Vivimos en un país donde la práctica democrática a nivel cotidiano aún no se ha aprendido ni por la mayoría del pueblo llano ni por las instituciones que, como en este caso, hacen pleciosistas alardes idiomáticos y no abren la boca cuando deben hacerlo./


























































