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El Gobierno no se hará cargo de Altos Hornos de Vizcaya, según Calvo Sotelo

«En el proceso de reestructuración de la siderurgia integral caminamos con un criterio básico: mantener Altos Hornos en manos del capital privado. No hay ventajas para una nacionalización», declaró ayer en Bilbao Leopoldo Calvo Sotelo, vicepresidente segundo del Gobierno para Asuntos Económicos en una conferencia de Prensa al término de su visita de casi dos días al País Vasco.

Acompañado por el delegado del Gobierno, Marcelino Oreja, y del ministro de Industria, Ignacio Bayón, el ministro de la Presidencia, tras hacer una exposición del alcance de los contactos mantenidos con las autoridades económicas del Gobierno vasco, justificó la negativa de la Administración a Conceder una línea de crédito oficial de 2.000 millones de pesetas, para ayuda a la pequeña y mediana empresa del País Vasco en crisis, solicitada por el Gobierno vasco, «en la necesidad de que el crédito oficial mantenga una unidad».Anunció que se va a habilitar un fondo, que administrará el Gobierno vasco, para atender estas necesidades de forma sectorial o empresa por empresa. «No se cierra así la posibilidad de que desde la Administración se ayude a dichas empresas».

En esta línea manifestó la intención de la Administración central de mantener una dedicación preferente al País Vasco en materia de crédito oficial, «que alcanzará los mismos niveles que en 1980». «No se trata», añadió «de un privilegio, sino del reconocimiento de la importancia del País Vasco y la situación de los sectores estratégicos».

Una parte importante de la conferencia de Prensa estuvo de dicada a la reestructuración de la siderurgia integral, tema que ábordaron conjuntamente Calvo Sotelo y Bayón. En el marco general de esta actuación se refirieron al caso concreto de Altos Hornos de Vizcaya. «Caminamos para resolver el problema y sacar a la empresa de la crítica situa ción en que se encuentra con so luciones suficientes, en el plazo de semanas». Indicaron a este respecto que, pendiente únicamente de que se cierre la negociación con las centrales y entidades privadas, está una primera fase de refinanciación de la empresa, con un crédito de 16.000 millones, y otra fase de financiación nueva con un crédito de 30.000 millones de pesetas de la banca privada -fundamentalmente-, la pública y la exterior. «Las negociaciones con las entidades financieras que tienen riesgo en la operación y con las centrales sindicales están sumamente avanzadas».

Con respecto a la provisión de fondo, señaló Calvo Sotelo que todos los bancos han aceptado la propuesta de la Administración, a excepción del Banco de Vizcaya, «que ha hecho una contrapropuesta que supone una aportación menor, pero que es estudiable y posible».

Al referirse a la negociación de los topes salariales, manifestó que las empresas los situaron inicialmente entre un 5% y un 6%, y las centrales en un 10%. «Pero éstas han ido para abajo».

Ambos ministros, tras reafirmar su criterio de que la reestructuración de la siderurgia integral debe afectar a Ensidesa y a Altos Hornos del Mediterráneo, señalaron: «Los porcentajes de gastos financieros y salar' ales en el coste medio deben equipararse en un plazo de entre tres y cinco años, a los.de la siderurgia exterior. Sólo así se podrá competir».

Descartaron cualquier caráctei condicionante a la huelga convo cada el miércoles por CC OO y UGT. «Se está trabajando en el tema y seguimos en ello. La huelga no debe ser un acontecimientc decisorio para un cambio de conducta».

Profundizó el ministro de la Presidencia en el alcance de la inminente disposición que per mitirá a los exportadores deduci de una manera automática la desgravación fiscal a la exportación a través de sus declaraciones trimestrales de otros impuestos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de enero de 1981

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