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Ventaja de Giscard en el debate televisado con Mitterrand

Más de treinta millones de telespectadores-electores siguieron ayer en Francia el único debate que opuso durante la campaña electoral a los dos candidatos que participarán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, Valéry Giscard d'Estaing y François Mitterrand. Las primeras reacciones de los comentaristas políticos conceden una ligera ventaja al presidente saliente.En el esperado duelo televisado. la primera pregunta de política internacional que les fue formulada por los periodistas versó sobre la adhesión española a la CEE, a la que ambos aspirantes a la presidencia contestaron con un sí político, matizado por consideraciones económicas.

A falta de sondeos públicos, prohibidos por la ley, sólo el domingo 10 de mayo, fecha del escrutinio, se conocerá al vencedor moral del debate. Aunque, por de pronto, los giscardianos estiman que su candidato aplastó a Mitterrand. y en las filas socialistas cunde una impresión exactamente opuesta.

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Giscard y Mitterrand insistieron en la necesidad de una transición larga para el ingreso de España en la CE

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Interrogado sobre el Ingreso de España en el Mercado Común, Giscard subrayó la necesidad de un largo período de transición -que podría alcanzar diez años- precedido por «una negociación muy cuidadosa», porque la situación económica española es muy diferente a la francesa, sobre todo en lo referente a los productos agrícolas.

Mitterrand, por su parte, recordó que «antes de 1979» reclamó el cumplimiento de condiciones previas para cualquier adhesión a la CEE y «especialmente la de España». Giscard, añadió Mitterrand, se sumó después a sus tesis.

El esperado debate no habrá decepcionado a los telespectadores, pero tampoco apasionó. Todo ha sido dicho en la larga campaña electoral, y en materia de política exterior, económica e interior -los tres grandes capítulos del show televisivo-, ninguno de los dos contrincantes anunció nada novedoso, ni siquiera dio más detalles sobre su programa.

Lo que ocurrirá después de los comicios del domingo; en caso de victoria socialista, fue el punto álgido del debate y el momento más delicado para el representante de la izquierda. «¿Qué Gobierno va a formar usted y con qué alianzas?», preguntó insistentemente Giscard a su interlocutor.

La pregunta, planteada ante treinta millones de electores que en su gran mayoría no desean la presencia de ministros comunistas en el Gobierno, ni tan siquiera la mera formación de una mayoría de izquierdas con participación comunista, era difícil de contestar para el candidato socialista. Mitterrand optó por dar una contestación evasiva: «La democracia resolverá el problema», cuya vaguedad habrá disgustado a muchos de sus electores.

El espacio dedicado al tema económico permitió a Mitterrand colocar al presidente Giscard por algunos minutos en el banquillo de los acusados. El incremento del paro y la inflación durante el septenio presidencial que acaba ahora fue una baza fácil de aprovechar para el candidato socialista.

Volviendo a la política exterior la polémica sobre las relaciones Este-Oeste se prolongó durante varios minutos. Concretamente, Giscard reprochó al presidente su falta de firmeza ante la URSS tras la intervención soviética en Afganistán. A propósito de Africa, el líder socialista opinó que «el peso político y moral de Francia se había debilitado estos últimos años» a causa de las crisis chadiana y centroafricana, mientras Giscard opinaba que los lazos entre Francia y el continente africano se habían estrechado.

Las primeras reacciones de los círculos, políticos fueron absolutamente apasionadas.

Sólo el próximo 10 de mayo se sabrá cuál ha sido el auténtico vencedor de este duelo en la televisión de más de dos horas de duración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de mayo de 1981

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