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Los análisis del forense confirman que el muchacho ahorcado en el Hospital del Niño Jesús fue asesinado previamente

El resultado de los análisis del forense ha permitido aclarar que D. G. B., el niño de catorce años encontrado ahorcado hace unas semanas, en el edificio situado en el complejo del Hospital del Niño Jesús, fue asesinado previamente y confirma que fue arrastrado antes de morir según pudo saber EL PAÍS de fuentes solventes. La Policía Judicial está siguiendo varias pistas relacionadas con el caso y, entre ellas, está investigando seriamente a bandas juveniles que suelen merodear por el Retiro.

El juez de instrucción número 17 ha recibido del fórense la mayoría de los análisis encargados, cuyo resultado demuestra que el niño fue colgado después de muerto, aunque se puede afirmar que no habla sido drogado, según señala el informe toxicológico. Al parecer, puede confirmarse que el muchacho, de gran corpulencia, fue torturado y asesinado en desconocidas circunstancias en ese edificio y después trasladado en un carrito de minusválido, que todavía está en el lugar del hecho, hasta el sitio donde se encontró el cadáver.D. G. B. era un muchacho con grandes problemas y, según manifestaron a este periódico algunos de sus compañeros, «con tendencias homosexuales». La psicóloga del colegio en el que actualmente estudiaba, el Gymnasium Español, Concha Sendín, se negó a hacer ningún tipo de declaraciones sobre el tema, aunque se sabe que había mantenido con el muchacho alguna conversación pocos días antes de su muerte. También está siendo investigado por la Policía la pertenencia del muchacho a una de estas bandas de jóvenes que tienen tomados diferentes edificios abandonados en la zona del Retiro.

También ha podido saber EL PAÍS que el padre de D. G. B, habla tenido un incidente en el curso del entierro del muchacho con uno de sus amigos . Al parecer, éstos conocían la actitud del padre con el joven asesinado y le recriminaron su actitud. El padre del fallecido es un conocido psiquiatra y psicólogo y, al parecer, conocía ciertas actividades de su hijo.

El abogado de la familia presentó los documentos de personación en el Juzgado de Instrucción y señaló a este periódico que ya se habían dado alrededor de cuatro casos de muchachos ahorcados en similares circunstancias sin que la policía hubiera logrado esclarecer ningyno de ellos. También se ratificó en su opinión de que el muchacho fue asesinado, cosa que pudo corroborar al conversar con el juez encargado del caso y al observar las pruebas del forense.

D. G. B., apareció completamente desnudo. Su camisa, encontrada muy cerca del lugar donde fue hallado el cadáver, había sido arrancada y sólo le quedaba un botón. Pero uno de los detalles que más extrañeza ha causado,es que su ropa interior, no pudo ser encontrada mientras que el resto de sus prendas permanecían junto al cadáver. La policía está investigando las posibles huellas del carrito, de minusválido donde presumiblemente fue transportado el cuerpo del muchacho hasta el lugar donde apareció ahorcado.

El cadáver del joven presentaba un fuerte golpe en la nariz y rozaduras en los codos, lo que confirma que pudo haber sido arrastrado, según informó este periódico la pasada semana.

Después de ser encontrado el cadáver del muchacho, una persona que resultó ser amigo suyo llamó por teléfono a su domicilio unas dos o tres veces y posteriormente fue internado en una clínica siquiátrica debido a la fuerte crisis producida. Por el momento no se ha querido facilitar el nombre del muchacho ni la relación que podía tener con el fallecido. Algunas personas allegadas a él, que no quisieron facilitar su nombre, señalaron que la reacción pudo deberse a un ataque de pánico o, por el contrario, puede que éste supiera algó que tuviera relación con la muerte de D. G. B.

Sin esclarecer otro caso similar

El día 1 dejulio de 1979 aparecía en un cuarto de un chalet abandonado, sito en la calle de El Alcázar, el cadáver de Javier Useros, de diecisiete años. Su cuerpo, después de estar colgado pot el cuello durante largo tiempo de una cuerda de persiana, había caído al suelo No se sabe con toda perteza si la cuerda fue cortada por alguna persona, quien hubiera podido tener relación con el caso, o si ésta se rompió debido al peso del muchacho, lo que parece poco probable, según opinan los expertos.

El cadáver del muchacho, que se encontraba vestido, presentaba en la mano izquierda un pinchazo, Según manifestaba su padre; una uña clavada en la mejilla y manchas de sangre en su camisa, prenda que todavía guarda su familia. El muchacho no presentaba los signos de un ahorcado,como la lengua fuera, los ojos desorbitados y las vísceras sin líquido.

Javier Useros, que era tuerto del ojo izquierdo, había desaparecido de su casa el viernes día 29 dejunio con unos amigos y amigas y no volvió a ser visto hasta, que fue encontrado en el chalé abandonado. Nadie sabe qué ocurrió en todo ese espacio de tiempo. Ninguno de sus amigos, la mayoría de ellos falangistas, le había vuelto a ver después de despedirle aquella noche del viernes en Callao. Había ido a acompañar a una amiga, según señaló su padre a, este periódico, y no volvió a aparecer, hasta el domingo.

El caso está sobreseído provisionalmente, pero su familia, padres y cinco hermanos, se niegan a creer que el muchacho se suicidara. «Es imposible», señalaba el padre del fallecido, «lo que han hecho con mi hijo ha sido canallesco. Mientras la policía ha olvidado el caso y ha dejado muchos cabos sueltos. Por ejemplo, la cuerda con la que el muchacho apareció ahorcado no ha podido ser encontrada». No se sabe si está en poder del juez o de la policía.

El muchacho no presentaba, al parecer, signos de haberle sido practicada violencia externa, pero ciertas cosas no estaban nada claras. Por un lado, el muchacho apareció con las manos completamente limpias en el chalé abandonado lleno de suciedad y sin notársele las marcas de haber cogido la cuerda. Además, llevaba la ropa interior completamente limpia después de casi tres días sin saber de su paradero y presentaba un fuerte golpe en la nuez, cuya procedencia no ha podido ser aclarada.

El padre del muchacho ha contratado a un nuevo abogado para que lleve el caso, quien por el momento está estudiando la situación ,del mismo y, quiere ponerse en contacto con Manuel Tuero, abogado de los padres de D. G. B., por si ambos sucesos pudieran tener alguna conexión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de junio de 1981

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